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23 septiembre 2021

Las aflicciones de las cuencas del Marañón y el Urituyacu

Nuestro hermano Luis Fernández García OSA, párroco de Santa Rita de Castilla, a orillas del río Marañón, nos ofrece una aproximación a la situación de esta hermosa región amazónica, en la actualidad dañada por una explotación petrolífera que, impulsada por la codicia de unos pocos, cubre con hidrocarburos los ríos y los suelos, y arruina la salud y proyectos de vida de sus habitantes. La tierra se contamina y todos, plantas, animales y seres humanos sufren. Los de allí y también nosotros, pues aunque a menudo no seamos conscientes de ello y nos desentendamos de lo que ocurre en tierras tan lejanas. no solo el sufrimiento de cada ser humano es el sufrimiento de toda la humanidad, sino que además lo que allí ocurre repercute directamente de manera negativa en nuestra vida y en la de nuestros hijos. De hecho estamos poniendo en peligro "las condiciones de la continuidad indefinida de la humanidad sobre la Tierra" (Hans Jonas, El principio de responsabilidad).

Las aflicciones de las cuencas del Marañón y el Urituyacu y su restauración integral



21 noviembre 2014

Otro derrame “gracias” a Petroperú

P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón


Un nuevo derrame de petróleo ha ocurrido, posiblemente, el sábado 15 de noviembre de 2014, a 4 km de la comunidad nativa kukama de San Pedro, distrito de Urarinas, provincia y región Loreto-Nauta. Dicho derrame se ha provocado por la rotura del Oleoducto Norperuano. Petroperú afirma en un comunicado (16/Nov/2014) que en la “zona agreste y de difícil acceso” se ha activado el Plan de Contingencia, es decir, NADA. Por otra este aviso ha sido hecho después de que se supiera por otros medios.


Al darse dicha perdida del petróleo en el mes de noviembre, época en que se inicia la creciente del río hasta el mes de mayo, no solo creemos, sino afirmamos con toda seguridad, que es más grave que el último derrame acaecido en mayo en Cuninico.

La rotura del oleoducto acaeció hacia el kilómetro 20 desde la comunidad nativa kukama de San José de Saramuro. ¿Cómo sucedió?

-Oleoducto viejo: cerca de cuarenta años
-Está gran parte del año debajo del agua.
-El presupuesto para el mantenimiento del oleoducto es mínimo.

Nos vendrán a decir que el bombeo “se encontraba suspendido desde [… el] 13 de noviembre” bla, bla, bla.

Petroperú es una tremenda máquina de hacer dólares (para ellos mismos, por supuesto) y tremendamente oxidada para las poblaciones indígenas.


P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañon

17 noviembre 2014

Cocktail Cuninico: Temor, inflación, basura y bajo rendimiento escolar

Manolo Berjón
Miguel Ángel Cadenas
Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón



Para Marcial Saboya, y en él a los enfermos por el derrame de crudo,
con afecto.


En junio 2014 se produjo un derrame de crudo en el Oleoducto-Norperuano del cual todavía estamos pagando las consecuencias, y queda para rato. El pasado día 30 de septiembre y 1 de octubre visitamos de nuevo Cuninico para acompañar a la población en estos momentos de sufrimiento. Hemos demorado en escribir esta crónica por los diversos trabajos y visitas que hemos realizado a otras comunidades, cumpliendo con nuestras obligaciones.


NOTA PREVIA: siempre nos quedan los cuerpos (post-scriptum).

Varios niños “tienen el cuerpo enronchado”. ¿Qué explicación nos darán ahora? Para nosotros, que formamos parte del Cuerpo de Cristo, es fundamental lo que sucede con los cuerpos de las personas indefensas, es un asunto de comunión, de espiritualidad, de relación con Dios.



X tiene epilepsia. Durante mucho tiempo era difícil encontrar fenobarbital para ella, pero un doctor en Maypuco, después de insistirle mucho, hizo los trámites en la Dirección Regional de Salud para que se lo envíen mensualmente a Maypuco. Con eso ella estaba feliz. Cuando ya todo parecía que estaba solucionado un día dejaron de enviarle las pastillas. Así que se las tenía que comprar. A través de familiares en Iquitos le envían, cada vez que necesita. Había mejorado su situación y podía comprarlas. Su marido es pescador y con el dinero del trabajo accedía a los medicamentos. La familia de X ha decidido no trabajar en el recojo de la contaminación, razón por la cual encuentra dificultades en su capacidad adquisitiva para comprar las pastillas. 


© Leonardo Tello, Radio Ucamara, Octubre 2014

TEMOR

El gobierno regional de Loreto ha implementado, desde hace años, un proyecto de créditos para el sembrío de camu camu. El camu camu es un arbusto adaptado a terrenos inundables propio de la selva baja. Posee grandes concentraciones de ácido ascórbico. En Cuninico muchas familias accedieron a dicho crédito. Plantaron el camu camu e hicieron todos los trabajos necesarios para su producción. El 2014-15 será la primera cosecha, esperemos. Tienen miedo que los restos del crudo se rieguen con la creciente y afecte los sembríos de camu camu. Si sus previsiones se cumplen no sólo estarán malogrando la cosecha sino que también lo harán con un proyecto que ha costado al erario público. ¿Cómo van a devolver su crédito?

