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24 noviembre 2013

¡Aleluya!

Hoy celebramos tres acontecimientos importantes: Cristo, Rey del Universo, que nos ofrece un reino de amor, paz y justicia; el final del año litúrgico, que coincide también con el término del Año de la fe, acontecimiento que nos ha brindado la oportunidad a todos de reflexionar acerca de nuestra fe, dándole así un nuevo ímpetu; y, finalmente, uno de los eventos más esperados y deseados por  los padres agustinos que rigen la parroquia y por todos los feligreses: la reinauguración del templo, momento de acción de gracias y de renovación espiritual de la comunidad, pues se nos emplaza a construir la auténtica Iglesia de Cristo, al servicio de todos los hombres y especial de los más pobres. Con este espíritu de alegría e ilusión por el inicio de esta nueva etapa, presentamos el Aleluya de Haendel, interpretado por la Orquesta Sinfónica de Londres.

14 octubre 2013

10 febrero 2013

Porta fidei (II)

Ayer, 9 de febrero, procedimos en al parroquia a la lectura comunitaria de los puntos 6, 7 y 8 de la carta apostólica Porta fidei.

16 diciembre 2012

Porta fidei (1)

El grupo de animación pastoral agustiniana está promoviendo la lectura en comunidad de la carta apostólica Porta fidei con la que Benedicto XVI abrió el pasado mes de octubre el Año de la fe. Se realizará en tres convocatorias, en tres sábados diferentes. La primera tuvo lugar el pasado día 15 a las 17:45. En ella, distintos miembros del grupo de animación pastoral dieron lectura a los primeros cinco capítulos y, después de sintetizarlos, realizaron comentarios  sobre algunos de sus contenidos.
Insertamos a continuación la presentación utilizada para motivar el diálogo.

28 noviembre 2012

Objetivos parroquiales para el año de la fe


Fray José Souto O.S.A. (Párroco de Nuestra Señora de la Consolación. Móstoles)

En el marco de intencionalidad del Año de la Fe, un cordial saludo agustiniano.

CONTEXTO ECLESIAL Y PARROQUIAL:

La Iglesia universal, convocada por el Papa Benedicto XVI, está centrada en la reflexión sobre la fe: cómo creemos y en qué creemos. A esta reflexión vital para todo cristiano, une nuestra diócesis la preparación a la Gran Misión, con motivo de los veinticinco años del Obispado de Getafe.

Nuestra comunidad parroquial, en consonancia con el sentir eclesial ha elaborado en este sentido los objetivos, actividades y prioridades del curso pastoral, que recogemos en este comunicado.

El Consejo Pastoral encomendó a varios de sus miembros, constituidos en comisión, la elaboración de los objetivos para el Año de la Fe. La propuesta de la comisión fue presentada al Consejo, y estudiada por este. Tras las deliberaciones oportunas, se aprobó y se decidió ofrecerlo a la comunidad por cuentos medios se consideren oportunos. Aquí lo hacemos a través de este comunicado.

OBJETIVOS PARROQUIALES CURSO 2012-2013

Presentación

«La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma.

Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22).

Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor”. (Benedicto XVI, Porta fidei, 1.)

Objetivo General


Celebración y vivencia profunda del “Año de la fe”.
Año de la fe, cuya finalidad es, según el deseo expreso de Benedicto XVI, la “renovación de la fe de cada creyente y de toda la iglesia”. Promover y promocionar este objetivo a todos los niveles parroquiales, y transmitirlo sirviéndonos de todos los medios a nuestro alcance.

Esta celebración y vivencia la hacemos y compartimos:

·         Con toda la iglesia universal: El Papa ha convocado esta efeméride con motivo del 50 aniversario de la inauguración del Concilio Ecuménico Vaticano II y del 20 aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica.

·         Y con nuestra iglesia diocesana: Nuestro obispo lo ha hecho mediante el documento “Llenos de amor por el hombre. Con la antorcha de Cristo en la mano. Gran misión diocesana”, con motivo de la preparación del 25 aniversario de la creación de la diócesis de Getafe.

Objetivos Específicos: (Pilares de nuestra creencia)

1.      Profundizar en la fe que creemos: (Credo)

·         Contenidos de la fe: el Credo.
·         El acto de fe: la forma de creer, la interiorización, la personalización de mi fe.

2.      La fe que celebramos: (Sacramentos)

·         La Eucaristía: convertirla en centro y motor de nuestra vida de fe.
·         Resto de los sacramentos: llenarlos de significado y contenido.
·         La liturgia, en general: cuidarla y mimarla como escaparate de nuestra vivencia.

3.      La fe que vivimos: (Mandamientos)

·         Santificación personal y comunitaria: convertirla en espejo de cara al interior de la parroquia y de la Iglesia.
·         Testimonio: constituirnos en testigos de cara al interior y al exterior.

4.      La fe que oramos:

·         Lectura y profundización de los Evangelios, de la Palabra: continuar y avanzar en la tarea ya iniciada
·         Estudio de la tradición cristiana y de la iglesia: promocionar esta actividad entre los grupos
·         Oración personal y comunitaria: promocionar y formar en ambas a toda la comunidad mediante talleres de oración.
5.      La fe con obras:

·         San Pablo nos recuerda: «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad» (1 Co 13, 13).
·         El apóstol Santiago va más allá: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe”» (St 2, 14-18).
·         Dice Mateo: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40)

“La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino… Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida”. (Benedicto XVI, Porta fidei, 14.)

