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18 enero 2025

Nuestra responsabilidad ante los pueblos originarios

En su autobiografía de reciente aparición, el papa Francisco engarza los acontecimientos de su vida con profundas e iluminadoras reflexiones sobre el mensaje cristiano en el mundo de hoy. A continuación reproducimos una de ellas referida a los pueblos originarios.

"Qué desolador resulta ver en la actualidad la destrucción de los bosques y de las selvas, de los territorios que durante siglos y milenios los pueblos nativos han sabido respetar y preservar. Hoy esas tierras y esos pueblos son arrasados por el frenesí de un malentendido progreso. Los ríos que han conocido los juegos de los niños y que han dado de comer a sus padres están sucios, contaminados, muertos. Y es probable que los pueblos originarios nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como ahora. En mis viajes apostólicos a Temuco, entre el pueblo mapuche, y a Puerto Maldonado, entre los pueblos de la Amazonia, o a Chiapas, y en la conferencia de Aparecida, respiré la sabiduría, los conocimientos, y también las profundas heridas de aquellos hombres y de aquellas mujeres que saben relacionarse armoniosamente con la naturaleza, a la que respetan como fuente de sustento, como casa común y altar del compartir humano. Y sin embargo demasiadas veces, y de manera sistemática y estructural, esos pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Muchos han considerado inferiores sus valores, su cultura, sus tradiciones. Muchos otros, cautivados por el ansia de poder y de dinero, los han despojado de sus tierras, qua han saqueado, contaminado, invadido. En las palabras de la cantautora y poeta chilena Violeta Parra: «Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar». Arauco es la región de los mapuches. Esos dolores, esos lutos, esas injusticias son algo por lo que toda la humanidad ha de pedir perdón". 

"Confundir unidad con uniformidad es una tentación diabólica. La unidad no es un simulacro de integración forzosa ni de marginación armonizadora. Es, más bien, una diferencia reconciliada. La unidad de quien se escucha y se respeta es la única arma que tenemos contra la «deforestación», y, ante todo, contra la deforestación de la esperanza y de la conciencia. La verdad, una verdad dramática y urgente, es que hoy tenemos una necesidad apremiante de esa sabiduría, de esos conocimientos, e incluso del tesoro doloroso de esas heridas. Por eso dije humildemente a los jóvenes de los pueblos indígenas: no os resignéis a lo que está pasando. No renunciéis a vuestra vida y a vuestros sueños. Preparaos, formaos, pero, por favor, no renunciéis a la herencia de vuestros abuelos, de vuestros antepasados. Porque el mundo tiene una enorme necesidad de vosotros, y os necesitamos tal como sois. Convertíos en nuestros maestros: la crisis ambiental que vivimos, una de las mayores de la historia, y sus raíces humanas y sociales, nos toca e interpela a todos. Ya no podemos mirar hacia otro lado". 

Francisco (2025), Esperanza. La autobiografía, Barcelona, Plaza y Janés, p. 58

11 febrero 2023

Reunión Mundial del Foro de los Pueblos Indígenas

Ayer viernes, el Papa Francisco recibió en audiencia a los participantes en la 6ª Reunión Mundial del Foro de los Pueblos Indígenas, ante quienes reconoció el papel fundamental que desempeñan los pueblos indígenas en la protección del medio ambiente y resaltó su sabiduría "para encontrar soluciones globales a los inmensos desafíos que el cambio climático plantea a diario a la humanidad".



10 enero 2023

La Iglesia amazónica peruana con los pueblos indígenas en aislamiento

Los obispos de la Amazonia peruana han alertado sobre el retroceso en los derechos de los pueblos indígenas que entraña un nuevo proyecto de ley:

"Los obispos de la Amazonía peruana exhortaron a las autoridades nacionales, regionales y locales a cumplir con los compromisos asumidos en materia de derechos humanos y aplicar los mayores estándares de protección que garanticen la vida e integridad sociocultural de los PIACI y de todos los pueblos, ratificando su compromiso en defensa de la vida que es capaz de asumir la propuesta de una Ecología Integral que cuida a los pueblos y la Casa Común".