De igual manera. La cocha Paichiu está siendo cuidada desde 2005. En ella se encuentran ejemplares de paiche y otras especies. Es la despensa natural de Cuninico. Señalamos que los compradores de pescado ya no se acercan por Cuninico. Su mercado ha sido ampliamente afectado. Cuánta dedicación, no sólo en horas, sino afectiva, cuidando esta cocha. ¿Qué sucederá si la creciente introduce restos de crudo en la cocha? ¿Quién es capaz de valorar el temor de la población? ¿Qué sucederá cuando Petroperú se retire y dejen de ganar los S/. 80.00 diarios? Nos pueden objetar que eso no va a pasar. Insistimos en la necesidad de la participación de la población local a través de instituciones y personas competentes en el tema. Pero también insistimos que el temor no se borra de un plumazo y está presente en Cuninico, mucho más diáfano de lo que Petroperú quiere reconocer.


© Parroquia Sta. Rita de Castilla, Julio 2014

INFLACIÓN

Como no podía ser de otra manera estos salarios han traído de la mano la inflación. Pongamos a dos columnas los precios en Santa Rita de Castilla y en Cuninico, únicamente para comparar. Anotamos que Santa Rita de Castilla es sede de distrito. Como tal, disfruta de parte de los ingresos municipales que se quedan en forma de sueldos, algunos por debajo del sueldo mínimo. En Santa Rita de Castilla no se encuentra pescado ni comida en general[1], razón por la cual los precios están más altos que en otras comunidades del río Marañón. Pero sirva como ejemplo.


CUNINICO
SANTA RITA DE CASTILLA
Racimo plátano
S/. 30.00
S/. 12.00-15.00
Carne de monte
S/. 15.00-20.00
S/. 8.00-10.00
Saca de yuca
S/. 30.00
Al menudeo[2]
Pescado: boquichico
S/. 5.00
S/. 4.00
Pescado: sábalo
S/. 8.00
S/. 4.00
Gasolina
S/. 14.00
S/. 13.00

Salta a la vista que en Cuninico los precios son prácticamente el doble. ¿Quién puede comer plátano o yuca? “No he comido bien” es la expresión utilizada para indicar que ha faltado plátano o yuca en la comida. El arroz, las latas de atún… no forman parte de la dieta habitual. Y la gente se cansa de lo mismo. ¿Los ingenieros de Petroperú que laboran en Cuninico tendrán una dieta tan monótona? Y la dieta para los pueblos indígenas es una forma de construcción de la persona.


AUMENTO POBLACIONAL

Por el trabajo de limpieza han llegado gentes de varias partes, sobre todo de las comunidades vecinas. Pero también gentes provenientes de otros lugres que tienen familia en Cuninico o antiguos vivientes que han regresado temporalmente por el trabajo. El aumento poblacional ha ocasionado algunas dificultades. El espacio se hace pequeño y aumentan las tensiones.

Un ejemplo: el motor de luz. Ahora hay más aparatos eléctricos conectados: ha aumentado la compra de refrigeradoras, aparatos de música, TV… Total, el motor de luz ha colapsado. Un técnico enviado por Petroperú desarmó el motor, pero ya no lo volvió a armar. La gente está molesta porque teme que las piezas se pierdan.


COMERCIANTES Y BASURA

Al olor de la plata han llegado los comerciantes. Es verdad que se necesitaban servicios, pero también es verdad que ha habido una lucha por el terreno. Mientras Cuninico se ha preparado con una calle atrás para los que decidan residir en la comunidad, los comerciantes no han querido ese espacio. Obvio, donde se vende es en el puerto. Esta es la razón de algunas polémicas. Algunos comerciantes han querido invadir el terreno de otras familias. Estos no se han dejado. Y ahí viene la polémica, el conflicto.

La afluencia de gente ha generado un incremento considerable de basura. Cuando llegamos a Cuninico habían comprado unos tachos grandes. Todavía no los habían distribuido, pero se supone que a estas alturas ya estarán. Lo cierto es que el incremento poblacional ha generado una mayor cantidad de basura. Si tenemos en cuenta que con dinero se compran sobre todo objetos de plástico ha sido este rubro uno de los más rápidos en crecer. ¿Qué se hace con la basura?


“LOS NIÑOS NO RINDEN EN EL COLEGIO”

En una asamblea de padres de familia el director del colegio increpó de frente a los padres: “los niños no rinden en el colegio”. El silencio era sobrecogedor. Poco a poco el director iba describiendo el mal comportamiento de los niños, difíciles de controlar. De algunos de ellos trabajan sus dos padres limpiando el crudo. Ellos quedan con la abuela o con algún pariente, pero no siempre miran por ellos. Razón por la cual el rendimiento académico es muy deficitario, ha bajado mucho. Nótese que Loreto tiene una de las peores tasas de lectoescritura y matemáticas de todo el Perú. Pues bien, a partir del derrame de crudo, los niños “rinden menos”.


© Leonardo Tello, Radio Ucamara, Octubre 2014

VOLUNTAD

Manejar una contingencia como la sucedida en Cuninico no es sencillo. Sin embargo, es importante la percepción local, algo que no siempre se tiene en cuenta. Para tender un cable de luz Petroperú incrustó varios clavos en algunos aguajes localizados en las huertas familiares. Se nos dijo que ya los habían extraído, pero no fue cierto. Varios días después los clavos continuaban. Así es difícil la colaboración. Las familias temen que dichos clavos terminen por secar los aguajes y eso va mucho más allá de la mera economía, hay cuestiones afectivas de por medio.


