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20 junio 2013

Exhortación a la penitencia

Reproducimos de nuevo un  fragmento de El Pastor de Hermas, uno de los más antiguos textos cristianos. En él, se nos recuerda que el Señor es misericordioso y está pronto a perdonar nuestros pecados.

El Señor habita en los hombres que aman la paz. Él ama verdaderamente la paz; pero está lejos de los amigos de pleitos y de los perdidos de malicia. así pues, devolvedle el espíritu íntegro, tal como lo recibisteis. Pues si vosotros habéis dado al batanero un vestido nuevo e íntegro, lo quieres recibir íntegro; pero si el batanero te lo devuelve roto, ¿lo recibirás? ¿Acaso no te enfadarás inmediatamente y le reprocharás diciendo: te di el vestido íntegro? ¿por qué me los has roto y devuelto inservible? Por este roto, que le has hecho, ya no puede ser usado. ¿Acaso no le dirás esto al batanero a propósito del roto que hizo en tu vestido? Pues si tú te afliges así por tu vestido y te quejas de no recibirlo íntegro, ¿qué piensas que hará contigo el Señor que te dio un espíritu íntegro, y tú se lo has devuelto totalmente inservible, de manera que a su Señor y no le puede servir para nada? Pues, cuando fue corrompido por ti, comenzó a ser inútil. ¿Acaso, pues, no te castigará con la muerte el Señor de aquel espíritu por esta acción tuya? Contesto. "Ciertamente, castigará a todos los que encuentre recordando las ofensas". Me dice. "No pisoteéis su clemencia, sino más bien glorificadlo por ser tan paciente con vuestros pecados y no ser como vosotros. Haced una penitencia que os sea útil." (IX, XXXII, 2-5).

13 junio 2013

Actitud de los padres hacia los hijos

Hermas

El Pastor de Hermas es una de las obras más antiguas de la literatura cristiana. No hay acuerdo sobre la fecha de su composición, que bien pudiera haber sido fruto de elaboraciones y adiciones sucesivas. Según Juan José Ayán Calvo, responsable de la edición bilingüe griego-castellano de la que hemos tomado el párrafo reproducido más abajo, su redacción se habría iniciado a finales del siglo I y estaría concluida hacia el año 140[1]. Además, mientras que algunos estudiosos opinan que refleja las ideas de una comunidad cristiana de origen judío, para otros, sus autores procederían de la gentilidad.  Sea de esto lo que fuere, todo el libro constituye una invitación a la penitencia. 

En las palabras que siguen parece presente, aunque no se mencione, el recuerdo de Eli y de sus hijos Hofní y Pinhas (I Samuel, 2). Es también visible la evocación de libros sapienciales (Sirácida, 30).

Pero Dios no está airado contra ti a causa de esto [se refiere al deseo que Hermas había experimentado al ver a su ama bañarse en el Tíber], sino para que conviertas a tus hijos que han pecado contra el Señor y contra vosotros sus padres. Pero tanto amabas a tus hijos que no los reprendías, sino que los dejabas corromperse terriblemente. Por ello el Señor está airado contra ti. Pero Él curará todas las maldades que se han dado en tu familia, pues por los pecados e injusticias de aquellos te has arruinado en los negocios temporales. Sin embargo, la gran misericordia del Señor se ha apiadado de ti y de tu familia, te fortalecerá y te asentará en su gloria con tal de que no seas negligente, tengas buen ánimo y fortalezcas a tu familia. Pero como el herrero, a fuerza de martillear su obra, consigue lo que quiere, así también la palabra justa repetida a diario vence toda maldad. Por tanto, no dejes de reprender a tus hijos, pues sé que, si se arrepienten de todo corazón serán inscritos en los libros de la vida junto con los santos.

HERMAS, El pastor, Madrid, Ciudad Nueva, 1995, Visión I, III, 1-2.





[1] HERMAS, El pastor, Madrid, Ciudad Nueva, 1995, p. 27