El documento los firman Gilberto Alfredo Vizcarra Mori, Obispo del Vicariato Apostólico de Jaén, Augusto Martín Quijano Rodríguez, Obispo del Vicariato Apostólico de Pucallpa, David Martínez de Aguirre Guinea, Obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, Gerardo Zerdín, Obispo del Vicariato Apostólico de San Ramón, Jesús María Aristín Seco, Obispo del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, José Javier Travieso Martín, Obispo del Vicariato Apostólico de San José de Amazonas, Miguel Ángel Cadenas, Obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos y Alejandro Wiesse León, Obispo del Vicariato Apostólico de Requena.

Más información

27 octubre 2022

Miguel Ángel Cadenas: Tejer comunión con los excluidos

Les ofrecemos una entrevista a monseñor Miguel Ángel Cadenas, obispo de Iquitos, aparecida en un medio brasileño. Pueden leer a continuación una traducción de sus respuestas o, pulsando sobre el enlace, acceder al contenido completo en portugués.
Hasta entonces yo ya había seguido varias organizaciones indígenas, junto con la preocupación ambiental que traía de Europa. Al organizar [Radio] Ucamara, pensé en una estación de radio que le diera una oportunidad a la gente de Kukama. Organicé un grupo de personas cercanas a la Iglesia para capacitarlos en la radio. Estuve con ellos hasta mediados de 2009. Desde así que han tenido logros que ni siquiera podía imaginar.
Para entonces ya había entendido que la comunicación no era sólo hablar por radio, sino presencias en movimiento. Y la presencia no es sólo del cuerpo, fundamental para la presencia, también hay presencias de espíritus, en plural. La importancia de los sueños. La necesidad de defender el territorio, de dar esperanza, de acompañar, de abrirse a las preguntas, de dedicar tiempo a estar con la gente, a escuchar.
Un segundo momento importante fue cuando iniciamos dos programas en Kukama: uno el sábado y otro el domingo. Detrás de eso hubo años de preparación con un grupo de animadores cristianos que hablaban kukama, no hubo improvisación.
Uno de los programas estaba íntegramente en kukama, sin traducción, y el otro era una traducción simultánea en kukama-español. La intención era que la gente se acostumbrara al kukama y que algunas personas pudieran recordar su lengua materna e incluso aprenderla. Los programas comenzaron con el nombre de Kukamakana Katupi. Al principio, a la gente no le importaba, nadie quería reconocer que podía hablar el idioma. Cada programa tuvo muchas horas de preparación. Pero dentro del primer mes después de su emisión, el cambio fue visible. Algunas personas comenzaron a saludarse en kukama. Nos escuchaban muy callados en sus casas para que los vecinos no se enteraran. Poco a poco se fue perdiendo el miedo, y finalmente, había más gente que hablaba kukama de lo que pensábamos. Fue un gran éxito.
He extendido el término “comunicar” en al menos tres direcciones. En el primero, podríamos decir que la comunicación no es únicamente humana. Otros seres también hablan, conversan: animales, pájaros, espíritus… En otras palabras, la cosmología es importante en la comunicación. No es solo el contexto en el que se da la comunicación, es un espacio donde se expande la comunicación con los demás seres que pueblan el cosmos. Con esto, podríamos decir que el ser humano necesita de otros seres para aprender a hablar: la physalis (tsaka) estalla en la boca del niño para que aprenda a hablar; se limpia el oído del niño con una pluma de japu (yapiuna) para que aprenda a imitar todo tipo de sonidos y empiece a hablar. En segundo lugar, comunicar también significa enseñar la “economía de la comunicación”. Cuando alguien habla, alguien más puede aprender. Por eso los Kukama no dicen todo lo que saben. Un maestro nunca diría todo lo que sabe porque sus alumnos lo superarían y él disminuiría en conocimiento. Una tercera dirección es que comunicar no significa exclusivamente hablar, sino estar presente. En muchas ocasiones la gente viene a hablar entre ellos de algo, pero no dicen nada, simplemente están y basta. Entonces ser, permanecer es, o puede ser, una forma de comunicación muy intensa. Nuevamente, la presencia corporal es muy importante, pero también alguien puede estar físicamente distante y todavía es posible soñar con esta persona. [Y esto] es suficiente para poder comunicarse.
Comunicación dirigida a la gente. Tendríamos que definir qué significa “gente”. Normalmente, pensamos en las “personas” como una unidad. Este sentido me parece problemático. Al contrario, en la Amazonía hay multiplicidades. Me parece que hay personas en la Iglesia que mantienen comunicación con diferentes sectores del “pueblo”. Me parece que depende más de las personas que de la propia institución.