© Leonardo Tello, Radio Ucamara, Octubre 2014

Se nos puede achacar que no colaboramos. Nuestra postura es sincera: decimos lo que vemos y lo que pensamos. Nuestra tarea es estar cerca de la gente y, en este caso, poner por escrito lo que percibimos. Nos podemos equivocar, como todos, somos contingentes. Tenemos bien claro que los débiles son las personas que habitan en las comunidades afectadas. Es importante generar opinión pública porque son temas públicos, de afectación de población indígena, de ecosistemas vulnerables, de negligencia del Estado. Reiteramos nuestro compromiso de colaborar en el bien común.

Excurso:
“… Los Pastores, acogiendo los aportes de las distintas ciencias, tienen dere­cho a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas, ya que la tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral de cada ser humano. Ya no se puede de­cir que la religión debe recluirse en el ámbito pri­vado y que está sólo para preparar las almas para el cielo. Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos también en esta tierra, aunque estén lla­mados a la plenitud eterna, porque Él creó todas las cosas « para que las disfrutemos » (1 Tm 6,17), para que todos puedan disfrutarlas. De ahí que la conversión cristiana exija revisar « especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la ob­tención del bien común ».
Francisco, Evangelii Gaudium nº 182.


REAFIRMAMOS NUESTRA POSICION: ahora que sabemos que Petroperú nos lee.

Se intenta convencernos que la actuación de Petroperú procura “no intervenir”. Hace sospechar la tenacidad con la que se insiste. Pero no es posible. La presencia de más habitantes en la comunidad, haciendo colapsar lo mínimo, es una muestra de ello. Otro indicio es el más de millón de soles que en el mes de octubre, presumible y calculadamente, se ha ingresado a los trabajadores locales, de Cuninico y las poblaciones aledañas. Evidentemente no se puede esconder un millón de soles y no se puede decir que eso es “no intervenir”, bajo la sospecha del ridículo. Para no hacerlo más extenso, pero igual se podría decir de las formas de ejercer el poder…

De igual modo se insiste machaconamente que el derrame no salió “del canal de flotación”. Pero cualquiera que conozca la zona sabe que faltan a la verdad, por más propaganda que hagan. El canal de flotación no sirve para nada. El motivo es muy simple. Es un lugar inundable y el agua sobrepasa con creces el canal de flotación. Motivo por el cual hay algo más que rastros de crudo en las cortezas de los árboles por encima de dicho canal de flotación. Y no es que los técnicos de Petroperú desconozcan esta realidad, es que a fuerza de repetirlo quieren hacerlo verdad. Y no pues, no es así. Por cierto, cuando la población de Cuninico vio algunos de los videos de promoción de Petroperú sobre el derrame, la gente se indignó porque faltan a la verdad. La toma de imágenes sin permiso y para introducirlas en una narración sobre la limpieza del río raya con la sana intención y la ética. Una prueba era esto del canal de flotación. Petroperú convenció a los medios que el derrame no afectó al río y los medios no lo comprobaron, ahí aparece su (i)responsabilidad. Evidentemente, esta idea llevó a descartar el apoyo a otras comunidades igualmente afectadas y a poner en entredicho un concepto bien asentado en ecología: los ecosistemas no son aislados. Pero Petroperú lo consiguió.


© Leonardo Tello, Radio Ucamara, Octubre 2014

Por cierto, dado que las aguas de la Amazonía son ácidas, la mejor inversión en medio ambiente sería cambiar el oleoducto, viejo, gastado, sin mantenimiento adecuado. Adaptarlo a las leyes ambientales vigentes: no tocar suelos y agua. Petroperú nos dice que eso es para la sierra, no para la selva. Bueno, no aceptamos su interpretación de la ley. Pero aunque sólo sea para prevenir desastres como el sucedido en Cuninico sería del todo necesario aprovechar la bonanza económica para cambiar los ductos y adecuarlos a la legislación. Argumentar no es decir a todo que sí, discrepar forma parte del diálogo que aceptamos con gusto. Pero también exigimos respeto, adecuación a la verdad y voluntad política.

La idea de participación es una de las más invocadas, pero también controvertidas. Participar no es únicamente estar al lado, ni siquiera intervenir. Participar implica una igualdad de condiciones en la conversación que permita dirimir, discernir, aclarar y tomar decisiones justas. Si el Estado peruano quiere disipar las dudas tiene que permitir que en los análisis de agua… participen instituciones solventes e idóneas y personas competentes en las cuales pueda confiar la población indígena. Sin este componente todo es vaporoso, calculado, sospechoso. Insistimos que el esfuerzo del Estado en la transparencia y la participación de la población local a través de personas e instituciones de confianza fortalecerá la democracia y el vivir en común. Insistir en que el Estado es el garante da pie a la sospecha, porque en demasiadas oportunidades el Estado se ha puesto del lado de las empresas. Sin ir muy lejos, hasta hace muy poco el Estado negaba la contaminación y quienes insistíamos en ello éramos tildados de tendenciosos, como mínimo.

