- A partir del lunes 3 de octubre:
- Retomamos el rezo diario del Rosario media hora antes de la eucaristía de las 20:00 h.
- Exposición del Santísimo: jueves a las 18:30 h.
- Despacho: todos los días, de lunes a jueves, de 19:00 a 20:00 h. y sábados de 11:30 a 13:00 h.
- Se recupera a diario la eucaristía de las 12:00 h.
- El próximo domingo, 9 de octubre, en la eucaristía de familia de las 11:00 h., celebraremos el envío de catequistas. Todos los catequistas y coordinadores de los diferentes grupos están invitados a participar en la celebración.
- Estamos organizando los diferentes grupos de la parroquia. Algunos han iniciado ya sus reuniones y otros lo harán próximamente. En breve les informaremos de cada uno de ellos. Todos los grupos están abiertos y les invitan a que se unan a ellos y participen.
- Les podemos confirmar los horarios de:
- Cultura general: miércoles de 10:15 a 11:45 h.
- Gimnasia: martes y jueves de 10:00 a 11:00 h.
- El miércoles se inicia la inscripción para la catequesis de confirmación de adultos en horario de despacho.
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02 octubre 2022
Avisos parroquiales
13 enero 2021
Reanudación de las eucaristías
A partir de mañana, jueves 13 de enero, se reanudan las eucaristías en su horario normal.
24 julio 2014
17 abril 2014
15 noviembre 2013
Comentario al Evangelio de san Lucas
San Alberto Magno
Haced esto en
conmemoración mía. Dos cosas hay
destacar en estas palabras. La primera es el mandato de celebrar este
sacramento, mandato expresado en las palabras: Haced esto. La segunda es que se trata del
memorial de la muerte que sufrió el Señor por nosotros.
Dice, pues: Haced esto. No podríamos imaginarnos un
mandato más provechoso, más dulce, más saludable, más amable, más parecido a la
vida eterna. Esto es lo que vamos a demostrar punto por punto.
Lo más provechoso
en nuestra vida es lo que nos sirve para el perdón de los pecados y la plenitud
de la gracia. Él, el Padre de los espíritus, nos instruye en lo que es
provechoso para recibir su santificación. Su santificación consiste en su
sacrificio, esto es, en su ofrecimiento sacramental, cuando se ofrece al Padre
por nosotros y se ofrece a nosotros para nuestro provecho. Por ellos me consagro yo. Cristo,
que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin
mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al
culto del Dios vivo.
Es también lo más
dulce que podemos hacer. ¿Qué puede haber más dulce que aquello en que Dios nos
muestra toda su dulzura? A tu pueblo lo alimentaste con manjar de ángeles, proporcionándole
gratuitamente, desde el cielo, pan a punto, de mil sabores, a gusto de todos;
este sustento tuyo demostraba a tus hijos tu dulzura, pues servía al deseo de
quien lo tomaba y se convertía en lo que uno quería.
Es lo más saludable
que se nos podía mandar. Este sacramento es el fruto del árbol de la vida, y el
que lo come con la devoción de una fe sincera no gustará jamás la muerte. Es árbol de vida para los que la
cogen, son dichosos los que la retienen. El que me come vivirá por mí. Es lo más amable que se nos podía
mandar. Este sacramento, en efecto, es causa de amor y de unión. La máxima
prueba de amor es darse uno mismo como alimento. Los hombres de mi campamento
dijeron: «¡Ojalá nos dejen saciarnos de su carne!»; que es como si dijera: «Tanto los
amo yo a ellos y ellos a mí, que yo deseo estar en sus entrañas y ellos desean
comerme, para, incorporados a mí, convertirse en miembros de mi cuerpo. Era
imposible un modo de unión más íntimo y verdadero entre ellos y yo».
Y es lo más
parecido a la vida eterna que se nos podía mandar. La vida eterna viene a ser
una continuación de este sacramento, en cuanto que Dios penetra con su dulzura
en los que gozan de la vida bienaventurada.
