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18 febrero 2024

Avisos parroquiales

  • Mañana, lunes 19, llegará hacia las 10:00 h. el camión con los alimentos perecederos. Una vez más agradecemos su esfuerzo y compromiso a los voluntarios.
  • El sábado 24 se celebrará en nuestra parroquia un encuentro de fraternidades agustinianas. Tendremos la oportunidad de conocernos y de compartir las vivencias de cada una de nuestras hermandades y cofradías.
  • La recaudado en la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas ascendió a 3043 €, cantidad que ya está depositada en la cuenta de Manos Unidas. Les agradecemos su generosidad para con los más necesitados.
  • Tal como ya les hemos informado, durante el tiempo de Cuaresma, tras la eucaristía de las 19:00 h. celebraremos el viacrucis. Vivamos este tiempo de Cuaresma acompañando a Jesús como comunidad unida en la fe.

11 febrero 2024

Avisos parroquiales

  • El próximo martes, día 13, recordando a la beata Cristina de Spoleto, celebraremos a las 17:00 h. la eucaristía por las vocaciones agustinianas. La Iglesia sigue necesitando operarios, pediremos, pues, por aquellos que sienten la llamada y diciendo sí, se comprometen a ser discípulos en la gran misión de la Iglesia.
  • El 14 de febrero, Miércoles de Ceniza, celebraremos el inicio de la Cuaresma. Impondremos la ceniza en todas las eucaristías: 9:15, 12:00, 18:00 y 19:00 h.
  • El sábado 17 habrá dos eventos agustinianos: el encuentro Tagaste I en el colegio de San Agustín (Los Negrales) y Tagaste II en el colegio Buen Consejo (Madrid). Un grupo de jóvenes confirmandos de nuestra parroquia, acompañado de sus catequistas y de un padre de la comunidad, asistirá a ellos.
  • El domingo 198 de febrero habrá campamento urbano. Los padres que deseen inscribir a sus hijos pueden hacerlo en horario de despacho a partir del lunes 12.
  • Cada viernes durante el tiempo de cuaresma, tras la misa de las 19:00 h., realizaremos el rezo del Vía Crucis. Vivamos este tiempo de cuaresma acompañando a Jesús como comunidad unida en una misma fe.
  • El próximo fin de semana, el dúo  Santos, compuesto por Nikolai y Natalia nos acompañará con su talento musical en todas las eucaristías.

26 febrero 2023

Avisos parroquiales

  • El próximo viernes, día 3 de marzo, a las 17:30 h., el P. Carlos Aguilar, coordinador de la Comisión de Evangelización y profesor de la universidad de San Dámaso, impartirá una conferencia bajo el título La cuaresma, tiempo de conversión. Les recomendamos encarecidamente la asistencia.
  • El sábado, día 4 de marzo, en nuestro colegio Valdeluz de Madrid se celebrará el Encuentro Tagaste en el que participará un grupo de confirmandos de nuestra parroquia, acompañados por su catequista y un padre de la comunidad.

19 febrero 2023

Avisos parroquiales

  • El lunes 20 sobre las 9:30 h. llegará el primer camión con los productos perecederos. Una vez más agradecemos el esfuerzo y compromiso de los voluntarios.
  • También el lunes se reunirá el Consejo Pastoral a las 18:30 h., a fin de organizar las actividades de Cuaresma y los oficios de Semana Santa.
  • El próximo 23 de febrero, Miércoles de Ceniza, celebramos el inicio de la Cuaresma. Se impondrá la ceniza en todas las eucaristías: 9:15, 12:00, 18:00 y 19:00 h.
  • Cada viernes durante el tiempo de Cuaresma, tras la eucaristía de las 19:00 h. rezaremos el Viacrucis. Vivamos la Cuaresma acompañando a Jesús como comunidad unida en una misma fe.
  • El total de lo recaudado en la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas es de 3110 €, cantidad que ya está depositada en la cuenta de Manos Unidas. Les agradecemos su generosidad con los más necesitados.
  • Ante la situación de Turquía y Siria se nos hace un llamamiento a la solidaridad. Las ayudas recibidas se enviarán a Cáritas en nombre del Secretariado de Misiones Justicia y Paz de los PP. Agustinos. A la salida del templo encontrarán unos sobres en los que se especifica dicha campaña. Pueden depositarlos en el buzón de Cáritas situado junto a la puerta de salida.

