22 febrero 2014
21 febrero 2014
Oración por la Paz
Pablo VI
Señor, Dios de la paz, Tu que
creaste a los hombres para ser herederos de tu gloria. Te bendecimos y
agradecemos porque nos enviaste a Jesús, tu hijo muy amado. Tu hiciste de Él,
en el misterio de su Pascua, el realizador de nuestra salvación, la fuente de
toda paz, el lazo de toda fraternidad. Te agradecemos por los deseos, esfuerzos
y realizaciones que tu Espíritu de paz suscitó en nuestros días, para sustituir
el odio por el amor, la desconfianza por la comprensión, la indiferencia por la
solidaridad. Abre todavía más nuestro espíritu y nuestro corazón para las
exigencias concretas del amor a todos nuestros hermanos, para que seamos, cada
vez más, artífices de la PAZ. Acuérdate, oh Padre, de todos los que luchan,
sufren y mueren para el nacimiento de un mundo más fraterno. Que para los
hombres de todas las razas y lenguas venga tu Reino de justicia, paz y amor.
Amen.
20 febrero 2014
Laetentur coeli et exutet terra. Canto romano antiguo
El canto romano antiguo está muy relacionado con el canto gregoriano, que terminó por sustituirlo.
Etiquetas:
canto romano antiguo
19 febrero 2014
18 febrero 2014
Jesús
Amado Nervo
Jesús no
vino del mundo de «los cielos».
Vino del
propio fondo de las almas;
de donde
anida el yo: de las regiones
internas del
Espíritu.
¿Por qué
buscarle encima de las nubes?
Las nubes no
son el trono de los dioses.
¿Por qué
buscarle en los candentes astros?
Llamas son
como el sol que nos alumbra,
orbes, de
gases inflamados... Llamas
nomás. ¿Por
qué buscarle en los planetas?
Globos son
como el nuestro, iluminados
por una
estrella en cuyo torno giran.
Jesús vino
de donde
vienen los
pensamientos más profundos
y el más
remoto instinto.
No descendió:
emergió del océano
sin fin del
subconsciente;
volvió a él,
y ahí está, sereno y puro.
Era y es un
eón. El que se adentra
osado en el
abismo
sin playas
de sí mismo,
con la luz
del amor, ese le encuentra.
17 febrero 2014
Diálogo de las cosas ocurridas en Roma
Francisco Javier Bernad Morales
En este
contexto escribe Alfonso de Valdés, secretario de cartas latinas del emperador,
el diálogo que nos ocupa, con el propósito de hacer recaer sobre el papa toda
la responsabilidad por lo ocurrido y, a la vez, mostrar que Roma, a causa de
sus vicios y pecados, se había hecho acreedora al castigo divino. Son estas las
ideas que Lactancio, trasunto de Valdés, expone en Valladolid a su viejo amigo
el arcediano del Viso, recién llegado desde Roma y aún horrorizado por lo
vivido.
A los
reproches del arcediano contra Carlos V, opone Lactancio el hecho de que ha
sido Clemente VII el iniciador de las hostilidades, al urdir una alianza antiimperial,
llegando incluso a eximir al rey de Francia, Francisco I, del cumplimiento de los
juramentos hechos en el tratado de Madrid. Así, el papa, que debería ser un
ejemplo de virtud para los cristianos, se había lanzado a la guerra para
ampliar sus dominios territoriales. Preferible hubiera sido que renunciara al
señorío temporal para atender mejor a los asuntos espirituales. En cuanto a las
atrocidades cometidas por los imperiales, no las disculpa, pero sí recuerda que
otras similares o peores habían sido perpetradas poco antes por el ejército
papal en tierras de los Colonna. No se trata de responder a las críticas con
el manido recurso del “y tú más” a que
nos tienen acostumbrados los políticos y los medios de comunicación actuales,
sino de constatar que una vez desencadenado el conflicto bélico, la crueldad se
sigue de manera irremediable, por lo que la culpa corresponde al agresor, en
este caso el papa.