Coincidimos que Petroperú está realizando trabajos que no le corresponde. Pero con la misma firmeza afirmamos que ante la población local rentabilizan este aporte, con el cual no estamos de acuerdo. Que Petroperú haya tenido un doctor en la zona nos parece que refleja la falta estructural de los Centros de Salud, el apoyo en educación hace más nítida la presencia pobre del Estado y la intervención de la RENIEC irradia luz sobre la torpeza del Estado en la “identificación” de sus ciudadanos [sociedades de control]. No, Petroperú no es quien para hacer estos trabajos, le competen a otras instancias del Estado y no se deben usurpar funciones, porque va a suceder lo que a todas luces sospechamos: una vez que se retire Petroperú el sistema de salud, educativo, de identificación… volverán a su cauce normal, es decir, calamitoso. No hemos aprendido nada. Se puede gestionar un botiquín, puesto de salud o como queramos denominarlo, pero eso no garantiza la atención. Maypuco, sede del distrito de Urarinas, lleva todo el año sin doctor y otro personal sanitario que le corresponde por ley. ¿Quién garantiza que la gestión del puesto de salud, botiquín, o como demonios se quiera nominar, tendrá personal capacitado y la atención que la población tiene derecho? Quién lo garantiza.

No tenemos una opinión competente sobre la descomposición de moléculas de hidrocarburos en carbono e hidrógeno. Pero cabe la sospecha. Eso de las “pequeñas pulsaciones eléctricas” deberían ser avaladas por profesionales externos competentes que certifiquen la veracidad de lo que se nos está diciendo. [Es curioso que mientras Petroperú ha intentado, no sabemos con qué acierto, limpiar la zona del derrame, dentro de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, en el lote 8X, no se ha avanzado nada en la remediación. ¿No les parece curioso? ¿No será que Petroperú se siente vulnerable por los rumores de privatización mientras que las empresas privadas pasan olímpicamente del tema? Curioso].


No podía ser de otra manera, lo típico en estos casos. Temor, inflación, aumento poblacional, basura y bajo rendimiento escolar: cocktail Cuninico.

Santa Rita de Castilla, 25 octubre 2014




[1] Es muy triste cuando llega alguna canoa al puerto y en épocas de no abundancia la gente se lanza a la canoa para comprar. Quien llega el último simplemente no come. La venta de menudencias de pollo y enlatados es abundante en Santa Rita de Castilla, sólo hay que darse una vuelta por las bodegas para observar los productos que venden. A pesar de todo, todos los candidatos han ofrecido “desarrollo”: hacer más grande Santa Rita de Castilla, “como una ciudad”. Pasaremos hambre.
[2] En Santa Rita de Castilla no se suele comprar la yuca por sacas, sino al menudeo: 4 yucas S/. 1.00.




03 noviembre 2014

En medio de la confusión. Habitando en medio del “tohu babohu”

Manolo Berjón
Miguel Ángel Cadenas
Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón


Para Rusbel Casternoque y, en él,
a todos los participantes
en el XIII Congreso de ACODECOSPAT


La confusión puede ser creativa con tal que sepamos manejarnos en medio de ella. Los amantes del orden no la pueden comprender, se sienten perdidos, indefensos, sin herramientas para poder domesticarla, menos para vivir en medio de ella. Pero hay quien del caos primigenio puede ordenar el cosmos. El tohu babohu [= caos, confusión] bíblico da origen a la creación. Pero es Dios quien realiza este paso.

Acabamos de asistir al XIII Congreso de ACODECOSPAT (Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca). El primer día del Congreso se desarrolló una potente e interesante discusión que nos hizo asistir a uno de los mejores momentos del mismo. Todo giraba en torno a “los recursos naturales [que] son patrimonio de la nación”. “Los limeños también tienen derecho al petróleo”, se decía, aunque esté “en nuestro territorio”. Por entre el medio estaba la discusión sobre la Constitución y el Convenio 169 [y la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas]. No vamos a reproducir aquí la intensidad del debate para el que nos sentimos demasiado pequeños. Haber asistido al mismo ha sido una experiencia vigorosa.


© Parroquia Sta. Rita de Castilla, Octubre 2014

Conducía el debate una abogada que, inteligentemente, no se dejaba desbordar y mantenía viva la discusión. Su mejor carta fue la metodología participativa y el hacer viva la reflexión pesada. El ardor de la discusión provocaba tener todos los sentidos alertas. No sólo el oído, era importante disposición espacial que permitía mirarnos las caras, los comentarios en voz baja, la tensión de los participantes, los rostros de los funcionarios estatales presentes y, por momentos, su indiferencia.

Son muchas las vetas discursivas, imposibles de abordar todas a la vez. Razón por la cual nos vamos a centrar en “qué es una nación”. No somos quienes para abordar una pregunta tan compleja, si lo hacemos no es por atrevimiento sino como eco de lo suscitado en el Congreso. Por supuesto, como todo en esta vida, se puede y debe opinar de otra manera. El presente escrito es tan solo un balbuceo, nada terminado. Un estar en medio del caos y la confusión. No pretendemos ordenarlo, no somos Dios. Humildemente buscamos un sentido que nos permita mantenernos en medio de este tohu babohu.

Varios funcionarios estatales, en otro momento del Congreso, insistían que “todos somos Estado”. Pues no, no estamos de acuerdo. El Estado es una forma de gobierno de las naciones, países, comunidades o como demonios queramos utilizar estos términos polisémicos. Pero no nos dejemos enredar antes de tiempo. Volvamos a nuestro hilo: qué es una nación.

