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26 marzo 2026

Detener el uso de un lenguaje cargado de odio y venganza

La Santa Sede pide “poner fin al uso de un lenguaje cargado de odio y venganza y comprometerse en un diálogo sincero”, con el objetivo de encontrar soluciones justas y duraderas a las crisis que afectan al mundo. Y acoge con satisfacción los esfuerzos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para “vincular la asistencia humanitaria con el desarrollo y la construcción de la paz, en estrecha cooperación con los Estados y los actores locales”. Así lo subrayó el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, en su declaración con motivo de la 95ª reunión del Comité Permanente del ACNUR, con la actualización sobre las operaciones en Oriente Medio y el Norte de África, celebrada el 25 de marzo.

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17 septiembre 2024

Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

Les invitamos a participar en la eucaristía diocesana que con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado se celebrará el domingo 29 de septiembre en la parroquia de Ntra. Sra. del Carrascal de Leganés.



26 octubre 2021

Acoger a los migrantes y rezar por ellos

El pasado domingo, día 24, tras la oración del Ángelus, el papa Francisco recordó el sufrimiento del pueblo libio y exigió a la comunidad internacional que adopte medidas para gestionar las migraciones en el Mediterráneo. En su intervención rechazó las devoluciones a países inseguros y señaló la necesidad de acoger a los migrantes y garantizarles condiciones dignas de vida.

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27 abril 2021

El Papa Francisco sobre migrantes y refugiados

En estos tiempos en que raro es el día en que no nos estremece alguna noticia sobre la muerte y los padecimientos de tantos seres humanos que desesperadamente buscan escapar de la miseria y de la guerra, en que vemos como en las redes sociales e incluso en los medios de comunicación se difunden mensajes de rechazo y odio hacia los inmigrantes, es muy oportuno que recordemos el mensaje del Papa Francisco en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2019.


22 agosto 2020

Día de la Asistencia Humanitaria

Con motivo de la celebración el pasado 19 de agosto del Día de la Asistencia Humanitaria, Cáritas nos recuerda la precaria situación de los refugiados y desplazados, agravada ahora por el recrudecimiento de los conflictos armados, los fenómenos climáticos extremos y, sobre todo, los efectos de la pandemia de covid-19. La Agencia de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios estima en 167 millones el número de personas que precisan de ayuda urgente. Es una cifra escalofriante que resume ciento sesenta y siete millones de tragedias, de vidas rotas, de esperanzas frustradas; una cifra tras la que debemos ver el rostro dolorido de nuestro prójimo que nos interroga y ante cuya mirada somos responsables.

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10 julio 2020

Séptimo aniversario de la visita del Papa a Lampedusa

"La cultura del bienestar nos hace insensibles al grito de los otros". Estas palabras pertenecen a la homilía pronunciada por el Papa Francisco el pasado día 8 en la misa conmemorativa del séptimo aniversario de su visita a Lampedusa, una pequeña isla italiana a la que llegan, procedentes de la cercana Libia, numerosos refugiados que intentan escapar de un futuro sin esperanza. 

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24 abril 2016

Con el Papa por Ucrania


"Siguiendo la llamada del Papa Francisco, la Iglesia en España se moviliza para apoyar la labor humanitaria en Ucrania. Las palabras del Santo Padre el pasado 3 de abril, festividad de la Divina Misericordia, han puesto en marcha la campaña “Con el Papa por Ucrania” para concienciar sobre la situación de Ucrania y favorecer la colecta que se realizará en las parroquias de España el próximo domingo 24 de abril."
La colecta de hoy, domingo de abril, se destina, por tanto, a los refugiados del conflicto ucraniano.

Para obtener más información puede seguirse este enlace:

19 enero 2014

«Emigrantes y refugiados: hacia un mundo mejor»

Presentamos  un extracto del  mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado  que celebramos hoy en toda la Iglesia. Lo acompañamos de una imagen del Santo Niño de Cebú, símbolo de la evangelización y tarea misionera de los PP. Agustinos de la Provincia del Santísimo Nombre de Filipinas,  que conducen nuestra parroquia, cuya festividad se celebra también en el día de hoy.