Toda
esta primera parte del diálogo constituye un ataque radical y sistemático a la
actuación de Clemente VII, pero la segunda va mucho más allá. No se trata ya de
mostrar los errores cometidos por una persona concreta, sino de desvelar el
estado de degradación en que ha caído la Iglesia y que la ha hecho merecedora
del castigo divino. Frente a la predilección de Cristo por los pobres, insiste
Lactancio, los dignatarios eclesiásticos solo persiguen acumular riquezas y
darse a una vida disipada. En Roma se venden indulgencias, bulas, cargos y
dispensas, convirtiendo los méritos espirituales en objeto de un lucrativo comercio.
Nada escapa a la voracidad del papa y de los cardenales. Debido al dinero que
producen, se fomenta la veneración de imágenes y reliquias con grave riesgo de
que el pueblo incurra en idolatría. Se permite que los santos ocupen en la devoción
popular el lugar de los dioses paganos, de tal modo que a muchos fieles, mejor
que el nombre de cristianos correspondería el de gentiles. Numerosos sacerdotes
viven amancebados, haciendo escarnio del voto de castidad. Mejor sería que se
les permitiera casarse, llega a decir, ante el estupor del arcediano.
Pero la
crítica aún se endurece más. En vista de que los eclesiásticos no hicieron caso
de las advertencias de los profetas, de los evangelistas y de los santos, Dios
suscitó a Erasmo de Rotterdam para que denunciara los males de la Iglesia, y
como tampoco fue escuchado, envió a Martín Lutero. Tampoco este fue oído, así
que finalmente el Señor ha permitido que Roma sea saqueada. La mención de
Lutero en este contexto suscita naturalmente la protesta del arcediano, lo que
da motivo a Lactancio para afirmar que fue la Iglesia al responder a sus primeras críticas con la excomunión, la que lo empujo a la herejía.
Estamos
ante uno los textos capitales del erasmismo español. Una severa crítica a la
Iglesia en nombre de una espiritualidad íntima y profunda, alejada de fastos
exteriores y de manifestaciones excesivas; también, de un fuerte compromiso con
los más necesitados y de una actitud irénica de rechazo a la guerra.
Intentaremos ahora acercarnos al autor.
Nacido
en Cuenca, posiblemente hacia 1490, hermano quizá gemelo del también humanista
Juan de Valdés, ignoramos todo acerca de sus años de formación, excepto que la
familia era de origen converso[1]
y que su padre fue regidor de la ciudad. Entre 1520 y 1521, gracias a unas
cartas dirigidas a Pedro Mártir de Anglería, sabemos que acompaña a la corte
imperial en Bruselas, Aquisgrán y Worms. Por entonces cuenta con la protección
del gran canciller Mercurino Gattinara, como él ferviente admirador de Erasmo
de Rotterdam, y obtiene importantes cargos, entre ellos el de secretario de
cartas latinas, que lo sitúan en el entorno inmediato de Carlos V, a cuyo lado
permanecerá el resto de su vida. En 1530 asiste a la Dieta de Augsburgo,
durante la cual mantiene conversaciones con Melanchthon, favorecidas por el
talante conciliador de ambos. Sin embargo, a esas alturas la brecha entre
luteranos y católicos era ya demasiado grande como para que pudiera salvarse
mediante el sosegado intercambio de opiniones entre dos humanistas
bienintencionados y comprensivos. Ambos bandos se encaminaban hacia el triunfo
de sus respectivos radicales.
Alfonso
de Valdés no llegó a ver la ruina del erasmismo español, pues la muerte le alcanzó
en Viena en 1532. Un año más tarde, el encarcelamiento del también descendiente
de conversos y admirador de Erasmo, Juan de Vergara, marcó el inicio del fin de
lo que no fue sino una breve primavera.
[1] Un tío materno fue quemado en 1491, acusado de judaizar. También el padre y un hermano mayor fueron procesados más
adelante por la Inquisición, aunque solo sufrieron penas menores.