18 febrero 2021

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

Leer el mensaje completo

28 febrero 2016

Un combate espiritual

Mons. Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid

Nos estamos preparando para la Resurrección de Jesús. Casi seis semanas anticipando en nuestra vida de oración la experiencia creyente de los momentos más importantes de su vida. Un tiempo de penitencia y oración que nos permite comprender que sin la ayuda de Dios y de la gracia no somos dignos del sacrificio de Jesús. «Cada día libramos un combate similar al que Jesús libró en el desierto de Judea, donde durante cuarenta días fue tentado por el diablo. Se trata de un combate espiritual dirigido contra el pecado, contra Satanás. Es un combate que implica a toda la persona y que exige una vigilancia atenta y constante»1
La Cuaresma nos llama a restaurar el amor, tanto en la Iglesia como en el mundo. Restaurar un amor que implica el compromiso a favor de los hambrientos, los desheredados, los prisioneros y todos aquéllos que Cristo mencionó al describir el Juicio Final 2 y en los cuáles Él mismo habita; un amor que nos exige reconocer a Cristo y amarlo en los más humildes, sin excluir a nuestros enemigos, pues el amor al enemigo forma parte de la esencia del cristianismo. Un amor que se explica en la misericordia.
Sin misericordia no hay verdadero perdón. Porque «la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia (…) y el perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde valor para mirar el futuro con esperanza»3. Procuremos en esta Cuaresma mirar más intensamente a Dios para pedirle perdón. Así podremos perdonar también nosotros. Dejemos de relativizarlo todo y dediquémosle un espacio en nuestros corazones y en nuestro entorno personal, familiar y profesional. Hagámosle un rincón para que en cada uno de nosotros todos tengan su rincón. Estamos llamados a la comunión eclesial y tenemos que llevar, con nuestro ejemplo, nuestra fe y nuestras obras, a todo el mundo a Dios.
¿Cómo debemos pedir perdón? Como hizo el buen ladrón: «Jesús acuérdate de mí cuando llegues a tu reino»4 ¿Lo hacemos así? ¿Pedimos lo que pidió el ladrón arrepentido? Porque él tuvo que decirle al otro, que también estaba crucificado junto a Jesús, pero no quería ver quién era Jesús, « ¿es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho»5. La ceniza que recibimos sobre nuestras cabezas el miércoles en que comienza la Cuaresma, debería servimos de recordatorio.
«La Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad»6 nos pide el papa Francisco. Son días para meditar y para eliminar servidumbres: dependencias, malos gestos, palabras inadecuadas; días para conversar con Dios y compartir con Él cómo estamos saciando a los hambrientos, acompañando a los afligidos, saliendo de las tinieblas y alzando la luz como nos dice el profeta Isaías. Días para dejamos acoger por el amor de Dios en el sacramento de la reconciliación, pues «el Padre acoge a cuantos están en busca de su perdón»7. Días para recordar el valor penitencial de la limosna.
De esta manera estaremos todos llamados a interiorizar el llamamiento de la misericordia. Y a comprender que se trata del momento oportuno para cambiar de vida y dejarse tocar el corazón 8.
«Honra a Dios con tus riquezas»9 con tus actuaciones de cada día, con el amor que pones en las cosas más sencillas, con las miradas indulgentes y con tus palabras. Aprovechemos estos días para hablar con Él en el sagrario, largamente, sin prisas para escuchar su Palabra. Así prepararemos el corazón para sufrir con Él y también para esperar que nos llame a compartir con Él la Vida Eterna.

1. Youcat 88, Benedicto XVi 01.03.2006 
2. Cf. Mt 25,35-45
3. Francisco, Misericordiae Vultus, n. 10
4. Cf. Lc 23,42
5. Cf. Lc 23,40
6. Francisco, Misericordiae Vultus, n-17 
7. Francisco, Misericordiae Vultus, n. 18 
8. Francisco, Misericordiae Vultus, n. 19
9. Cf. Prov 3,9




20 febrero 2016

Cantos Cuaresmales

«'Misericordia quiero y no sacrificio' (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar».

Papa Francisco

...La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38)

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016

20 marzo 2015

La Cuaresma no es privación

Cáritas


La Cuaresma no es privación. sino enriquecimiento: no es negatividad sino todo lo contrario, es creatividad, un esfuerzo por renovar, construir y conquistar. El estadio de la competición está más en el interior. Lo que se pretende es crecer un poco, rejuvenecerse, adquirir mejores cualidades, estar más contentos con nosotros mismos. Es lo que teológicamente se llama conversión. El compromiso hacia fuera no tardará en llegar. La conversión puede exigir a veces una terapia liberadora, como el que se pone a régimen para perder los kilos que le sobran o acepta una operación para quitarse el quiste o la verruga que le afea. Y sin duda que necesitamos todos de una buena operación porque son muchas las cosas que nos sobran y muchas las cosas que nos afean. Pero hay una operación radical a la que todos tenemos que someternos: es la operación de corazón. No es cuestión de limpiar o trasplantar una arteria o de poner una válvula más o menos. Es un trasplante total. Que nos quiten el corazón de piedra y nos pongan un corazón de carne. Y que por este corazón circule una sangre nueva -¡divina transfusión desde el Costado!-, oxigenada con el aire del Espíritu.