El término “pueblo” no me convence porque habla de “unidad” y en la Amazonía es preferible a “multiplicidad”. No es casualidad que, en muchas lenguas amazónicas, el número “uno” esté incompleto y la totalidad se manifieste en el número “dos”. Para comunicarse con el “pueblo”, tiene que haber un salto de hacer algo más que institucional. Tienes que ir más allá del papel que juegas.
Mi opinión es que el cristianismo debe ser bueno, pero no ingenuo. San Pablo usó la terminología del Imperio Romano para proclamar a Jesucristo. Términos como "Señor", "Salvador", "Evangelio", "Iglesia" y "fe" son términos imperiales. “Señor” y “Salvador” son términos que se refieren al Emperador; “Evangelio” es la buena noticia cuando un emperador o militar entra en una ciudad; "Iglesia" se opone a las asambleas de la ciudad; “fe” se refiere a la lealtad al Emperador. Para los oídos de algunos que estaban más apegados al Imperio, podría sonar impactante. No fue casualidad que San Pablo fuera golpeado y arrestado en varias ocasiones. Entonces cuando veo que el cristianismo se deja manipular fácilmente por el poder, recuerdo San Pablo y lamento que el mensaje cristiano pueda ser tan distorsionado. Sería una perversión del cristianismo.
La teología es el discurso sobre Dios. Como tal, es de segundo nivel. El primer nivel estaría ocupado por la oración, el culto… Hasta ahora el cristianismo es occidental. [Por lo tanto,] se desplegó en la Amazonía en su versión occidental. Evidentemente, hay una colonialidad notoria en todo esto. Una teología más amazónica implicaría cuestionar categorías de pensamiento occidentales para pensar/sentir un cristianismo con categorías amazónicas. Pongamos un ejemplo: en algunos libros (la Biblia es muy desigual), la cosmología bíblica está poblada de seres como Leviatán, Behemoth… La “lectura pictórica”, al depender de una cosmología moderna sin seres mitológicos, los oculta. Por otro lado, las cosmologías indígenas de la Amazonía están pobladas de seres. La transmisión de la Biblia en la Amazonía depende de la interpretación de imágenes (que estudiamos en los seminarios, donde descartamos esta cosmología bíblica), mientras que la población amazónica podría entender más fácilmente esta cosmología. En tiempos de cambio climático, estas cosmologías bíblicas y amazónicas pueden ser de gran interés.
Otro ejemplo, de los muchos que podríamos dar, es que en la Amazonía, en lugar de discursos dependientes de logos, hay narrativas. En la Biblia hay narraciones (las parábolas de Jesús, por ejemplo) y discursos más ligados al logos (de influencia helénica). La parte más narrativa de la Biblia se relaciona más fácilmente con el Amazonas. Sin embargo, la teología es excesivamente discursiva, racional (en este contexto amazónico). Se necesita una teología más narrativa. Una teología más amazónica tendría que dialogar con la Biblia amazónica. No se trata de ignorar la contribución occidental, sino de entender que no debe ser la única, ni la primera.
“Tejedores de comunión”. El tejido es una actividad tradicionalmente importante en la Amazonía. La comunión para los cristianos es un asunto de gran importancia. La comunión implica un otro diferente, con el que busco vivir. No se trata de homogeneidad, sino de aceptar la diversidad, permitiéndonos estar conectados, en comunión. Por tanto, “tejedores de comunión” sería una fórmula que se inspira en dos tradiciones.
Ahora, en un mundo donde hay múltiples e intensas “expulsiones” (de los territorios indígenas, de los servicios básicos…) es fundamental tejer la comunión con los excluidos, los que no están invitados a la mesa (para usar otra metáfora cristiana, Jesús invita a todos a la mesa, especialmente a los excluidos). No estoy pensando en una hermandad donde todos pensemos igual. Al contrario, al pensar diferente, buscamos formas de entender y tejer esta comunión con los excluidos.
Ellos, con el apoyo de algunos amigos, interpusieron una demanda para declarar sujeto de derechos al Río Marañón. Intentan defenderse del dragado de la vía fluvial amazónica y de los múltiples derrames de petróleo.
El siguiente eslabón a vincular, entonces, es con María Luz Canaquiri, para ahondar aún más en los significados profundos de la colectividad que representa y generar aproximaciones con otros significantes. Y, después de la inmersión, quién sabe, salir a la superficie con una percepción más atenta de múltiples realidades.

