12 septiembre 2020

En recuerdo de Ignacio Ellacuría

El 16 de noviembre de 1989 un pelotón de militares salvadoreños asesinó en la Universidad Centroamericana a los padres jesuitas Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Armando López, Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López, junto a Elba Julia Ramos y su hija Celina. Ayer, casi treinta y un años después, la Audiencia Nacional española ha condenado por aquellos hechos al que fuera viceministro de Seguridad de El Salvador, Inocente Orlando Montano Morales, a quien se le ha impuesto una pena de ciento treinta y tres años de prisión. 

El que al fin haya sido castigado uno de los principales responsables de aquel crimen es, sin duda, un triunfo aunque tardío de la justicia. Pero tal hecho, por más que nos produzca innegable satisfacción, no alcanza, claro está, a mitigar el dolor producido por las muertes. El sacrificio de Ellacuría y sus compañeros nos obliga además a pensar en los peligros que afrontan quienes como ellos eligen acompañar en su sufrimiento a los desheredados, y a rendir un sincero homenaje de admiración a todos los religiosos y laicos, hombres y mujeres, que en medio de las mayores dificultades luchan, siguiendo los dictados de su conciencia, contra la opresión, la pobreza y, en definitiva, a favor de la dignidad de los seres humanos; a todos aquellos, pues, que arriesgan la vida al proclamar el Evangelio.


Les invitamos a leer una conferencia de David Fernández S.J. sobre la vida y el pensamiento de Ignacio Ellacuría.

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08 septiembre 2020

El tiempo de la Creación y acciones ecológicas actuales

Imre Kertész, Premio Nobel de Literatura deportado a Auschwitz en la adolescencia, en una conferencia pronunciada en Hamburgo en 1995 recogida junto a otros trabajos en un pequeño libro que lleva el estremecedor título de Un instante de silencio en el paredón, reflexionó sobre la cultura que ha hecho posible el Holocausto. Se ha perdido, nos dice, una actitud que, como la juventud, se antoja irrecuperable: el asombro del ser humano ante la creación y con él "el respeto, la devoción, la alegría y el amor por la vida". Pero, continúa, el hombre no ha nacido para desaparecer como una pieza desechable, sino para comprender su destino y (en este momento hace un inciso para advertir al público de que va a decir algo realmente anticuado) salvar su alma.

El asombro ante la creación ha dejado paso a una actitud utilitaria que valora al mundo y a los propios seres humanos en razón de los beneficios que de ellos pueden obtenerse, que, cegada por la obtención de rendimientos inmediatos, se desentiende del sufrimiento y de la destrucción, y que ve a la naturaleza y a las propias personas como simples instrumentos, valiosos únicamente en la medida en que pueden ser usados.

Frente a un nihilismo que conduce hacia la destrucción, los cristianos debemos mantener vivo ese asombro del que hablaba Kertész. Es preciso que renovemos nuestra relación con el Creador y con la creación. Para ello entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre celebramos El Tiempo de la Creación, un tiempo de conversión, y compromiso en que "nos unimos a nuestras hermanas y hermanos de la familia ecuménica en oración y acción por nuestra casa común".

04 septiembre 2020

Nuestra Señora de la Consolación

Hoy, 4 de septiembre, la familia agustiniana celebra la fiesta de Nuestra Señora de la Consolación, bajo cuya advocación se encuentra nuestra parroquia. Nosotros hemos querido recordarla con una hermosa canción de la Hermana Glenda. Se la ofrecemos junto con nuestras plegarias en este tiempo especialmente difícil en que todos nos sentimos amenazados por una pandemia que pone en peligro nuestro futuro y el de nuestras personas queridas, y en que a la incertidumbre por la salud se suma la angustia por unas consecuencias económicas y sociales que, si bien nos alcanzan a todos, golpean con especial dureza a los pobres, a los ancianos, a los refugiados, a todos aquellos que por una u otra circunstancia vivían ya en condiciones precarias.

30 agosto 2020

La misión y la inculturación

Les invitamos a escuchar esta interesante reflexión del padre Agustín Raygada O.S.A.

LA MISIÓN Y LA INCULTURACIÓN. Por P. Agustín Raygada, OSA.

LA MISIÓN Y LA INCULTURACIÓN Por: Padre Agustín Raygada, OSA. "Nuestro Vicariato es eminentemente misionero..."

