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04 octubre 2022

Huellas buenas en el camino

Hoy, con motivo de la festividad de san Francisco de Asís, les invitamos a reflexionar sobre un breve texto del padre Iván Pichel O.S.A. En él se nos recuerda que la tierra y sus recursos nos han sido dados por Dios para que los cuidemos, y que tenemos la obligación de dejárselos a quienes vienen detrás de nosotros. El problema, señala, es que quizá hayamos dejado de ver el mundo como un regalo bueno y hermoso entregado por nuestro Padre.

Huellas buenas en el camino


 

04 octubre 2013

San Francisco de Asís. Cántico de las criaturas

San Francisco de Asís, cuya fiesta celebramos hoy, compuso este cántico en 1224. Escrito en dialecto umbro, se trata de una de las primeras obras literarias en italiano.

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor por la hermana agua,
la cual es muy humilde, preciosa y casta.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad. 

29 enero 2012

Día de la paz

El día 30 de enero se celebra el día de la paz. Tal vez la mejor forma de construirla sea empezar por nuestro entorno más inmediato y por las relaciones con las personas más próximas a nosotros. Nuestra pequeña contribución a ese gran día es la selección de algunos textos de autores que han reflexionado sobre ella.

“Llegado ya Cristo a la edad adulta, ¿qué otra cosa enseñó, que otra doctrina profesó, sino la disciplina de la paz? Con agüeros de paz saluda a los suyos: “Paz para vosotros” y prescribe a los suyos esta fórmula de salutación como la única digna de cristianos. Y memoriosos los apóstoles de ese precepto, con la palabra paz inician sus epístolas; y desean la paz a quienes aman con amor excepcional. Excelente bien desea quien salud desea, pero suplica la suma de la felicidad quien la paz suplica. Luego de haberla Cristo recomendado en todo el discurso de su vida, `para mientes con cuánta solicitud la recomienda en el trance supremo de la Pasión: “Amaos-dice- los unos a los otros, como Yo os he amado. Mi paz os doy: mi paz os dejo” ¿Oísteis lo que deja a los suyos? ¿Les deja caballería? ¿Les deja escolta? ¿Les deja gobierno? ¿Les deja riquezas? Nada de todo eso. En conclusión, ¿qué les deja? Les da la paz, les deja paz, paces con los amigos, paces con los enemigos.”
ROTTERDAM, Erasmo de. Querella de la paz. Barcelona. Ed. Orbis, p.121


" Si yo pudiera dejarles algún regalo, dejaría acceso al sentimiento de amar
la vida de los seres humanos.
La consciencia de aprender todo lo que fue enseñado por los tiempos idos.
Para recordar los errores que fueron cometidos y que no se repetirán jamás.
La capacidad de escoger nuevos rumbos.
Les dejaría, si pudiera, el respeto por aquello que es indispensable:
Además del pan, el trabajo.
Además del trabajo, la acción.
Y, si todo faltara, un secreto: “El de buscar en el interior de si mismo la
respuesta y la fuerza para encontrar la salida.”



Mahatma Gandhi



"Así, la ciudad terrena, que no vive de la fe, apetece la paz terrena y fija la concordia entre los ciudadanos que mandan y los que obedecen en que sus quereres estén acordes de algún modo en lo concerniente a la vida mortal. Empero, la ciudad celestial, o mejor, la parte de ella que peregrina en este valle y vive de la fe, usa de esta paz por necesidad, hasta que pase la mortalidad, que precisa de tal paz. Y por eso, mientras que ella está como viajero cautivo en la ciudad terrena, habiendo recibido ya la promesa de su redención y el don espiritual como prenda de ella, no duda en obedecer las leyes de la ciudad terrenal que reglamentan las cosas necesarias y el mandamiento de la vida mortal. Y como ésta es común, entre las dos ciudades hay concordia con relación a esas cosas."
San Agustín, La ciudad de Dios, libro XIX, cap. XVII



Oración sencilla


Señor, hazme instrumento de tu paz;
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya desesperación,
ponga yo esperanza,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Haz que busque:
consolar, no ser consolado,
compadecer, no ser compadecido,
amar, no ser amado.
Porque es olvidándose,
como uno encuentra;
es perdonando, como uno es perdonado;
es dando, como uno recibe;
es muriendo, como uno resucita a la vida


Oración atribuida a San Francisco