 "... Emigrantes y refugiados no son peones sobre el tablero de la humanidad. Se trata de niños, mujeres y hombres que abandonan o son obligados a abandonar sus casas por muchas razones, que comparten el mismo deseo legítimo de conocer, de tener, pero sobre todo de ser “algo más”. Es impresionante el número de personas que emigra de un continente a otro, así como de aquellos que se desplazan dentro de sus propios países y de las propias zonas geográficas. Los flujos migratorios contemporáneos constituyen el más vasto movimiento de personas, incluso de pueblos, de todos los tiempos. La Iglesia, en camino con los emigrantes y los refugiados, se compromete a comprender las causas de las migraciones, pero también a trabajar para superar sus efectos negativos y valorizar los positivos en las comunidades de origen, tránsito y destino de los movimientos migratorios.

Al mismo tiempo que animamos el progreso hacia un mundo mejor, no podemos dejar de denunciar por desgracia el escándalo de la pobreza en sus diversas dimensiones. Violencia, explotación, discriminación, marginación, planteamientos restrictivos de las libertades fundamentales, tanto de los individuos como de los colectivos, son algunos de los principales elementos de pobreza que se deben superar. Precisamente estos aspectos caracterizan muchas veces los movimientos migratorios, unen migración y pobreza. Para huir de situaciones de miseria o de persecución, buscando mejores posibilidades o salvar su vida, millones de personas comienzan un viaje migratorio y, mientras esperan cumplir sus expectativas, encuentran frecuentemente desconfianza, cerrazón y exclusión, y son golpeados por otras desventuras, con frecuencia muy graves y que hieren su dignidad humana.

La realidad de las migraciones, con las dimensiones que alcanza en nuestra época de globalización, pide ser afrontada y gestionada de un modo nuevo, equitativo y eficaz, que exige en primer lugar una cooperación internacional y un espíritu de profunda solidaridad y compasión. Es importante la colaboración a varios niveles, con la adopción, por parte de todos, de los instrumentos normativos que tutelen y promuevan a la persona humana. El Papa Benedicto XVI trazó las coordenadas afirmando que: «Esta política hay que desarrollarla partiendo de una estrecha colaboración entre los países de procedencia y de destino de los emigrantes; ha de ir acompañada de adecuadas normativas internacionales capaces de armonizar los diversos ordenamientos legislativos, con vistas a salvaguardar las exigencias y los derechos de las personas y de las familias emigrantes, así como las de las sociedades de destino» (Cart. enc.Caritas in veritate, 19 junio 2009, 62). Trabajar juntos por un mundo mejor exige la ayuda recíproca entre los países, con disponibilidad y confianza, sin levantar barreras infranqueables. Una buena sinergia animará a los gobernantes a afrontar los desequilibrios socioeconómicos y la globalización sin reglas, que están entre las causas de las migraciones, en las que las personas no son tanto protagonistas como víctimas. Ningún país puede afrontar por sí solo las dificultades unidas a este fenómeno que, siendo tan amplio, afecta en este momento a todos los continentes en el doble movimiento de inmigración y emigración.

Es importante subrayar además cómo esta colaboración comienza ya con el esfuerzo que cada país debería hacer para crear mejores condiciones económicas y sociales en su patria, de modo que la emigración no sea la única opción para quien busca paz, justicia, seguridad y pleno respeto de la dignidad humana. Crear oportunidades de trabajo en las economías locales, evitará también la separación de las familias y garantizará condiciones de estabilidad y serenidad para los individuos y las colectividades.

Por último, mirando a la realidad de los emigrantes y refugiados, quisiera subrayar un tercer elemento en la construcción de un mundo mejor, y es el de la superación de los prejuicios y preconcepciones en la evaluación de las migraciones. De hecho, la llegada de emigrantes, de prófugos, de los que piden asilo o de refugiados, suscita en las poblaciones locales con frecuencia sospechas y hostilidad. Nace el miedo de que se produzcan convulsiones en la paz social, que se corra el riesgo de perder la identidad o cultura, que se alimente la competencia en el mercado laboral o, incluso, que se introduzcan nuevos factores de criminalidad. Los medios de comunicación social, en este campo, tienen un papel de gran responsabilidad: a ellos compete, en efecto, desenmascarar estereotipos y ofrecer informaciones correctas, en las que habrá que denunciar los errores de algunos, pero también describir la honestidad, rectitud y grandeza de ánimo de la mayoría. En esto se necesita por parte de todos un cambio de actitud hacia los inmigrantes y los refugiados, el paso de una actitud defensiva y recelosa, de desinterés o de marginación –que, al final, corresponde a la “cultura del rechazo”- a una actitud que ponga como fundamento la “cultura del encuentro”, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor. También los medios de comunicación están llamados a entrar en esta “conversión de las actitudes” y a favorecer este cambio de comportamiento hacia los emigrantes y refugiados..."