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10 diciembre 2021

Día de los Derechos Humanos

El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos. En ella se establecen los derechos básicos e inalienables de que todos, sin excepción, debemos disfrutar. Ahora bien, aunque allí se establece que todos nacemos libres e iguales en dignidad, es obvio que, pese al tiempo transcurrido desde aquel día, a los buenos propósitos y a innegables avances, todavía hasta conseguir su efectiva implantación queda por recorrer un largo camino no exento de sobresaltos y retrocesos. Cuando millones de personas ven sus expectativas vitales cercenadas por la miseria o padecen opresión por motivos políticos, sexuales, étnicos o religiosos; cuando cerramos nuestras puertas a refugiados e inmigrantes; cuando tantos jóvenes ven obstaculizada su emancipación debido a la precariedad del mercado laboral y a los inasequibles precios de la vivienda; cuando una irresponsable apetencia de ganancias dificulta que se adopten medidas efectivas para limitar un cambio climático que compromete gravemente nuestro porvenir; cuando la pandemia se ceba especialmente en quienes apenas tienen acceso a la vacunación o a un sistema sanitario eficaz, resalta patentemente que los derechos humanos no son algo conseguido que  podamos celebrar solemnemente con discursos autosatisfechos, sino algo por cuya consecución debemos luchar sin descanso cada día, y que solo se harán efectivos cuando seamos capaces de garantizar a todos unas dignas condiciones de vida. Por eso, nos unimos al Papa Francisco en las oraciones que cierran la encíclica Fratelli Tutti:

Oración al Creador

Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos
con la misma dignidad,
infunde en nuestros corazones
un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro,
de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas
y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza,
sin violencia, sin guerras.

Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad,
de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas. Amén.

Oración cristiana ecuménica

Dios nuestro, Trinidad de amor,
desde la fuerza comunitaria
de tu intimidad divina derrama en nosotros
el río del amor fraterno.

Danos ese amor que se reflejaba
en los gestos de Jesús,
en su familia de Nazaret y
en la primera comunidad cristiana.

Concede a los cristianos
que vivamos el Evangelio
y podamos reconocer a Cristo
en cada ser humano,
para verlo crucificado en las angustias
de los abandonados y olvidados de este mundo
y resucitado en cada hermano que se levanta.

Ve, Espíritu Santo,
muéstranos tu hermosura
reflejada en todos los pueblos de la tierra,
para descubrir que todos son importantes,
que todos son necesarios,
que son rostros diferentes
de la misma humanidad que amas. Amén.

 

Declaración Universal de Derechos Humanos

10 abril 2021

"Fratelli tutti" y el desafío del neopopulismo

Enlazamos al discurso pronunciado el mes pasado por Rodrigo Guerra López en un encuentro organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. En él, tomando como base la encíclica Fratelli tutti, el autor nos invita a reflexionar sobre los peligros del neopopulismo, un movimiento que es a la vez causa y efecto de la fractura social, y que se expresa en la exaltación de un caudillo carismático presentado como encarnación del pueblo. 

Lectura del discurso

04 octubre 2020

Fratelli tutti

Ayer, 3 de octubre, el papa Francisco firmó en Asís su tercera encíclica. Titulada Fratelli tutti (Hermanos todos), se trata de una carta de carácter profundamente social, inspirada desde su mismo título en san Francisco de Asís, a quien el papa se refiere como el santo "del amor fraterno, de la sencillez y de la alegría", que invita a un "amor más allá de las barreras de la geografía y del espacio". Bajo esta inspiración, Francisco desarrolla una reflexión sobre los problemas de un mundo dominado por el egoísmo, en el que el afán de ganancias a corto plazo hace olvidar el bien común y en el que los débiles sufren el desempleo, el racismo, la pobreza y la explotación sexual. Frente a este desolador panorama, nos recuerda que estamos hechos para el amor y nos invita a reconocer a Cristo en el rostro de los excluidos.