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09 marzo 2026

Comunicado de Justicia y Paz ante los ataques de EE. UU. e Israel a Irán

Justicia y Paz , fiel a su apuesta por los derechos humanos y la Doctrina social de la Iglesia se reafirma en su apuesta por la Paz y los Derechos Humanos en coherencia con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y condena el ejercicio de esta violencia injustificable que vulnera la soberanía de los países, y la dignidad de toda persona.

La Comisión General de Justicia y Paz España considera que el marco multilateral en el ámbito de las Naciones Unidas es el espacio adecuado para dirimir los conflictos entre los pueblos. En este sentido defendemos el diálogo sobre las bases del mutuo respeto para alcanzar una Paz desarmada y desarmante.

Finalmente queremos hacer una llamada especial a las Naciones Unidas, a los gobiernos de todos los países y en especial la Unión Europea para que asuman con valentía y responsabilidad y alcen la voz contra hechos lamentables como los que estamos denunciando, porque ningún país, por poderoso que sea, puede arrogarse la misión de imponer su voluntad a otros países, por injusto que sea su régimen, causando dolor y muerte a personas inocentes.

Comisión General Justicia y Paz


Ante los ataques de EE. UU. e Israel a Irán

02 marzo 2026

León XIV: La paz no se construye con amenazas mutuas ni con armas

León XIV, en sus saludos tras el Ángelus, expresa su preocupación por lo que está sucediendo en Oriente Medio y pide que se evite un «abismo irreparable» actuando con diplomacia y promoviendo el bien de los pueblos «que anhelan una convivencia pacífica».

Información en Vatican News

12 febrero 2025

Carta del Santo Padre Francisco a los obispos de los Estados Unidos de América

Ante el programa de deportaciones masivas iniciado en Estados Unidos por iniciativa del presidente Trump, el papa Francisco ha dirigido una carta a los obispos de los Estados Unidos:

Queridos hermanos en el episcopado:

Les dirijo unas palabras, en estos delicados momentos que viven como Pastores del Pueblo de Dios que camina en los Estados Unidos de América.

1. El itinerario de la esclavitud a la libertad que el Pueblo de Israel recorrió, tal y como lo narra el libro del Éxodo, nos invita a mirar la realidad de nuestro tiempo, tan claramente marcada por el fenómeno de la migración, como un momento decisivo de la Historia para reafirmar no sólo nuestra fe en un Dios siempre cercano, encarnado, migrante y refugiado, sino la dignidad infinita y trascendente de toda persona humana. [1]

2. Estas palabras con las que comienzo no están articuladas artificialmente. Incluso un examen somero de la Doctrina social de la Iglesia exhibe con gran fuerza que Jesucristo es el verdadero Emanuel (cf. Mt 1,23), por lo que no ha vivido al margen de la experiencia difícil de ser expulsado de su propia tierra a causa de un inminente riesgo de vida, y de la experiencia de tener que refugiarse en una sociedad y en una cultura ajenas a las propias. El Hijo de Dios, al hacerse hombre, también eligió vivir el drama de la inmigración. Me gusta recordar, entre otras, las palabras con las que el Papa Pío XII iniciaba su Constitución apostólica sobre el cuidado de los migrantes, que se considera como la carta magna del pensamiento de la Iglesia sobre las migraciones:

«La familia de Nazaret en exilio, Jesús, María y José, emigrantes en Egipto y allí refugiados para sustraerse a la ira de un rey impío, son el modelo, el ejemplo y el consuelo de los emigrantes y peregrinos de cada época y país, de todos los prófugos de cualquier condición que, acuciados por las persecuciones o por la necesidad, se ven obligados a abandonar la patria, la amada familia y los amigos entrañables para dirigirse a tierras extranjeras». [2]

3. Asimismo, Jesucristo, amando a todos con un amor universal, nos educa en el reconocimiento permanente de la dignidad de cada ser humano, sin excepción. De hecho, cuando hablamos de “dignidad infinita y trascendente”, queremos subrayar que el valor más decisivo que posee la persona humana, rebasa y sostiene toda otra consideración de carácter jurídico que pueda hacerse para regular la vida en sociedad. Por lo tanto, todos los fieles cristianos y los hombres de buena voluntad, estamos llamados a mirar la legitimidad de las normas y de las políticas públicas a la luz de la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales, no viceversa.