No hay que asustarse. Lo "gracioso" es que este trasplante no supone tanto sacrificio. Es más un don que una operación, es más una gracia que una terapia. Lo único necesario es que te dejes cambiar.

12 marzo 2015

Semana Santa 2015

Queridos feligreses: Estamos en la Cuaresma, un tiempo litúrgico fuerte, para prepararnos como personas y cristianos, durante cuarenta días a la Semana Santa. Al igual que nos preparamos para las demás cosas importantes de nuestra vida.
Dentro del año litúrgico la Semana Santa es fundamental pues celebramos los misterios más importantes de nuestra religión: El Misterio Pascual, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Nosotros en este tiempo debemos reflexionar e interiorizar los valores y la espiritualidad del evangelio. Dar un sentido profundo a nuestra vida desde nuestra fe cristiana.
A veces, debemos esforzarnos e ir contra la corriente de la sociedad. Cuando socialmente el ambiente es de vacaciones y playas, de salidas y turismo, no debemos ausentarnos de las celebraciones y festividades cristianas propias de estos días.
En todos los lugares hay templos y parroquias donde se ofician los actos propios de este tiempo de cuaresma y Semana Santa.
En la Parroquia de Ntra. Sra. de la Consolación tenemos las celebraciones que en esta circular os comunicamos para que los tengáis en cuenta y como comunidad cristiana entorno al Señor nos reunamos y celebremos nuestra salvación con alegría y sentido de comunidad.
Un saludo para todos en el Señor que nos convoca:


                                                        P. José María, Párroco

CALENDARIO DE ACTIVIDADES
DE CUARESMA Y SEMANA SANTA

FEBRERO

Ø  Domingo 1-II-15: Todas las misas de IVº Ordinario “B”: Homilía sobre Sentido de la Vida Consagrada en la Iglesia.

Ø  Lunes 2-II-15: Misa 12 horas.- Grupo Vida Ascendente: P. José María
Ø  Lunes 2-II-15: Misa 19 horas.- La Vida Consagrada: P. Mario
Ø  Sábado 7-II-15: Bautismos a las 13 horas.
Ø  Día 14-II-15: Misa con Grupo Carismático del Mons. Joaquín a las 12’30.
Ø                       Reunión de Parroquias Agustinas en Guadarrama   
Ø  Lunes 16-II-15: Llegada y reparto de alimentos perecederos.
Ø  Miércoles 18-II-15: Miércoles de Ceniza: Misas e imposición de  Ceniza: 9’15,12,19 y 20. Limosna Cuaresmal: Caritas Parroquial.
Ø Viernes 20-II-15: Viacrucis: P. José María y Grupo de Catequistas y Animación Pastoral a las 19’30
Ø  Sábado 21-II-15: Convivencia Parroquial con Agentes Pastorales de Gran Misión de 9’30 a 13 horas.

Ø  Domingo 22-II-15: Primer Domingo de Cuaresma

Ø  Domingo 22-II-15: Bautismos a las 17’30 horas.
Ø  Miércoles 25-II-15: Charla sobre Encender el corazón en el amor de Cristo a las 19’30: P. José María.
Ø  Viernes 27-II-15: Viacrucis: Hno. Rony y Vida Ascendente y Legión a las 19’30.
Ø  Sábado 28-II-15: Convivencia Parroquial con Agentes Pastorales de Gran Misión de 9’30 a 13 horas.
MARZO

Ø  Domingo 1-III-15: Segundo Domingo de Cuaresma

Ø  Jueves 5-III-15: Charla sobre Vida Consagrada a las 19’30: P. Tomás Marcos.
Ø Viernes 6-III-15: Viacrucis: P. Mario y Jóvenes a las 19’30.
Ø  Sábado 7-III-15: Bautismos a las 13 horas.
Ø  Sábado 7-III-15: Confesiones Primeras Comuniones a las 17 horas.