17 agosto 2022

Pueblos aislados en la Amazonia

Insertamos una conferencia pronunciada en febrero de 2014 por el P. Joaquín García Sánchez, director del Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (Perú) y Premio Bartolomé de las Casas en 2006.

Los ocho años transcurridos desde entonces han hecho que sus reflexiones cobren, si cabe, más actualidad, pues desgraciadamente, las amenazas sobre la Amazonía y sus pobladores no han cesado de agravarse. 

27 julio 2022

25 de julio: encuentro con los pueblos indígenas

En el marco de su viaje penitencial a Canadá, el papa Francisco mantuvo el día 25 de julio en Maskwacis un encuentro con las primeras naciones, los métis (mestizos) y los inuit. 

Entresacamos algunas de sus palabras:

"Y me vuelve a la mente lo que ustedes me contaron, de cómo las políticas de asimilación terminaron por marginar sistemáticamente a los pueblos indígenas; de cómo, también por medio del sistema de escuelas residenciales, sus lenguas y culturas fueron denigradas y suprimidas; de cómo los niños sufrieron abusos físicos y verbales, psicológicos y espirituales; de cómo se los llevaron de sus casas cuando eran chiquitos y de cómo esto marcó de manera indeleble la relación entre padres e hijos, entre abuelos y nietos”.

"Hoy estoy aquí, en esta tierra que, junto a una memoria antigua, custodia las cicatrices de heridas todavía abiertas. Me encuentro entre ustedes porque el primer paso de esta peregrinación penitencial es el de renovar mi pedido de perdón y decirles, de todo corazón, que estoy profundamente dolido: pido perdón por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas”.

01 julio 2022

Los PIACI, un bien común

Nuestro hermano Miguel Ángel Cadenas, obispo de Iquitos, denuncia en este artículo la situación de los PIACI (Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial), cuya existencia se ve amenazada por una economía extractivista, que al destruir los bosques y contaminar las aguas, los priva de sus medios de vida.

20 junio 2022

Tanto dolor pesa sobre la Amazonia

Con ocasión de los asesinatos del periodista Dom Phillips y del defensor de los derechos de los pueblos indígenas, Bruno Araujo, REPAM (Red Eclesial Panamazónica) Brasil ha hecho público un comunicado en el que expresa su solidaridad con las víctimas y con los pueblos indígenas, y afirma su compromiso con la defensa de la vida humana y de la naturaleza, a la vez que pide una enérgica actuación de las autoridades.


20 junio 2020

Estado de calamidad en la Amazonia

Mauricio López, secretario ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), denuncia la incapacidad de los gobiernos para hacer frente a la expansión del coronavirus en la Amazonia y cómo esta afecta de manera particularmente grave a las comunidades indígenas.

