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07 enero 2013

Gloria mozárabe

Insertamos un nuevo canto mozárabe, procedente del antifonario de León (1069).


19 septiembre 2012

Padre Nuestro mozárabe


Cuando los musulmanes conquistaron el reino visigodo permitieron que los cristianos, al igual que los judíos, mantuvieran su religión, si bien en la condición de dimmíes, esto es de minoría protegida sujeta al pago de un impuesto especial. En Al-Andalus, en los primeros tiempos constituyeron la mayoría de la población, aunque pronto se iniciaron las conversiones al islam. De esta manera, los hispanorromanos e hispanovisigodos se dividieron rápidamente en dos grupos: los muladíes, que adoptaron la religión de los conquistadores, y los mozárabes, fieles al cristianismo. Andando el tiempo, al endurecerse el trato que recibían fueron muchos los mozárabes que emigraron a los reinos y condados cristianos del norte. Llevaban consigo una cultura peculiar que en lo religioso se manifestaba en la pervivencia de la liturgia visigótica y en lo político en el anhelo de recuperar las tierras ocupadas por los musulmanes.

Su influencia declinó a partir del reinado de Alfonso VI de León y de Castilla, cuando los monarcas decidieron estrechar los lazos con los reinos europeos y con el papado, para lo cual favorecieron el asentamiento de monjes cluniacenses y cistercienses y la adopción de la liturgia romana.



21 junio 2012

Aleluya

Hoy insertamos un hermoso canto mozárabe.



Tras la conquista musulmana en el siglo VIII, muchos hispanovisigodos, a los que se conoció como muladíes, adoptaron la religión de los vencedores, pero otros, a los que se llamó mozárabes, continuaron fieles al cristianismo y vivieron como dimmíes, bajo dominio islámico. Se trataba de una minoría protegida a la que, a cambio del pago de un tributo, se permitía, al igual que a los judíos, la observancia de su religión con ciertas restricciones. Sin embargo, al endurecerse el trato que recibían, pronto fueron muchos los mozárabes que emigraron a los territorios cristianos del norte, en los que dejaron una profunda impronta cultural.
Hasta el siglo XI, en los reinos cristianos se practicó la liturgia mozárabe, heredera de la visigótica, pero desde ese momento, los monarcas favorecieron la instalación de monjes de la regla de San Benito, que llevaban consigo la nueva liturgia romana, finalmente impuesta en 1080 por Alfonso VI en León y Castilla. Tras la conquista de Toledo (1085), ante la fuerte presencia mozárabe en la ciudad el soberano autorizó a seis parroquias a mantener la antigua liturgia.