A pesar de que hay definiciones para dar y tomar, de una manera simple y sencilla, definimos una “nación” como un grupo de personas que viven en un territorio, con una historia común, una cultura y una lengua. Si aceptamos esta definición es evidente que Perú no es una nación. A no ser que demos por bueno el relato construido a partir de la “independencia” donde los pueblos indígenas se quedaron al margen del proceso. La misma constitución reconoce el carácter pluricultural…


© Parroquia Sta. Rita de Castilla, Octubre 2014

Cuando los participantes apelaban al Convenio 169 estaban haciendo referencia a que el relato hegemónico de la independencia no es el único. Los pueblos indígenas se retrotraen a la creación de este “mito independentista” que impone una “narrativa de la negación”. Una narrativa que excluye a los pueblos indígenas de “la construcción de la nación”. Se impone un deber de “deconstrucción de este relato hegemónico” para dar cabida a otras voces que no están presentes en el centro. El centro, cuando no tiene la habilidad suficiente, se convierte en el único relato moral, epistemológico y político. Pretende cohesionar y lo que consigue es legitimar la homogeneización. Es lógico, razonable y saludable que las periferias reclamen su atención.

Un abordaje diferente plantearía la relación entre la mayoría y las diversas y múltiples minorías. Abordar la minoría como única no deja de ser otro relato homogenizador. En el caso del Perú, las minorías son múltiples, heterogéneas, dispersas e incluso diaspóricas, fluidas, y en ocasiones dispersantes, centrífugas. Ciertamente las minorías no pueden imponer su visión, pero la democracia se valora por el trato que proporciona a sus minorías. Si estas son silenciadas o invisibilizadas la democracia se convierte en una quimera fáctica con una apariencia de mecanismos participativos que legitiman un “proceso negador”, generando una narrativa truncada.

Algunas organizaciones indígenas, insertas en un “proceso conversacional” con el gobierno, y dados los pocos reflejos del mismo, se están empezando a plantear el derecho a la libre determinación y el autogobierno [Declaración ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas art. 3-4]. Si aceptamos que el proceso independentista de 1821 es un “relato excluyente” de la diversidad indígena, nos vemos abocados a una conversación donde el Estado blanco no se impone a sus minorías sino que permite diversas formas de estructuración política. En este sentido, Perú no sería una nación, menos un Estado-nación, sino un Estado con varias naciones en su interior con diversas historias, múltiples lenguas y territorios y disímiles culturas.

“Los limeños también tienen derecho al petróleo” de la selva, no hay duda. Pero en condiciones honorables para los pueblos indígenas, algo que se olvida en la capital. De todos es conocido que un niño indígena, en la práctica, tiene menos derechos que el resto de ciudadanos peruanos. Su acceso a la educación, salud, trabajo… siempre está en peores condiciones. De lo que podemos “presumir” únicamente es del elevado y peligroso nivel de contaminación. Y ya está bien, ya es suficiente. Pensar el Estado desde estas naciones indígenas es un asunto de primer orden y necesidad, un abordaje poco realizado hasta la fecha.

A quien le suene demasiado fuerte aplicar el término nación a los diversos pueblos indígenas basta con recordarle que la misma idea del Estado-nación está en cuestionamiento por la misma globalización. A estas alturas el Estado-nación sólo sirve para revisar las maletas de inocentes turistas en los aeropuertos, no para el comercio de armas; para la adquisición de un pasaporte, no para productos provenientes de determinados países con los que se suprimieron los aranceles; para las modestas sumas de dinero, no para los grandes capitales que desgravan; para las leyes, más adecuadas al mercado internacional que a los propios ciudadanos. Un ejemplo: los paquetazos ambientales que implosionan la propia idea de Estado-nación.


© Parroquia Sta. Rita de Castilla, Octubre 2014

A nosotros nos toca habitar este espacio del tohu babohu, es Dios quien genera el paso del caos a la creación. Una interpretación creyente podría mantenerse en medio de esta confusión como una categoría básica, como un barro generativo que da origen al orden, donde el alfarero no son seres humanos, sino el propio Dios. Aunque en esta misma interpretación creyente, Dios no es un Deus ex machina, sino que alienta las mejores creaciones humanas que se convierten en co-creación de Dios.

Santa Rita de Castilla, 25 octubre 2014




29 septiembre 2014

¿Ya pasó el derrame de crudo en Cuninico?

P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón

En mayo 2014 se rompió el Oleoducto Nor-peruano a la altura de la quebrada Cuninico, afectando a toda la cuenca. No solo las corrientes de agua también el pescado ha sido intoxicado. El área afectada incluye los distritos de Urarinas, Parinari y Nauta. La ciudad de Nauta está situada a 271 km. de distancia de Cuninico. ¿Alguien nos podría contar el impacto que está teniendo en la Reserva Nacional Pacaya Samiria? Cuninico, comunidad nativa kukama, está situado en el área de amortiguamiento de dicha Reserva.



Fuente: Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente

Teniendo en cuenta el cuadro precedente, ¿se imaginan trabajar limpiando el crudo sin una protección adecuada? Si sumamos la época de calor en la que estamos tenemos todos los ingredientes para lipotimias, desmayos y demás desvanecimientos. Las noticias que nos llegan de Cuninico indican que todos los días alguna persona sale mareada o con cólico del lugar de trabajo. La exposición permanente al crudo, con las inhalaciones de gas que genera, es una potente fuente de intoxicación. Lo extraño es que no se presenten más enfermos. Nuestra sospecha es que la gente no dice todo lo que sucede. Reconocerlo es una forma de debilidad. Y ser débil, en el pueblo kukama, es apuntarse a perdedor.