09 mayo 2013
26 marzo 2013
10 septiembre 2012
Participación en la Eucaristía
Carmen Sáez Gutiérrez
ÁLVAREZ TEJERINA, ERNESTINA Y
PEDRO. Te ruego que me dispenses. Los
ausentes del banquete eucarístico. Ed. Narcea, Madrid 2006, 13,5 x 21, 137
pp.
Los autores del libro, ella,
religiosa benedictina y doctora en Medicina y Cirugía, y él licenciado en Derecho,
nos ofrecen una reflexión acerca de las diferentes formas de rechazar la
invitación que Dios nos hace para participar del banquete eucarístico. Para
ello, nos presentan diversos personajes de la Biblia , que de una u otra forma se abstienen de
responder con generosidad a la llamada del Señor, entre ellos podemos señalar
al “exorcista no cristiano”, “el guardián de los sacerdotes judíos” o “los
chiquillos insatisfechos”. Ellos forman parte del inconsciente colectivo y
nosotros en algún momento de nuestra vida podemos identificarnos y actuar como
ellos, alejándonos de la
Voluntad del Padre. Al tiempo, se presentan las distintas
partes de la Eucaristía
en que es posible remediar cada una de las actitudes negadoras, así el saludo y
preparación de la Eucaristía ,
la Palabra , la Acción de gracias y el
envío son momentos clave que nos ayudan a recapacitar e iniciar un camino de
conversión.
La lectura de la obra nos permite
aproximarnos más al conocimiento y comprensión de nosotros mismos y a la
aceptación de una vida cristiana que nos lleve a seguir plenamente a Jesús,
como Él nos sugiere en nuestra vocación.
El planteamiento del libro es
sencillo y nos invita a la meditación sobre nuestro modo de actuar en el
diálogo con Dios. La lectura es agradable y despierta interés pues nos llega a
lo más profundo de nuestro existir.
02 septiembre 2012
Fiestas de la Virgen
Hoy iniciamos la semana en que festejaremos a nuestra patrona, Nuestra Señora de la Consolación. La festividad es el día 4, sin embargo la solemnidad tendrá lugar el domingo siguiente, de manera que el triduo mariano se iniciará los días 5, 6 y 7, la Bajada de la Virgen y la ofrenda floral tendrán lugar el sábado día 8, y, finalmente, el domingo a las 20:00 h. celebraremos la misa solemne y compartiremos nuestras viandas en un ágape fraterno. Para destacar la importancia de María en nuestra fe, hemos seleccionado un fragmento de la Exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis de Benedicto XVI al episcopado, al clero, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre la Eucaristía fuente y culmen de la vida y misión de la Iglesia, en la que reflexiona sobre la Madre de Dios y la celebración eucarística.
La relación entre la Eucaristía y cada sacramento, y el significado escatológico de los santos Misterios, ofrecen en su conjunto el perfil de la vida cristiana, llamada a ser en todo momento culto espiritual, ofrenda de sí misma agradable a Dios. Y si bien es cierto que todos nosotros estamos todavía en camino hacia el pleno cumplimiento de nuestra esperanza, esto no quita que se pueda reconocer ya ahora, con gratitud, que todo lo que Dios nos ha dado encuentra realización perfecta en la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra: su Asunción al cielo en cuerpo y alma es para nosotros un signo de esperanza segura, ya que, como peregrinos en el tiempo, nos indica la meta escatológica que el sacramento de la Eucaristía nos hace preguntar ya desde ahora.