El coronavirus deja hasta la fecha un saldo de 315.349 contagiados y 11.580 fallecidos.

22 mayo 2020

Venezuela: comunicado de los Obispos ante la emergencia sanitaria

La situación de los pueblos indígenas afectados por la pandemia de COVID-19 preocupa a los Obispos venezolanos y a las demás Organizaciones eclesiales pertinentes, tal como lo manifiesta el comunicado publicado en la página Web de la Conferencia Episcopal.


06 abril 2020

Unas palabras sobre el coronavirus

Afrontamos esta Semana Santa en unas condiciones insólitas, confinados en nuestros domicilios por un tiempo cuya duración nadie se aventura a precisar. Sometidos a una angustiosa incertidumbre no solo por nuestra salud y la de las personas queridas, sino también por el estado en que nos hallaremos una vez concluya este período excepcional, cuando las consecuencias económicas y sociales de la pandemia se hagan sentir en toda su crudeza. Son, sin duda, momentos difíciles para todos. Por eso debemos olvidar egocentrismos y dirigir nuestra mirada a los más vulnerables: pensar en aquellos que mueren en soledad y en sus familias a quienes no les es dado despedirlos; en los niños aislados en sus viviendas, privados del juego con sus compañeros y en muchos casos también de la educación, pues por mucho que los maestros y profesores pongan todo su empeño en hacerles llegar explicaciones, actividades y consejos por medios telemáticos, siempre quedará un grupo que no disponga de ordenador o de conexión a Internet, o que deba compartir los escasos recursos electrónicos disponibles con hermanos y padres. Tenemos que recordar que hay familias que deben afrontar estos días en pisos compartidos, en los que resulta imposible la intimidad. Debemos tener también presentes a aquellos, muy numerosos en el mundo, para quienes un gesto tan cotidiano como girar el mando de un grifo y al instante obtener de él agua en adecuadas condiciones sanitarias constituye un lujo inasequible; a los que huyen de la guerra o de la miseria y sobreviven hacinados en campos insalubres; a todos los que en amplias zonas del mundo han de afrontar esta enfermedad sin disponer de un sistema sanitario mínimamente eficaz; a aquellos para quienes la simple idea del confinamiento en el hogar no es más que un cruel sarcasmo.
Esta Semana Santa tan distinta de las demás nos brinda una buena oportunidad para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida y la profundidad de nuestro compromiso con Cristo y, lo que es lo mismo, con los necesitados. Estas entrevistas con Miguel Ángel Cadenas y con Adolfo Zon, ambos misioneros en la Amazonia, nos acercan a la realidad de unos pueblos indígenas marginados, explotados y oprimidos, enfrentados ahora al coronavirus y siempre al dengue, al cólera y, en definitiva, a la destrucción de su forma de vida en aras de un desarrollo económico y de un progreso que solo les ofrecen miseria y anomia.

Pulsa sobre el siguiente enlace para leer la entrevista

La difícil lucha contra el coronavirus de los pueblos indígenas amazónicos

29 octubre 2012

Lacrimabili statu, un siglo después


Ramón Sala OSA
Estudio Teológico Agustiniano  (Valladolid)

El día 7 de Junio de 2012 se ha cumplido el centenario de la publicación de la encíclica del Papa san Pío X que lleva el llamativo título de “Lacrimabili statu indorum” (“La deplorable condición de los indígenas”). Se trata de un documento breve y desafortunadamente poco conocido –y menos divulgado– en defensa de las poblaciones indígenas. Fue dirigido por Pío X al episcopado latinoamericano en el tramo final de su Pontificado –dos años antes de su muerte– y, un siglo después, resulta un texto de rabiosa actualidad.

Un texto breve y olvidado.