Todo nos hace sospechar que las medidas de protección a los trabajadores no son las adecuadas. A pesar de la inspección del Ministerio de Trabajo a la zona, consideramos que no se han tomado todas las medidas del caso. Los sistemas de seguridad no funcionan. El calor propio del verano sobre la película de crudo con las inhalaciones de gas que genera es un potente factor de intoxicación. ¿Quién va a volver a destapar todos estos abusos?

Quienes opinan que ya pasó el derrame no contemplan el funcionamiento de los ecosistemas. Una cosa es que recojan el crudo, que todavía no lo está, ni de lejos, y otra que pase la contaminación. Los pobladores temen que en el mes de octubre, cuando comience a crecer el río, el área no esté completamente limpia, y los restos de crudo vuelvan a contaminar las cochas, una vez que suba el caudal del río. Demasiado rápido, forastero.

Nos encantaría escuchar los comentarios de algunos especialistas en diversas materias a partir de una visita ocular a la zona o, en su defecto, a partir de las fotos que circulan por Internet.


P. Miguel Ángel Cadenas                                        
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                              
Río Marañón                          

22 septiembre 2014

Paseando Cuninico en calzoncillos

P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón

Mayo 2014 pasará a la historia del bajo Marañón como una fecha fatídica: lo rotura del Oleoducto Nor-peruano a la altura de la quebrada Cuninico. La población afectada corresponde al pueblo kukama de los distritos de Urarinas, Parinari y Nauta, en la provincia y departamento de Loreto, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Lo acontecido en Cuninico nos invita a la reflexión.

Ya hemos anotado en crónicas anteriores que las personas que se sumergieron en el crudo, para levantar el “pórtico”, lo hacían sin ninguna protección especial. Hubo quien, para preservar la ropa, se zambulló en el crudo en calzoncillos. Al terminar la tarea pudo usar su ropa y regresar tranquilamente a casa. [Más despacio: con dolores de cabeza, espalda, cuerpo, diarreas, incluso orinando sangre; expuestos, además, a algún tipo de cáncer]. Y aquellos que no quisieron sacar su ropa tuvieron que regresar a casa en calzoncillos, para vergüenza propia.

Los calzoncillos son una forma extrema de la relación entre público y privado. Es frecuente ver hombres con el torso desnudo. Suelen hacerlo para refrescarse o en determinados trabajos. No solo está permitido, sino incluso bien visto para no malograr la ropa y como una forma de exposición corporal. Pero nunca se verá a hombres en calzoncillos en espacios públicos, excepto a la hora del baño, sobre todo varones mayores, dado que los jóvenes utilizan truzas. El baño es un acto privado donde nadie se debe entrometer ni molestar. Por tanto, ocupar el espacio público en calzoncillos es una falta de respeto y una vergüenza. Forzar a una persona a llegar a su casa en calzoncillos es una forma extrema de utilización del espacio público como si fuera un espacio privado. El mundo al revés.

Obligar, como se hizo, a varios jóvenes, a regresar a sus casas en calzoncillos es exponerlos a la vergüenza. Los kukama, cuando nace un niño, le untan sus mejillas con añil, antiguamente con huito, para que no sea sinvergüenza y respete a su familia. Caminar por la calle en calzoncillos, más en presencia de mujeres, es una invitación a las relaciones sexuales. Y eso es algo íntimo, que nadie debe enterarse ni participar, excepto los implicados. ¿Pasearían los ingenieros de Petroperú en calzoncillos por la plaza de su ciudad de origen?


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014


P. Miguel Ángel Cadenas                                        
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                              
Río Marañón   

20 septiembre 2014

¿Estado de excepción? Cuninico en el corazón

P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón
                                                                                                                 
En mayo 2014 la rotura del Oleoducto Nor-peruano a la altura de la quebrada Cuninico afectó a la población kukama de los distritos de Urarinas, Parinari y Nauta, en la provincia y departamento de Loreto, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Este acontecimiento nos estimula a la siguiente reflexión.

Hemos pensado que en el fondo hay un problema de discriminación brutal: no somos ciudadanos. Por tanto, no podemos tomar decisiones por nosotros mismos, ni contribuir a los debates donde se toman tales decisiones, no somos tomados en cuenta. Sin embargo, vamos a dar una vuelta de tuerca más, apurando el argumento hasta su raíz.

No ha faltado quien hablando del refugiado percibe una ruptura entre el hombre y el ciudadano que trasluce la crisis del Estado-nación. De esta manera ha surgido una “masa residente estable de no-ciudadanos” que los Estados ni gestionan ni administran, mientras el capital se sirve de ellos como mano de obra barata. Esto nos da pie a nosotros para pensar que la “narrativa de la negación” utilizada por los criollos en la independencia del Perú fue una coartada perfecta para excluir a los indígenas. Esta ausencia de los indígenas nos permite comprender que el fallo no es sobre el ser ciudadano, sino sobre el mismo concepto de persona. No se trata únicamente de incorporar a los indígenas a la ciudadanía, sino de cuestionar la misma noción de persona.

