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11 febrero 2016

Confiar en Jesús Misericordioso como María

Papa Francisco

Hoy, en la Iglesia Católica, celebramos N. ª S. ª de Lourdes. Con este motivo reproducimos un breve extracto del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del enfermo, de 2016

...La enfermedad, sobre todo cuando es grave, pone siempre en crisis la existencia humana y nos plantea grandes interrogantes. La primera reacción puede ser de rebeldía: ¿Por qué me ha sucedido precisamente a mí? Podemos sentirnos desesperados, pensar que todo está perdido y que ya nada tiene sentido…

En esta situación, por una parte la fe en Dios se pone a prueba, pero al mismo tiempo revela toda su fuerza positiva. No porque la fe haga desaparecer la enfermedad, el dolor o los interrogantes que plantea, sino porque nos ofrece una clave con la que podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo; una clave que nos ayuda a ver cómo la enfermedad puede ser la vía que nos lleva a una cercanía más estrecha con Jesús, que camina a nuestro lado cargado con la cruz. Y esta clave nos la proporciona María, su Madre, experta en esta vía...

Mensaje del Santo Padre para la XIV Jornada Mundial del enfermo


10 marzo 2015

Oración por el enfermo

Juan Pablo II

Señor,
Tú conoces mi vida y sabes mi dolor,
Haz visto mis ojos llorar,
Mi rostro entristecerse,
Mi cuerpo lleno de dolencias
Y mi alma traspasada por la angustia.

Lo mismo que te pasó a ti
Cuando, camino de la cruz,
Todos te abandonaron
Hazme comprender tus sufrimientos
Y con ellos el Amor que Tú nos tienes.

Y que yo también aprenda
Que uniendo mis dolores a Tus Dolores
Tienen un valor redentor
por mis hermanos.

Ayúdame a sufrir con Amor,
Hasta con alegría.
Sí no es ¨posible que pase de mi este cáliz¨.
Te pido por todos los que sufren:
Por los enfermos como yo
Por los pobres, los abandonados,
los desvalidos, los que no tienen
cariño ni comprensión y se sienten solos.

Señor:
Sé que también el dolor lo permites Tu
Para mayor bien de los que te amamos.
Haz que estas dolencias que me aquejan,
Me purifiquen, me hagan más humano,
Me transformen y me acerque más a Ti.
Amén.


02 agosto 2014

Beato Juan de Rieti (1318-1336)

Hoy, en la familia agustiniana, celebramos la festividad del Beato Juan de Rieti

Jordán de Sajonia 


"Había un hermano joven, en la ciudad de Rieti, con el nombre de Juan, sencillo, humilde y siempre de semblante alegre; era muy afable, y social, y nada distinto de los demás...en las cosas que pertenecen al trato común; pero en lo escondido era muy singular.
Manifestó mucha caridad para con todos. Jamás salió palabra de su boca, ni se vio en él obra alguna que desdijese de la caridad fraterna. Obsequioso con todos, más con los enfermos, y los huéspedes, a los cuales lavaba los pies, limpiaba los vestidos, y les cedía sus mismas cosas, mostrándoles con alegría la caridad de su inmenso corazón. Además, para él no había distinción entre sacerdote y sacerdote, sino que, cuando le era posible, a todos, con suma diligencia, ayudaba de bonísimo grado a la Misa.
Acostumbraba ir solo  pasear por la huerta del convento, y al salir, se le vio derramar lágrimas. Preguntándole por qué lloraba, respondió: Porque veo que los árboles, las hierbas, las aves, y la tierra con sus frutos, obedecen a Dios; y los hombres, a los que, por la obediencia, está prometida la vida eterna, quebrantan los preceptos de su Creador. Por esto gimo y lloro.
Días antes de su muerte, venía un ruiseñor todos los días a la ventana de su celda para cantarle dulcemente. Admirados y preguntando al siervo de Dios qué sería eso, respondió....que le invitaba al paraíso. Ayudando un día a la Misa, vio sobre el altar una luz celestial y empezó ese mismo día a enfermar. Recibidos con gran devoción los Sacramentos, entregó su espíritu. Hizo Dios, por medio de este su siervo, muchos milagros, muy gloriosos, como oí a algunos Hermanos de ese convento, cuando estuve en Rieti, ante el sepulcro del mismo santo Hermano."

09 mayo 2012

Acompañamiento al enfermo

Queremos compartir el testimonio del capellán de un hospital. En nuestra parroquia hay también sacerdotes y laicos que acompañan a los enfermos, que así lo solicitan, en su caminar y les reconfortan llevándoles la comunión a casa, en un acto que va unido a la escucha, la oración común y  la empatía. Reflexionemos, durante esta semana especialmente, sobre cómo podemos colaborar nosotros para estar cerca de las personas que sufren dolor y enfermedad.