Etiquetas:
Alfonso de Valdés,
Carlos V,
Clemente VII,
Erasmo de Rotterdam,
Juan de Vergara,
Lutero,
Melanchthon,
Mercurino Gattinara
16 febrero 2014
Dura contaminación en la Reserva Nacional Pacaya Samiria
P. Miguel
Ángel Cadenas
P. Manolo
Berjón
“¿Es que no van a escribir ustedes?” nos preguntaron. Nos ha
invadido la pereza, pero ahí vamos. Como saben, por fin, el Estado Peruano ha
reconocido la contaminación en el Marañón y en la Reserva Nacional Pacaya
Samiria. Los datos los pueden encontrar en la siguiente dirección: http://servindi.org/actualidad/99810#more-99810.
El trabajo de la organización indígena ACODECOSPAT (Asociación Cocama de
Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca) ha sido intenso y en algunos
momentos delicado, pero ha dado fruto y les felicitamos desde la cercanía, la
comprensión y el apoyo que les podemos brindar.
Durante años el Estado peruano ha negado sistemáticamente la
contaminación existente. Funcionarios inescrupulosos han querido tapar el sol
con un dedo. ¿No tienen ninguna responsabilidad? Quienes afirmaban
concienzudamente que la contaminación existía eran ignorados, calumniados, objeto
de burlas, tachados de no tener experiencia, de falta de formación profesional
(es curioso cómo lo reducían todo a ser “inginiero”)…
Todavía recordamos como si no hubieran pasado los años cómo trabajadores de
Pluspetrol insultaron a los comuneros de Santa Isabel de Yumbaturo por no
querer limpiar el río después de un derrame, como si ellos hubieran sido los
responsables. “Son haraganes”, dijeron los “inginieros”.
Y cómo no volver a recordar a un antropólogo, que afirmaba taxativamente que el
río estaba limpio después de un derrame de más de 5500 barriles de petróleo (según
datos de la petrolera), pero se negó rotundamente a tomar agua del río junto
con nosotros. Anécdotas hay mil, hasta un millón.
¿Y AHORA QUÉ?
“Estarán contentos, nos dijo otro amigo, por fin, han dicho la
verdad”. Pues qué decir, esperemos que sea toda la verdad. Y contentos, lo que
se dice contentos…, no lo podemos estar. Nos ha alegrado que reconozcan la
contaminación, es un primer paso, pero muy pequeño todavía. Necesitamos avanzar
mucho más. ¿Terminarán declarando en “emergencia ambiental” el bajo Marañón?
Dada la experiencia de las otras tres cuencas: Pastaza, Corrientes y Tigre, no
parece que sirva de mucho.
“Si tuvieran que aportar a una solución, ¿cuál sería su
propuesta?” nos han espetado en más de una oportunidad. Nosotros entendemos que
son otros los que tienen que resolver, pero podemos aportar nuestra visión. De
todas formas nos insisten: “no se escondan, digan lo que ustedes piensan”. Y
aunque es una pregunta incómoda no la queremos rehuir. Deseamos que se cierren
los pozos petroleros de la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta que no se
remedie la situación ambiental. Deseamos que se explique a la población local
la grave situación por la que se atraviesa. Deseamos que se construya una
propuesta con la población local de alternativas a esta situación. Deseamos que
alguien explique porqué durante tantos años se han obviado las evidencias, se
han ocultado, más bien. Deseamos que haya un monitorio ambiental permanente por
parte del Estado acompañado de las organizaciones indígenas. Deseamos un
monitoreo permanente de peces y análisis de cabello y sangre en personas. Hay
más deseos, pero ya son suficientes por hoy.