25 mayo 2014

Ideas políticas de Guillermo de Occam (y III)

Francisco Javier Bernad Morales

La autoridad temporal, insiste Occam, es anterior al papado por lo que no obtiene de él la legitimidad. Esta le habría sido conferida por los hombres y refrendada por Dios, lo que muestran tanto las palabras y la actitud de Cristo, recogidas en el Evangelio, como la totalidad de las Escrituras; pues, si bien en estas no se afirma que todos los reinados fueran legítimos, sí se  dice así, explícita o implícitamente, no solo de aquellos, como los Saúl o David, quienes fueron ungidos por mandato divino, sino también de gentiles como Nabucodonosor o Ciro. Cristo no vino a disminuir los derechos temporales de los reyes y emperadores, ni a ocupar su lugar, ya que, como él mismo señaló, su reino no es de este mundo (Jn, 18, 36).

Con esta argumentación, Occam establece la independencia del poder temporal frente al espiritual. La autoridad del papa queda circunscrita a este último ámbito, aunque incluso en él no es absoluta, ya que queda supeditada a lo contenido en la Escritura. De manera tajante afirma, y no olvidemos que escribe en el siglo XIV: “Al oficio del papa no pertenece mezclarse en los negocios seculares” (Breviloquium II, 7).

Marca así un camino que, frente a las aspiraciones teocráticas pontificias, lleva a la separación entre la Iglesia y el Estado, y que acabará conduciendo a la democracia moderna:

A todos los mortales les viene de Dios y de la naturaleza el nacer libres y el no estar sujetos por derecho a ningún otro. Por lo mismo, pueden espontáneamente elegir a quien les gobierna (Breviloquium, IV, 10).

Son palabras cuyo eco parece advertirse en el Preámbulo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos:

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados.

28 julio 2012

Criadas y Señoras


Carmen Sáez

Criadas y Señoras, cuyo título original es The Help, es una excelente producción cinematográfica del director Tate Taylor, basada en la obra homónima de Kathryn Stocket.
De no haber sido por la insistencia casi machacona de mi hija Laura, el hecho de ver la película hubiera sido solamente un proyecto deseado, pero irrealizado. Siempre hay tantas cosas que hacer… Pero, afortunadamente, seguí su consejo, con la plena convicción de que de los hijos se aprende mucho y, aprovechando este periodo estival, más descargado de ocupaciones, la he visto, ya en DVD, pues en las pantallas se proyectó este otoño-invierno.
La historia se sitúa en Mississipi, al sur de los Estados Unidos, en la década de los años 60. Una joven de veintitrés años que regresa a casa tras haber finalizado sus estudios universitarios, echa en falta a quien había sido su cuidadora durante su infancia, una criada negra, ya mayor, que había sido despedida por sus padres sin que ella hubiera tenido noticia de ello. A partir de ahí, a pesar de estar inmersa en la clase social acomodada que podía permitirse disponer del servicio de mujeres negras, se rebela contra la situación injusta y discriminatoria que vivían. Estas sirvientas veían como después de criar a los hijos de los blancos, estos volvían a reproducir los mismos patrones que sus padres y repetían las mismas discriminaciones e injusticias. Pero ella decide cambiar la historia y toma una iniciativa arriesgada y valiente: escribir las historias personales de las criadas, narradas por ellas mismas, para publicarlas posteriormente. En su empeño por reflejar la injusticia social que vivían estas mujeres encuentra varias dificultades, entre ellas, el miedo que tenían a hablar, a narrar los hechos.
En la película se dan muchas situaciones paradójicas. Sin duda, la más llamativa, a mi modo de ver, es la acción caritativa que realizaban las señoras, que consistía en recaudar fondos para los lejanos niños de África, mientras maltrataban psicosocialmente a sus más cercanas empleadas.
Es una película para ver. Cualquier intento de comentar sobre ella es una mera aproximación a la realidad cinematográfica. Además la interpretación es excelente, el ambiente está muy bien contextualizado y la dirección es decididamente acertada.