Publicada por Padre Agustín Raygada en Sábado, 29 de agosto de 2020

28 agosto 2020

Festividad de San Agustín

Tras la fiesta de Santa Mónica, celebramos hoy, 28 de agosto, la de su hijo, San Agustín, un hombre dotado de una profunda inteligencia a la par que de una delicada sensibilidad y una imperiosa necesidad de hallar un sentido al mundo. Tras explorar durante años diversos caminos su ardiente búsqueda de la verdad, una búsqueda que no debemos entender como una mera especulación intelectual, sino como un doloroso proceso que compromete lo más profundo del espíritu, encontró al fin el reposo tras constatar que lo que con tanto anhelo había perseguido se hallaba en su propio interior: “tú me eras más íntimo que mi propia intimidad y más alto que lo más alto de mi ser” (Confesiones III, 6, 11). Rüdiger Safranski, un filósofo alejado del cristianismo, ha visto así la conversión:

“La razón de que Agustín se convierta al Dios de las Sagradas Escrituras no es que quiera escapar de una miseria, de una compunción y la desesperación. Hemos de decir, a la inversa, que su amor desbordante busca un recipiente en el que derramarse, y este solo puede ser Dios, pues solo Dios es suficientemente espacioso”. (Safranski, Rüdiger, El mal o el drama de la libertad, 2020, Madrid, Tusquets, p. 48).

Es el amor lo que impulsa la búsqueda de San Agustín, es también el amor lo que lleva a su madre, Santa Mónica, a luchar por su hijo, a no darlo nunca por perdido a pesar de su alejamiento, de sus desplantes, incluso del amargo abandono en Cartago, cuando él a escondidas parte hacia Italia, el que la hace seguirlo hasta Milán, donde al igual que ella lo recupera, él se recupera a sí mismo.

Días antes de la muerte de Mónica, madre e hijo conversan en Ostia y allí, sumergidos en su interioridad y embargados de amor a Dios, sus espíritus se elevan a la contemplación de la eternidad:

“Seguimos ascendiendo aún más dentro de nuestro interior, pensando, hablando y admirando tus obras. Y llegamos hasta nuestras mismas mentes, y seguimos nuestro avance remontándolas hasta llegar a la región de la abundancia inagotable, donde apacientas a Israel eternamente en los pastizales de la verdad, allí donde la vida es la sabiduría por la cual se crean todas los cosas de aquí: las presentes, las pasadas y las futuras, mientras que ella no es creada por nadie, sino que hoy es como ayer y como será siempre. Mejor dicho, en ella no hay un fue ni un será, sino solo un es, porque es eterna, ya que lo que ha sido y lo que será no es eterno”. (Confesiones, IX, 10, 24).

Pulsa para leer una biografía de San Agustín


Consagración de San Agustín (Jaume Huguet, Museu Nacional d'Art de Catalunya)


27 agosto 2020

Festividad de Santa Mónica

Hoy, 27 de agosto, celebramos en la Iglesia la festividad de Santa Mónica, la madre de San Agustín, aquella que consiguió con sus plegarias, su perseverancia, su ejemplo y, sobre todo, su amor, llevarlo hasta la Iglesia. Fue para ella un camino duro en el que no faltaron momentos amargos. Recordemos uno de ellos con las palabras del propio Agustín. Este, harto de la indisciplina de los estudiantes de Cartago, había decidido marchar a Roma y su madre intentó disuadirlo y, al no lograrlo, le pidió que aceptara al menos su compañía. Pero él deseaba partir solo:

"Yo la engañé cuando estaba firmemente asida a mí, tratando de convencerme de que o bien desistiera de mi propósito o bien le permitiera ir en mi compañía. Me inventé el pretexto de que no quería dejar solo a un amigo que esperaba vientos favorables para zarpar. Y le mentí a mi madre, a aquella madre, y me escabullí.
Sé que también esto me lo has perdonado con tu misericordia, defendiéndome, a pesar de mis horribles groserías, del peligro de las aguas de mar hasta que llegase el agua de tu gracia, esperando que, lavado en ella, se secasen los ríos de los ojos de mi madre. Porque ella regaba día tras día con las lágrimas de sus ojos la tierra donde reclinaba su frente.
Como, a pesar de todo, mi madre se negaba a volver sin mí, apenas si logré convencerla de que aquella noche se quedara en un paraje cercano a nuestra nave, que era una capilla dedicada a San Cipriano. Y aquella misma noche me escapé a hurtadillas, y ella se quedó en tierra rezando y llorando." (San Agustín, Confesiones, V, 8, 15. Traducción de José Cosgaya O.S.A, Madrid, BAC)

Pulsa aquí para leer una breve biografía de Santa Mónica

Aparición del ángel a Santa Mónica (Pietro Maggi, 1714. Iglesia de San Marcos, Milán)

22 agosto 2020

Avisos parroquiales

El próximo jueves, día 27, celebramos la fiesta de Santa Mónica madre de San Agustín; y el viernes, día 28, la fiesta solemne de San Agustín.

Por motivo de esta fiesta, el día 28, VIERNES, a las 20:00 horas, la eucaristía será concelebrada en honor a nuestro fundador y padre de la Iglesia.

Todos ustedes están invitados a participar o acompañarnos en oración.


La muerte de Santa Mónica (Ottaviano Nelli, iglesia de San Agustín en Gubbio, Italia)