Ciertamente esta encíclica pontificia de tan sólo siete números o parágrafos, comparada con otras de la doctrina social de la Iglesia, resulta minúscula. Basta pensar, por ejemplo, en la amplitud de la encíclica Rerum novarum de su antecesor León XIII (1891), pionera en la llamada “cuestión social”. Por otra parte, no sólo por su extensión, sino también por su contenido, dado que aborda una temática muy específica, quizás se pueda considerar precursora o al menos emparentada con el género de las encíclicas posteriores de Pío XI contra la persecución religiosa en México (Acerba animi anxietudo) y frente al nacionalsocialismo (Mit brennender sorge).

La valiente defensa de los derechos de los pueblos indígenas de Latinoamérica que contiene Lacrimabili statu no ha tenido en estos cien años la difusión que hubiera cabido esperar tanto ad intra, como ad extra. Me parece un ejemplo significativo en el ámbito intraeclesial que el Denzinger la ignore por completo. Mientras que el más importante repertorio del magisterio de la Iglesia reseña ampliamente otras encíclicas de San Pío X como la Pascendi (DH 3475-3500), e incluso otros textos pontificios de inferior rango como el decreto “Lamentabili” (DH 3401-3466), no hay en él ni una línea sobre nuestro documento. Por otra parte, ahora respecto a su divulgación externa, llama la atención que el texto oficial de un documento que trata de Latinoamérica y que fue dirigido a un episcopado mayoritariamente de lengua española, solamente sea accesible hoy en inglés (?) a través la web de la Santa Sede (www.vatican.va).

La Carta encíclica “Immensa pastorum” (1741)

San Pío X introduce su alocución en continuidad con la línea magisterial de la encíclica de Benedicto XIV contra la esclavitud de los indígenas (otra inexplicable omisión del Denzinger). El Pontífice se congratula de que la esclavitud haya sido ya abolida totalmente por los estados y evoca la inequívoca toma de posición de la Iglesia al respecto como un factor determinante para ello en muchas regiones del continente sudamericano. “Sin embargo, aún cuando algo se ha hecho en favor de los indios, no obstante es mucho lo que resta por hacer. En verdad cuando examinamos los crímenes y las maldades, que aún ahora suelen cometerse con ellos, ciertamente quedamos horrorizados y profundamente conmovidos” (1).

Gracias a Dios los horrendos “crímenes y maldades” a los que se refería el Papa en 1912 (crueles matanzas, devastación de pueblos enteros, torturas, violaciones…), como –por ejemplo– los cometidos por los caucheros en el Putumayo y en otras regiones de la Amazonía, han sido felizmente erradicados. Pero las poblaciones indígenas continúan hoy sufriendo explotación. También en el s. XXI “los privan de sus bienes”. Siguen siendo expoliadas de sus recursos por las industrias madereras y las petroleras, que, además, contaminan sus ríos, destruyendo su fauna y envenenando a los pobladores. Y, sobre todo, la causa de tales injusticias sigue siendo la misma: “el inmoderado deseo de lucro” (2).

Una  firme y urgente apelación

En su encíclica Pío X lanza una nueva apelación a los obispos de la región en la convicción de que es imprescindible la implicación de las Iglesias locales en defensa de la dignidad humana a fin de que sean realmente efectivas las medidas gubernamentales en ese sentido. “Apelamos a vosotros, venerables hermanos, a fin de que apoyéis esta causa con especial cuidado y resolución, ya que es del todo digna de vuestro oficio pastoral y de vuestro deber. Y dejando de lado las demás cosas de vuestra solicitud y diligencia, os exhortamos encarecidamente ante todo, que todas aquellas cosas  que,  en  vuestras  diócesis, están instituidas para el bien de los indígenas, las fomentéis y promováis con toda vuestra preocupación, y al mismo tiempo cuidéis de instituir aquellas  otras  que  puedan ser necesarias al mismo fin” (5). Para el Santo Papa la causa indígena no debería ser una tarea apostólica más entre otras, sino que, dadas las circunstancias, no duda en afirmar que se trata de una prioridad “digna de vuestro oficio pastoral”. Llega a afirmar incluso que, ante esa urgencia, todo otro empeño apostólico, por importante que parezca, debe ser postergado. Así lo reclama cuando pide a los obispos que se preocupen por trasmitir fielmente esta enseñanza dondequiera que se ofrezca instrucción moral (en los seminarios, en las escuelas, en las iglesias).
           