“Pero eso no es viable”, nos han cortado en seco. Bueno, no es
cierto. Es viable, muy viable. Es cierto que eso produciría mayor
desabastecimiento de hidrocarburos. ¿Y qué? ¿Acaso la población local se ha
beneficiado de las regalías que ha cobrado el Estado por esos pozos? Pues ahora
nosotros deseamos que se paralice la
extracción de hidrocarburos en la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta que se
remedien los pasivos ambientales. ¿Es preferible ganar dinero a costa de
contaminar impunemente el medio ambiente? No, señores, nosotros no estamos de
acuerdo.
“En este contexto, algunos
todavía defienden las teorías del ‘derrame’ [chorreo] que suponen que todo
crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar
por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que
jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua
en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos
sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos
siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o
para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una
globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces
de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de
los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad
ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la
calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas
esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo
que de ninguna manera nos altera” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium nº 54).
CUANDO EL AGUA NO ES H2O:
A VUELTAS CON LO SAGRADO
Ahora toca explicar de un modo
sencillo qué es esto de la contaminación para que la población pueda comprender
todos esos datos químicos… de una manera asequible. La tarea es ingente. ¿Hará
el Estado algún pequeño esfuerzo por explicarlo? Mucho nos tememos que no. Una
reunión en la comunidad nativa de Dos de Mayo, sede de ACODECOSPAT, es muy
valiosa y es de agradecer, pero la explicación debería ser comunidad por
comunidad, con gente del Estado capacitada. Y, no, no lo harán. Pero tampoco
nos parece que sea para aplaudir. Creemos que si no lo hace, como no lo ha
hecho en las cuencas del Pastaza, Corrientes y Tigre, comete una falta grave de
responsabilidad social.
En el colegio nos enseñaron, y
continúan enseñando en los colegios del Marañón, la fórmula química del agua: H2O,
como si toda la realidad se redujera a química. Sin embargo, para el pueblo
kukama el agua no es cuestión de química. El agua forma parte de su vida
diaria. Sus mitos explican la formación de los ríos, el diluvio, las cochas
encantadas, las personas que viven dentro del agua… ¿Cómo explicar a una persona
que tiene familiares que viven dentro del agua –que no están ahogados, sino que
viven dentro– que por una actitud irresponsable, de las diversas empresas
petroleras y del Estado peruano que lo ha permitido, el río está contaminado?
¿Cómo explicar a un chamán la contaminación, cuando algunos de los espíritus
con los que trabaja, e incluso alguno de sus hijos, vive dentro del agua? Que
quede claro, esto que estamos sugiriendo no es otra cosa que religión indígena
kukama. Por eso merece un fuerte respeto.
Pero no nos centremos en el agua.
Habría que tomar toda el agua del Marañón para contaminarse. ¿Y el pescado?
Bueno, pues ya saben eso de la cadena trófica. Hay peje que se alimenta del
plancton, fuertemente contaminado, que a su vez es comido por otros peces que
acumulan su propia contaminación más la del pez que ha comido con el plancton
que ha ingerido… ¿Y se comen todo eso? Pues claro, otra solución es hambrear.
Pero en el Marañón tenemos la mala costumbre de comer al menos dos veces al
día. La dieta es a base de pescado, rico pescado, pero fuertemente contaminado.
Como se puede comprobar también
utilizan el cristianismo para limpiar una imagen por demás sucia. Como si el
Señor de los Milagros no estuviera del lado de los que sufren, de los
indígenas. Eso de la energía no le pega nada bien al Señor de los Milagros,
suena más bien a religión tipo new age.
Ha sido en los últimos tiempos, cuando ya se veía que el Estado peruano iba a
reconocer la contaminación existente, que han sentido ‘devoción’ por el Señor
de los Milagros. ¿No les parece una coincidencia curiosa? En lugar de una
campaña de imagen, en las calles de Iquitos, necesitamos transparencia y un
trabajo más acorde con la dignidad humana y los derechos de los pueblos
indígenas.
P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón
Etiquetas:
Francisco Papa,
Iquitos,
kukama,
río Marañón,
Santa Rita de Castilla
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