Para los occidentales la persona es un animal con la posición erguida, la mano prensil y un mayor tamaño y complejidad del cerebro, entre otros. Sin embargo, para los indígenas la persona puede ser gente como nosotros, espíritu o animal, todo a la vez o simultáneamente. Las relaciones sociales configuran el tipo de persona que soy: si me relaciono preferentemente con espíritus, terminaré convirtiéndome en un espíritu, previa transformación pasando por la muerte. Si me relaciono con los animales acabaré por convertirme en un animal. Ahí están los relatos de personas que han sido robados por la huangana. Otro ejemplo de lo mismo son las narraciones de cazadores que, al momento de disparar a la presa, escuchan: “no dispares, soy gente”. De igual manera un afecto jaguar puede hacer de mi que me convierta en un jaguar…

Por su parte los indígenas consideran que ser persona depende de categorías como la cercanía, las relaciones sexuales y el compartir la comida, entre otras. Estas tres experiencias básicas definen qué clase de persona soy: gente, animal o espíritu. La cercanía no es únicamente compartir el mismo espacio, por reducido que sea. La cercanía implica contacto, pero también, y sobre todo, afecto. De ahí que sea tan importante extraer los piojos: es una forma de afectividad que vehicula, por si fuera poco, el pensamiento. Las relaciones sexuales se producen en la intimidad y estrechan los lazos de la pareja. Son marcas de una persona sobre otra. La pareja no está hecha, sobre todo los primeros años, hay que construirla y las relaciones sexuales ayudan en esta construcción. De igual manera la comida. Comer con alguien o compartir la comida con alguien implica familiaridad, cariño. Alimentar a alguien es un antídoto poderoso contra el olvido.

Los ingenieros de Petroperú mantienen la proximidad física, no les queda más remedio, no tanto el afecto. La rotación continua de ingenieros evita este contacto reiterado y estimación. Incluso algunas compañías aconsejan cierto desapego para evitar problemas. Desconocemos en este sentido los códigos que maneja Petroperú. Esperemos que eviten las relaciones sexuales. Y de darse, no dejamos de señalar que se producen relaciones de poder en ellas: étnicas, de género, status… Comprobaremos posteriormente si nacen niños cuyos padres no los quieren reconocer. Y la comida, los ingenieros de Petroperú comerán latas de atún…, pero a los indígenas se les indigestan y les hacen daño en forma de alergias. Mientras que su comida preferida, el pescado, tendrá que ser evitado mucho más allá de la permanencia de Petroperú en la comunidad. Esta forma de comer diferente no genera simpatía, cercanía, familiaridad, cariño, ni afecto, sino olvido. Y tal vez se trate de eso, de olvidar. Los ingenieros de Petroperú podrán fácilmente olvidarse cuando salgan de la zona. A los indígenas les costará más tiempo y esfuerzo olvidarse de un daño que les han causado e impactado fuertemente en su economía, parentesco y vida. Aunque fácilmente podrán olvidarse de los ingenieros que rehuyeron lazos más estrechos para evitar mayores compromisos.

Regresando a la idea del Estado-nación[1] procedente de una “narrativa de la negación”, que, con procedimientos jurídicos, en la práctica, excluye a los indígenas, más aún a las mujeres indígenas. De ahí, que no haya habido una supervisión del trabajo realizado por Petroperú en Cuninico hasta que el programa Panorama no destapó graves irregularidades. Cuando no se pudo ocultar el escándalo y “los ciudadanos” estaban indignados de lo sucedido con los indígenas es que el Estado-nación comienza a actuar. Esperemos que sea con contundencia. Pero hay más ejemplos. Un fiscal, en los primeros días de conocido el derrame, tuvo el atrevimiento de dirigirse a la población de Cuninico, que esperaba su orientación, con las siguientes palabras: “yo he venido a supervisar, no he venido a escucharles a ustedes”. ¿No les parece que con este comportamiento está haciendo méritos para su ascenso? Miembros de la OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental), en su primer viaje, pasean por la comunidad de Cuninico sin identificarse, como quien pasea por su casa. Este comportamiento es especialmente grave en pueblos indígenas donde lo primero que debe hacer una persona es identificarse y explicar los motivos de su visita. Estos y otros destellos de soberbia, altanería y vanidad propios del Estado no están fuera de lugar sino que retratan perfectamente la crisis en la que estamos inmersos: la exclusión de los pueblos indígenas en este Estado-nación.

Apurando un poco más, y esperemos que no se les indigeste. ¿No queda en entredicho el Estado de derecho cuando se envía a los trabajadores a sumergirse dentro del crudo sin ninguna protección especial, por ocho horas diarias durante varios días, desconociendo las leyes laborales? Insistimos, ¿no queda en entredicho el Estado de derecho cuando algunos de esos trabajadores, siendo menores de edad, con conocimiento de Petroperú, son enviados a ese trabajo peligroso? ¿No generan estos comportamientos anomia? ¿Y no es la pulsión anómica una de las características del Estado de excepción? Dejamos constancia, aunque sea como interrogante.

Apostilla: la serie de normativas, hace poco aprobadas, para fortalecer la inversión no es sino una forma de “desnacionalización”: poner el orden jurídico nacional al servicio de los capitales transnacionales. Otra manera de atacar la idea de Estado-nación, esta vez desde el propio Estado, por implosión.



© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014

P. Miguel Ángel Cadenas     
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                              
Río Marañón              



[1] En realidad cada pueblo indígena amazónico es una nación, por lo tanto habría que matizar y hablar de un Estado y varias naciones. En la práctica el Estado peruano se presenta como un Estado-nación, desconociendo las singularidades propias y negando las naciones en su interior. Sin embargo, para nuestro argumento no es necesario en este momento mayor desarrollo de este tema.