En María Santísima vemos también perfectamente realizado el modo sacramental con que Dios, en su iniciativa salvadora, se acerca e implica a la criatura humana. María de Nazaret, desde la Anunciación a Pentecostés, aparece como la persona cuya libertad está totalmente disponible a la voluntad de Dios. Su Inmaculada Concepción se manifiesta claramente en la docilidad incondicional a la Palabra divina. La fe obediente es la forma que asume su vida en cada instante ante la acción de Dios. La Virgen, siempre a la escucha, vive en plena sintonía con la voluntad divina; conserva en su corazón las palabras que le vienen de Dios y, formando con ellas como un mosaico, aprende a comprenderlas más a fondo (cf. Lc 2,19.51). María es la gran creyente que, llena de confianza, se pone en las manos de Dios, abandonándose a su voluntad [102]. Este misterio se intensifica hasta llegar a la total implicación en la misión redentora de Jesús. Como afirmó el Concilio Vaticano II, «la Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. Allí, por voluntad de Dios, estuvo de pie (cf. Jn 19,25), sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de Madre que, llena de amor, daba su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima. Finalmente, Jesucristo, agonizando en la cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: Mujer, ahí tienes a tu hijo» [103]. Desde la Anunciación hasta la Cruz, María es aquella que acoge la Palabra que se hizo carne en ella y que enmudece en el silencio de la muerte. Finalmente, ella es quien recibe en sus brazos el cuerpo entregado, ya exánime, de Aquél que de verdad ha amado a los suyos «hasta el extremo» (Jn 13,1).
Por esto, cada vez que en la Liturgia eucarística nos acercamos al Cuerpo y Sangre de Cristo, nos dirigimos también a Ella que, adhiriéndose plenamente al sacrificio de Cristo, lo ha acogido para toda la Iglesia. Los Padres sinodales han afirmado que « María inaugura la participación de la Iglesia en el sacrificio del Redentor» [104]. Ella es la Inmaculada que acoge incondicionalmente el don de Dios y, de esa manera, se asocia a la obra de la salvación. María de Nazaret, icono de la Iglesia naciente, es el modelo de cómo cada uno de nosotros está llamado a recibir el don que Jesús hace de sí mismo en la Eucaristía.
Notas
[102] Cf. Homilía (8 diciembre 2005): AAS 98 (2006), 15-16.
[103] Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 58.
[104] Propositio 4.
07 agosto 2012
Ya no eres pan y vino
Este es un bello canto para la comunión. En estos momentos en que reflexionamos muy especialmente sobre la eucaristía nos parece muy apropiado.
05 agosto 2012
Adoración Eucarística
Juan Pablo II
Señor Jesús:
Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos. "Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69). Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres. Aumenta nuestra FE.
Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo. Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.
Siguiéndote a ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente "silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo" (Mt. 17,5).
Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.
Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo. Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives "siempre intercediendo por nosotros" (Heb. 7,25). Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre. Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo.
Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.
Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.
Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21).
Nuestra vida no tiene sentido sin ti.
Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta. Teresa).
Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.
CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38).
Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.
El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.
En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.
Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o "misterio".
Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.
Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.
Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.
Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos.
Amén.
18 mayo 2012
Catequesis y clase de Religión
Carmen Sáez Gutiérrez
Mañana se celebrará la última ceremonia de
Primera Comunión de este año en la parroquia. De esta forma todos los niños
culminan el ciclo de tres años de catequesis de Iniciación Cristiana, al
recibir este sacramento. Sin duda, se trata de algo trascendental que
recordarán durante toda su vida. Es una fiesta para todos. Pero, en este
momento, llegado el fin de una etapa, queremos hacer memoria de algunos
aspectos que se han abordado con los niños. A veces expresan sus dudas preguntando
¿por qué tenemos que venir a catequesis si ya damos clase de religión en el
cole? O bien, al contrario: si ya venimos a catequesis aquí ¿por qué hemos de
asistir a clase de Religión? Los catequistas intentamos aclarar sus dudas que,
en ocasiones, no son otra cosa que un reflejo de la incertidumbre de los
padres.