Ø  Domingo 8-III-15: Tercer Domingo de Cuaresma

Ø  Domingo 8-III-15: Confesiones Primeras Comuniones a las 17 horas.
Ø  Días 6,7 y 8-III-15: Gran Misión en Cerro de los Ángeles (Getafe).
Ø  Lunes 9-III-15: Consejo Pastoral a las 19’30.   
Ø  Jueves 12-III-15: Charla sobre Educar el corazón del discípulo misionero  a las 19,30: P. Mario.
Ø  Viernes 13-III-15: Viacrucis: Sr. Jaime y grupo Biblia  a las 19’30.
Ø  Viernes 13-III-15: Vigilia de Jóvenes de Móstoles a las 22 horas.
Ø  Días 14 y 15-III-15: Cursillo de Novios.
Ø  Sábado 14-III-15: Concierto de Música Sacra de dos Coros a las 19’45.  

Ø  Domingo 15-III-15: Cuarto Domingo de Cuaresma

Ø  Lunes 16-III-15: Llegada y reparto de alimentos perecederos.
Ø  Jueves 19-III-15: Fiesta de San José. Misas con horario de domingo.
Ø Viernes 20-III-15: Viacrucis: P. Mario y Catequesis de Adultos, a las 19’30.
Ø  Días 20 a 22-III-15: Reunión de Parroquias Agustinas en Valencia de D. Juan.
Ø  Sábado 21-III-15: Bautismos a las 13 horas.

Ø  Domingo 22-III-15: Quinto Domingo de Cuaresma

Ø  Martes 24-III-15: Celebración Penitencial para mayores a las 17 horas.
Ø  Miércoles 25-III-15: Coro Rociero Aromas: Celebración de los “Siete dolores y misterio de dolor de Santa María”  a las 18’15.
Ø  Jueves 26-III-15: Celebración Penitencial general a las 19’45 horas.
Ø Viernes 27-III-15: Viacrucis: P. José María y Animación Pastoral Agustiniana y Caritas, a las 19’30.

Ø  Domingo 29-III-15: Domingo de Ramos: Misas de domingo: 10,11,12,13 y 19 horas. Procesión Solemne de Ramos, Misa Mayor, 13 horas
Ø  Lunes Santo 30-III-15: Limpieza de la Iglesia, 10 horas
Ø  Martes Santo 31-III-15: Confesiones, 11’30 a 13 horas.
Ø    
ABRIL

Ø  Miércoles Santo 1-IV-15: Misa Crismal 12 horas Catedral de Getafe                                                                                          
                                          Preparar el Monumento
                                             Confesiones, 11,30 a 13 horas


INFORMACIONES PARRAQUIALES


CURSILLOS DE NOVIOS: Marzo 24 y 25
                                      Abril 11 y 12
                                      Mayo 23 y 24

DESPACHO PARROQUIAL: Lunes, Martes, Miércoles y Jueves 17’30-19’30
                                           Martes y Sábados: 11’30-13

ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO: Jueves 17’30-18’30

REZO DE LAUDES: Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábados a las 10 de la mañana

CONFESIONES: Diarios de 18’40 y domingo un cuarto antes de la misa

07 abril 2014

¿Tiene sentido ayunar?

Benedicto XVI

Queridos hermanos y hermanas

Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor —la oración, el ayuno y la limosna— para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, “ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos” (Pregón pascual). En mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública. Leemos en el Evangelio: “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt 4,1-2). Al igual que Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley (cfr. Ex 34, 8), o que Elías antes de encontrar al Señor en el monte Horeb (cfr. 1R 19,8), Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador.

Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. Ya en las primeras páginas de la Sagrada Escritura el Señor impone al hombre que se abstenga de consumir el fruto prohibido: “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 16-17). Comentando la orden divina, San Basilio observa que “el ayuno ya existía en el paraíso”, y “la primera orden en este sentido fue dada a Adán”. Por lo tanto, concluye: “El ‘no debes comer’ es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia” (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98). Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor. Es lo que hizo Esdras antes de su viaje de vuelta desde el exilio a la Tierra Prometida, invitando al pueblo reunido a ayunar “para humillarnos —dijo— delante de nuestro Dios” (8,21). El Todopoderoso escuchó su oración y aseguró su favor y su protección. Lo mismo hicieron los habitantes de Nínive que, sensibles al llamamiento de Jonás a que se arrepintieran, proclamaron, como testimonio de su sinceridad, un ayuno diciendo: “A ver si Dios se arrepiente y se compadece, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos” (3,9). También en esa ocasión Dios vio sus obras y les perdonó.

En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de “no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.

La práctica del ayuno está muy presente en la primera comunidad cristiana (cfr. Hch 13,3; 14,22; 27,21; 2Co 6,5). También los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del “viejo Adán” y abrir en el corazón del creyente el camino hacia Dios. El ayuno es, además, una práctica recurrente y recomendada por los santos de todas las épocas. Escribe San Pedro Crisólogo: “El ayuno es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica” (Sermo 43: PL 52, 320, 332).