12 agosto 2014

Listas de trabajo, borrachos y demás. Pensando desde Cuninico

P. Manolo Berjón
P. Miguel Ángel Cadenas

En mayo 2014 hubo un negro y pestilente derrame de crudo en el Oleoducto Nor-peruano a la altura de la quebrada Cuninico, comunidad indígena kukama del distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Lejos de estar solucionado nos surgen nuevas y estimulantes preguntas.

Petroperú en Cuninico trató de controlar la información. La lejanía del lugar, pensaban ellos, iba a hacer imposible sacar la información fuera. Los periodistas no llegarían, por lo inaccesible del lugar, y a la población se le puede contentar ofreciendo “algunas ventajas”, con la condición de que estén calladitos. ¿Dónde falló Petroperú, entonces? El teléfono. Es verdad que están intervenidos, pero no se pueden cortar (aunque algunas llamadas se interrumpen misteriosamente o no entra la llamada cuando uno necesita). No se puede impedir el uso del teléfono. (Esta es una de las grandes diferencias con los derrames anteriores).

Una vez que esta estrategia ha perdido eficacia hay que buscar nuevas maneras de “controlar la situación”, porque se trata de “control”. Antes de llegar al control se ha pasado por una etapa de querer “disciplinar los cuerpos”. Para ello ha sido muy importante la vigilancia del espacio. Un croquis de la comunidad de Cuninico nos hace percibir cómo están distribuidas las casas que ha alquilado de Petroperú, desplazando a sus propietarios a la cocina (previo pago: S/. 300.00). El dinero es un poderoso instrumento de control. Téngase en cuenta que en la zona la circulación de dinero, siendo real, no es muy abundante. Petroperú paga a sus trabajadores S/. 80.00 diarios. Muchas familias nunca han visto tanta plata junta en tan poco tiempo y tan de continuo.

¿Cómo vivir en comunidad? Se precisa de unas normas, un código de ética, que nos permita conducirnos con toda tranquilidad. Petroperú pretendió controlar a los borrachos. Estos “cuerpos indisciplinados” ni sirven para trabajar ni dejan descansar a los trabajadores. Sus tomaderas se alargan en la noche, con música muy alta, alterando el ritmo de sueño. Los trabajadores al día siguiente no están suficientemente descansados para trabajar. Es decir, están afectando a la productividad. La comunidad no aceptó el cerco que les imponía Petroperú. No se trata de defender a los borrachos, ya lo hacen por sí mismos. Pero no se puede causar un derrame de las características de Cuninico, esconderlo debajo de la cama, y luego imponer las reglas en un territorio ajeno, por muy Petroperú que sea. Es como cuando los que apoyaron a dictadores de la talla de Pinochet llamaban a la policía cuando había un alboroto en el barrio entre borrachos.


Si no funciona la disciplina hay que buscar otras formas de control. Ya no se puede cerrar a estos cuerpos indisciplinados en la cárcel, escuela, fábrica… Ahora permanecen en espacios abiertos. ¿Si no es posible administrar Cuninico como una cárcel…, entonces, cómo controlar? Hay formas más sutiles: las listas de trabajadores las confecciona Petroperú o quienes ellos deciden. Es fácil de comprender que conseguir incluir tu nombre en la lista depende de las “simpatías” de Petroperú. Este control es mucho más eficaz, y menos oneroso, que la disciplina.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014. Mapa de la comunidad de Cuninico. Es interesante percibir la ubicación de las casas de las autoridades de la comunidad y los lugares alquilados por Petroperú. Las ‘x’ son los lugares alquilados por Petroperú.

Los primeros días de trabajo el ingeniero encargado amenazaba a quienes no se esforzaban en la recogida de los restos de crudo (productividad) al “pozo”: sumergirse en el crudo por ocho horas diarias. En tono desenfadado y con burlas se jugaba con un trabajo peligroso. El miedo es otra de las formas eficaces de control.

El manejo de la información adquiere, en estas circunstancias, un carácter estratégico, en una doble vertiente. Por un lado, se riegan chismes en la comunidad. Así tenemos que “ingenieros de Petroperú” deslizan por la comunidad comentarios del siguiente tipo: “esto no es una comunidad nativa”. Por tanto, “quien manda aquí no es el apu, sino el teniente gobernador”. Este chisme tiene como objetivo “bajarse” al apu, con quien no han podido negociar. Los chismes no se pueden controlar y son un eficaz y potente instrumento al servicio de alguien, en este caso del poder. Ni que decir tiene que no todos los chismes favorecen a Petroperú, pero esa es otra. Cabe anotar que son un instrumento “para oponerse desde el interior a la expansión del poder”, para “bloquear al poder desde su misma gestación”.

Por otro lado, la información es poder. Petroperú administra su información: un doctor quiso advertir a la comunidad que no coman el pescado ni tomen el agua. Pero un ingeniero de Petroperú le cortó en seco. El doctor no regresó a la comunidad. Petroperú tiene acceso a las noticias que se producen fuera: medios de comunicación y gobierno. Mientras que los comuneros tienen mayor dificultad de saber lo que está sucediendo. En Cuninico no se ven ni se escuchan las televisiones ni radios de Lima o por Internet, por poner un ejemplo.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014

P. Miguel Angel Cadenas     
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                              
Río Marañón