Mientras que en clase de Religión los niños
se aproximan a la Historia de la Salvación, su relación con las culturas y al
estudio de la Moral Católica al nivel que pueden comprender, en la catequesis
de Iniciación Cristiana se inician en la vivencia comunitaria de la fe. Son,
pues, ámbitos distintos que se complementan. Si en la primera, se trata de un
conocimiento de la realidad eclesial y su proyección en el mundo, en la segunda
se da un aspecto que implica más la vivencia como persona.
Desde este espacio, invitamos a las familias
a aceptar las dos opciones, esto es, inscribir a los hijos tanto en la
catequesis de la parroquia como en la clase de Religión del colegio o instituto.
Un profesor de Religión Católica, amigo
personal y compañero, nos ha hecho llegar la carta de un diputado socialista
francés, no creyente, que sin embargo alega una serie de razones por las que se
niega a que su hijo eluda las clases de Religión. Por su interés la
reproducimos a continuación:
Carta de un padre
sin convicciones religiosas a su hijo sobre la enseñanza de la religión
Jean Jaurès ( 1859-1914)
QUERIDO HIJO, me pides un justificante que te
exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de
distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un
poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones
religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré
jamás.
No es porque desee que seas clerical, a pesar
de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las
creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente
para juzgar, serás completamente libre; pero tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio
serio de la religión.
Te parecerá extraño este lenguaje después de
haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío,
declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con él
más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un
conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el
mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir
una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?
Dejemos a un lado la política y las
discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta
posición. Estudias mitología para comprender la historia y la civilización
de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de
Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión que
cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras
maestras de la Edad Medía y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo
que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? En las letras, ¿puedes dejar de conocer
no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuíllot y tantos otros
que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a
Corneille, Racíne, Hugo, en una palabra, a todos estos grandes maestros que
debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara
del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabía y más
universal? -éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.
Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y
Newton eran cristianos fervientes; Ampére era piadoso; Pasteur probaba la
existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón;
Flammarion se entrega a fantasías teológicas. ¿Querrás tú condenarte a
saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que
confesarlo: la
religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia
humana; es la base de la civilización; y es ponerse fuera del mundo intelectual
y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que
han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien
educado, es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré
lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente y con mucha
frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino
en la cortesía, en el simple «savoir vivre», hay que convenir en la necesidad
de conocer las convicciones y los sentimientos
de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas,
debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las
consideraciones y la tolerancia que
les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin
nociones religiosas.
Querido hijo: convéncete de lo que te digo:
muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión; pero todo el
mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad
de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan
de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anti-católicos conocen por lo
menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su
conducta prueba que han conservado toda
su libertad.
Además, no es preciso ser un genio para
comprender que sólo son verdaderamente
libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso
contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder
obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo
mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría
excusarme de esa obligación.
14 mayo 2012
Regalo de Comunión
Carmen Sáez Gutiérrez
Es época de comuniones en la Parroquia. Los niños culminan su primera
etapa de iniciación cristiana con la celebración del sacramento de la Eucaristía, que
significa dar un sí al estilo de vida de Jesús. Los padres tienen en ello un
papel fundamental, pues eligen una educación para sus hijos en la que se cuida
el crecimiento como personas. No solo se ocupan de ofrecerles una necesaria
formación en idiomas, deportiva, científica y cultural sino que además reservan
un espacio para la educación en la fe. Estamos seguros que nunca se arrepentirán
ya que lo espiritual no es solo una importantísima parcela a cultivar para el equilibrio con uno
mismo y con los otros, sino que además tiene un carácter de transversalidad que
ayuda a los niños a desarrollarse en todos los demás ámbitos de la vida.
Desde este espacio queremos animar a todos los padres a que continúen en
esta línea inscribiendo a sus hijos en catequesis de poscomunión, pues es
preciso seguir avanzando en la vivencia de la fe. El camino no ha hecho más que
empezar, es necesario recibir el alimento que nos da el coraje imprescindible
para seguir los pasos del amigo Jesús.