En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. En la Constitución apostólica Pænitemini de 1966, el Siervo de Dios Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no “vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos” (cfr. Cap. I). La Cuaresma podría ser una buena ocasión para retomar las normas contenidas en la citada Constitución apostólica, valorizando el significado auténtico y perenne de esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (cfr. Mt 22,34-40).

La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. San Agustín, que conocía bien sus propias inclinaciones negativas y las definía “retorcidísima y enredadísima complicación de nudos” (Confesiones, II, 10.18), en su tratado La utilidad del ayuno, escribía: “Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura” (Sermo 400, 3, 3: PL 40, 708). Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.

Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. En su Primera carta San Juan nos pone en guardia: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (3,17). Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. Enc. Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18). También hoy hay que redescubrir esta práctica y promoverla, especialmente durante el tiempo litúrgico cuaresmal.

Lo que he dicho muestra con gran claridad que el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. Oportunamente, un antiguo himno litúrgico cuaresmal exhorta: “Utamur ergo parcius, / verbis, cibis et potibus, / somno, iocis et arctius / perstemus in custodia – Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención”.

Queridos hermanos y hermanas, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios (cfr. Enc. Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”. Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.

Mensaje para la Cuaresma 2008

12 marzo 2014

Convertíos

San Clemente I

Fijemos con atención nuestra mirada en la sangre de Cristo, y reconozcamos cuán preciosa ha sido a los ojos de Dios, su Padre, pues, derramada por nuestra salvación, alcanzó la gracia de la penitencia para todo el mundo.
Recorramos todos los tiempos, y aprenderemos cómo el Señor, de generación en generación, concedió un tiempo de penitencia a los que deseaban convertirse a él. Noé predicó la penitencia, y los que lo escucharon se salvaron. Jonás anunció a los ninivitas la destrucción de su ciudad, y ellos, arrepentidos de sus pecados, pidieron perdón a Dios y, a fuerza de súplicas, alcanzaron la indulgencia, a pesar de no ser del pueblo elegido.
De la penitencia hablaron, inspirados por el Espíritu Santo, los que fueron ministros de la gracia de Dios. Y el mismo Señor de todas las cosas habló también, con juramento, de la penitencia diciendo: Por mi vida —oráculo del Señor—, juro que no quiero la muerte del malvado, sino que cambie de conducta; y añade aquella hermosa sentencia: Cesad de obrar mal, casa de Israel. Di a los hijos de mi pueblo «Aunque vuestros pecados lleguen hasta el cielo, aunque sean como púrpura y rojos como escarlata, si os convertís a mi de todo corazón y decís: "Padre", os escucharé como a mi pueblo santo».
Queriendo, pues, el Señor que todos los que él ama tengan parte en la penitencia, lo confirmó así con su omnipotente voluntad.
Obedezcamos, por tanto, a su magnífico y glorioso designio, e, implorando con súplicas su misericordia y benignidad, recurramos a su benevolencia y convirtámonos, dejadas a un lado las vanas obras, las contiendas y la envidia, que conduce a la muerte.
Seamos, pues, humildes, hermanos, y, deponiendo toda jactancia, ostentación e insensatez, y los arrebatos de la ira, cumplamos lo que está escrito, pues lo dice el Espíritu Santo: No se gloríe el sabio de su sabiduría, no se gloríe el fuerte de su fortaleza, no se gloríe el rico de su riqueza; el que se gloríe, que se gloríe en el Señor, para buscarle a él y practicar el derecho y la justicia; especialmente si tenemos presentes las palabras del Señor Jesús, aquellas que pronunció para enseñarnos la benignidad y la longanimidad.
Dijo, en efecto: Sed misericordiosos, y alcanzaréis misericordia; perdonad, y se os perdonará; como vosotros fijáis, así se os hará a vosotros; dad, y se os dará; no juzguéis, y no os juzgarán; como usaréis la benignidad, así la usarán con vosotros; la medida que uséis la usarán con vosotros.
Que estos mandamientos y estos preceptos nos comuniquen firmeza para poder caminar, con toda humildad, en la obediencia a sus santos consejos. Pues dice la Escritura santa: En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras.

Como quiera, pues, que hemos participado de tantos, tan grandes y tan ilustres hechos, emprendamos otra vez la carrera hacia la meta de paz que nos fue anunciada desde el principio y fijemos nuestra mirada en el Padre y Creador del universo, acogiéndonos a los magníficos y sobreabundantes dones y beneficios de su paz.

De la carta de san Clemente I, papa, a los Corintios