Este claro posicionamiento pontificio no sólo representa una contribución más de la Doctrina Social de la Iglesia en el camino hacia el reconocimiento universal de los derechos humanos (1948), sino que se anticipa varias décadas a un importante aserto de la Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II (1965). En efecto, podemos leer en ese documento conciliar un texto muy iluminador sobre la siempre controvertida cuestión de la implicación de la Iglesia en el orden temporal. Aunque su misión es principalmente de orden espiritual, la Iglesia tiene que “meterse” en política “cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas” (GS 76e).

Por otra parte, hay que subrayar que lo que podemos llamar dimensión política de la caridad transciende los postulados morales de la Doctrina Social y tiene un fundamento propiamente teológico, como reconoce expresamente también la encíclica Lacrimabili statu: “la caridad cristiana, que abraza a todos los hombres, sin distinción de nacionalidad ni de color, como verdaderos hermanos, debe ser continuamente predicada y encomendada. Y esta caridad debe manifestarse no tanto con palabras, como con hechos” (5). Dicho de otro modo, para la Iglesia, la denuncia de los ataques contra la dignidad de los indígenas no sólo es una exigencia de la moral cristiana (basada en la igual dignidad de todos los hombres a los ojos de Dios), sino que representa también una tarea pastoral, que tiene como presupuesto la fe en un solo Dios Padre de todos y en un solo Señor Jesucristo, en quien todos somos hermanos.    

“Anatema sit”

El Pontífice condena sin paliativos –con el lenguaje del anatema propio de la época– una pormenorizada serie de agresiones contra las poblaciones indígenas, que califica de “graves crímenes”. Los enumera por este orden: 1) el sometimiento o reducción a condiciones de esclavitud; 2) la compraventa de personas; 3) el tráfico de personas; 4) la separación forzosa de las familias; 5) la privación de sus bienes y posesiones; 6) las deportaciones forzosas. Este rico elenco de violaciones de los derechos humanos concluye con una fórmula abierta de carácter inclusivo (“cualquier otra forma de robo o privación de libertad, toda forma discriminación racial, predicar o enseñar a otros lo que es ilegal o cooperar a ello de cualquier modo”). Sirve para extender la condena también a cualesquiera otros supuestos no mencionados de forma explícita. En todos los casos, Pío X considera que se trata de pecados graves cuyo perdón queda reservado a los Ordinarios.

Con mucho pesar tenemos que reconocer que muchas de las agresiones condenadas en la encíclica hace cien años persisten todavía. Muy sutilmente mimetizadas, pero presentes a fin de cuentas. La esclavitud pervive en nuevas formas de sometimiento y dependencia. Se sigue poniendo precio a los silencios y a las complicidades. Se amasan fortunas haciendo negocios con la prostitución y el narcotráfico. Se saquea, se expolia y se fuerza a abandonar sus tierras a los que el Papa San Pío X reconocía como “los nativos que primero habitaron la tierra americana” (5).

Conclusión

Un siglo después, la encíclica Lacrimabili statu sigue siendo uno de los textos emblemáticos del magisterio pontificio en pro de la libertad de los pueblos indígenas y un referente del compromiso activo de la iglesia latinoamericana con “una causa en la que tanto la religión como la dignidad humana están implicadas” (7).

Sirvan estas líneas para rendir un doble homenaje. Ante todo, a los miembros de las poblaciones indígenas de Latinoamérica que, por desgracia, tienen que seguir luchando por su supervivencia frente a los poderosos de este mundo, para liberarse de “la esclavitud de Satán y de los hombres perversos” (6). También, en segundo lugar, a todos aquellos hombres y mujeres que, en el desempeño de su labor evangelizadora y social en el continente latinoamericano, hacen propia cada día la causa de los pueblos indígenas.