Como regalo de comunión para los niños que la han recibido o recibirán
estos días, hemos seleccionado una oración escrita por un autor laico, de
origen argentino, muy comprometido con la catequesis de niños y adultos.
Vivir como Jesús
Cuando pensamos primero
en los otros…
Cuando nos preocupamos
por los demás…
Cuando acudimos en ayuda
del que lo necesita…
Cuando nos acordamos
del que tenemos al lado…
Cuando compartimos
los bienes que tenemos…
Cuando acompañamos
a los que sufren…
Cuando damos nuestro
tiempo para beneficio de otros…
Cuando colaboramos para
mejorar
la situación de los que menos
tienen…
Así es como vivimos
a la manera de Jesús…
Marcelo A. Murúa
05 mayo 2012
Estamos de fiesta con Jesús
Carmen Sáez Gutiérrez
Estamos de fiesta
con Jesús no
solo es una canción, es una realidad en nuestra parroquia, pues hoy comienzan
las celebraciones de la Primera Comunión para todos los niños que, desde hace tres años, vienen preparándose para
recibir el Sacramento de la Eucaristía.
El P. José María Salado, responsable no solo de la Pastoral de Iniciación Cristiana, sino también de la formación de catequistas, ha presidido la celebración. Con un tono distendido y cercano, como es habitual en él, ha explicado en la homilía el significado de la Comunión como signo, como Sacramento que nos hace participar de la vida de Jesús, al ser el mismo Cristo quien se nos ofrece como alimento.
La ceremonia ha sido sencilla, pero elegante, cargada de significado. Lejos de toda ostentación, ha contado con la participación tanto de los niños, que han elevado sus oraciones de petición y acción de gracias, como de sus padres que, por medio de un representante, han dado lectura a un manifiesto en el que se comprometen a continuar con la educación cristiana que, tiempo atrás, iniciaron con sus hijos, motivo por el que los han traído a recibir el Sacramento.
Desde el coro, el P. Antonio que, domingo tras domingo, celebra de la manera más pedagógica posible, la misa de los niños, les ha querido acompañar con las canciones que les han enseñado durante este tiempo sus catequistas.
Desde aquí queremos unirnos a la felicitación que ya ha lanzado el P. José María desde el altar tanto a los niños como a los padres por esta opción de vida, pues como él bien decía, después de recibir la Comunión, es preciso llevar a Jesús a casa, al colegio, al parque, al partido de fútbol… mediante nuestras obras y nuestro testimonio.
El P. José María Salado, responsable no solo de la Pastoral de Iniciación Cristiana, sino también de la formación de catequistas, ha presidido la celebración. Con un tono distendido y cercano, como es habitual en él, ha explicado en la homilía el significado de la Comunión como signo, como Sacramento que nos hace participar de la vida de Jesús, al ser el mismo Cristo quien se nos ofrece como alimento.
La ceremonia ha sido sencilla, pero elegante, cargada de significado. Lejos de toda ostentación, ha contado con la participación tanto de los niños, que han elevado sus oraciones de petición y acción de gracias, como de sus padres que, por medio de un representante, han dado lectura a un manifiesto en el que se comprometen a continuar con la educación cristiana que, tiempo atrás, iniciaron con sus hijos, motivo por el que los han traído a recibir el Sacramento.
Desde el coro, el P. Antonio que, domingo tras domingo, celebra de la manera más pedagógica posible, la misa de los niños, les ha querido acompañar con las canciones que les han enseñado durante este tiempo sus catequistas.
Desde aquí queremos unirnos a la felicitación que ya ha lanzado el P. José María desde el altar tanto a los niños como a los padres por esta opción de vida, pues como él bien decía, después de recibir la Comunión, es preciso llevar a Jesús a casa, al colegio, al parque, al partido de fútbol… mediante nuestras obras y nuestro testimonio.
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