            

01 noviembre 2012

Apertura del Año de la fe

El Papa Benedicto XVI inaugura el año de la fe y nos invita a redescubrir los valores del concilio Vaticano II.

 

Porta Fidei

Reproducimos a continuación unos párrafos de la Carta apostólica en forma de Motu Proprio, del papa Benedicto XVI, con motivo de la inauguración del año de la Fe. 

La misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. En efecto, el primer sujeto de la fe es la Iglesia. En la fe de la comunidad cristiana cada uno recibe el bautismo, signo eficaz de la entrada en el pueblo de los creyentes para alcanzar la salvación. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: «“Creo”: Es la fe de la Iglesia profesada personalmente por cada creyente, principalmente en su bautismo. “Creemos”: Es la fe de la Iglesia confesada por los obispos reunidos en Concilio o, más generalmente, por la asamblea litúrgica de los creyentes. “Creo”, es también la Iglesia, nuestra Madre, que responde a Dios por su fe y que nos enseña a decir: “creo”, “creemos”»[17].
Como se puede ver, el conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para dar el propio asentimiento, es decir, para adherirse plenamente con la inteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia. El conocimiento de la fe introduce en la totalidad del misterio salvífico revelado por Dios. El asentimiento que se presta implica por tanto que, cuando se cree, se acepta libremente todo el misterio de la fe, ya que quien garantiza su verdad es Dios mismo que se revela y da a conocer su misterio de amor[18].
Por otra parte, no podemos olvidar que muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico «preámbulo» de la fe, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de «lo que vale y permanece siempre»[19]. Esta exigencia constituye una invitación permanente, inscrita indeleblemente en el corazón humano, a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no hubiera ya venido[20]. La fe nos invita y nos abre totalmente a este encuentro.

Quien esté interesado en el documento completo puede visitar este enlace: Porta Fidei.

29 octubre 2012

Credo, Domine. Adauge nobis fidem

Nos unimos al coro de San Clemente, que interpreta en castellano el himno oficial del Año de la Fe, para pedir al Señor con humildad: Aumenta nuestra Fe.

11 octubre 2012

El Año de la Fe

En este día de hoy, la Iglesia inaugura la celebración del Año de la Fe, proclamado por el Papa Benedicto XVI, coincidiendo con el 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II. Este tiempo de reflexión concluirá el 24 de noviembre de 2013, en la Solemnidad de Cristo, Rey del Universo.
Al anunciar el Año de la Fe, el Papa señaló como objetivo impulsar la misión de toda la Iglesia con la finalidad de conducir al hombre a su reencuentro con Dios, quien nos ofrece una vida auténtica y  en plenitud.

Benedicto XVI ha convocado el Año de la Fe con la Carta apostólica Porta fidei y así nos exhorta desde el principio: «La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22). Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor
Más adelante nos invita a todos los cristianos a aprender durante este año el Credo, haciendo de él nuestra oración diaria y para destacar la importancia de ello se expresa del siguiente modo:
No por casualidad, los cristianos en los primeros siglos estaban obligados a aprender de memoria el Credo. Esto les servía como oración cotidiana para no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. San Agustín lo recuerda con unas palabras de profundo significado, cuando en un sermón sobre la redditio symboli, la entrega del Credo, dice: «El símbolo del sacrosanto misterio que recibisteis todos a la vez y que hoy habéis recitado uno a uno, no es otra cosa que las palabras en las que se apoya sólidamente la fe de la Iglesia, nuestra madre, sobre la base inconmovible que es Cristo el Señor. […] Recibisteis y recitasteis algo que debéis retener siempre en vuestra mente y corazón y repetir en vuestro lecho; algo sobre lo que tenéis que pensar cuando estáis en la calle y que no debéis olvidar ni cuando coméis, de forma que, incluso cuando dormís corporalmente, vigiléis con el corazón»[16].
En nuestra comunidad, la celebración de este Año de la Fe, será el comienzo de un trienio, que se completará con el Año de la Esperanza y el Año de la Caridad, y culminará con la conmemoración del 25 aniversario de la creación de diócesis, promoviendo la Gran Misión. Como dice nuestro obispo: Tenemos que abrir los ojos de los hombres a la trascendencia y a la fraternidad. Tenemos que moverles hacia el Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Tenemos que velar por Dios y velar por el hombre desde la comprensión que de ambos nos ofrece Jesucristo. Evangelizar no es para nosotros un motivo de gloria, sino una necesidad: «Ay de mí si no evangelizare» (1 Cor 9,16).
Credo Niceno-constantinopolitano
Creo en un solo Dios; Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una santa, católica y apostólica. 
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.




[1] Carta Apostólica en forma de Motu Proprio PORTA FIDEI del Sumo Pontífice Benedicto XVI con la que se convoca el Año de la Fe.

[2] Carta Apostólica en forma de Motu Proprio PORTA FIDEI del Sumo Pontífice Benedicto XVI con la que se convoca el Año de la Fe.

[3] Llenos de amor por el hombre con la antorcha de Cristo en la mano. Carta del obispo D. Joaquín López de Andújar y Cánovas del Castillo.