21 febrero 2014

Oración por la Paz

Pablo VI

Señor, Dios de la paz, Tu que creaste a los hombres para ser herederos de tu gloria. Te bendecimos y agradecemos porque nos enviaste a Jesús, tu hijo muy amado. Tu hiciste de Él, en el misterio de su Pascua, el realizador de nuestra salvación, la fuente de toda paz, el lazo de toda fraternidad. Te agradecemos por los deseos, esfuerzos y realizaciones que tu Espíritu de paz suscitó en nuestros días, para sustituir el odio por el amor, la desconfianza por la comprensión, la indiferencia por la solidaridad. Abre todavía más nuestro espíritu y nuestro corazón para las exigencias concretas del amor a todos nuestros hermanos, para que seamos, cada vez más, artífices de la PAZ. Acuérdate, oh Padre, de todos los que luchan, sufren y mueren para el nacimiento de un mundo más fraterno. Que para los hombres de todas las razas y lenguas venga tu Reino de justicia, paz y amor. Amen.

20 febrero 2014

Laetentur coeli et exutet terra. Canto romano antiguo

El canto romano antiguo está muy relacionado con el canto gregoriano, que terminó por sustituirlo.

18 febrero 2014

Jesús

Amado Nervo

Jesús no vino del mundo de «los cielos».
Vino del propio fondo de las almas;
de donde anida el yo: de las regiones
internas del Espíritu.

¿Por qué buscarle encima de las nubes?
Las nubes no son el trono de los dioses.
¿Por qué buscarle en los candentes astros?
Llamas son como el sol que nos alumbra,
orbes, de gases inflamados... Llamas
nomás. ¿Por qué buscarle en los planetas?
Globos son como el nuestro, iluminados
por una estrella en cuyo torno giran.

Jesús vino de donde
vienen los pensamientos más profundos
y el más remoto instinto.
No descendió: emergió del océano
sin fin del subconsciente;
volvió a él, y ahí está, sereno y puro.
Era y es un eón. El que se adentra
osado en el abismo
sin playas de sí mismo,

con la luz del amor, ese le encuentra.

17 febrero 2014

Diálogo de las cosas ocurridas en Roma

Francisco Javier Bernad Morales

El Diálogo de las cosas ocurridas en Roma, conocido también como Diálogo de Lactancio y un arcediano, es una obra escrita por Alfonso de Valdés en 1527, con motivo del saqueo de Roma y la prisión del papa Clemente VII, por las tropas del emperador Carlos V. Los hechos se habían iniciado el 5 de mayo, cuando las fuerzas imperiales, integradas por españoles, alemanes e italianos, a las órdenes del duque de Borbón, muerto en los primeros enfrentamientos, tomaron la ciudad por asalto, obligando al papa a refugiarse en el castillo de Sant’Angelo. Los soldados, a quienes se debían dos meses de paga, se lanzaron sobre las riquezas no solo de los particulares, sino también de las iglesias y los palacios de los cardenales, incluso de aquellos que se habían mantenido fieles al emperador. Durante varios días, Roma permaneció sometida a un terror anárquico en que al expolio se unieron violaciones, asesinatos y toda suerte de atrocidades. El ejército del emperador católico, al contrario que los visigodos de Alarico, no vaciló en profanar los lugares más santos.

En este contexto escribe Alfonso de Valdés, secretario de cartas latinas del emperador, el diálogo que nos ocupa, con el propósito de hacer recaer sobre el papa toda la responsabilidad por lo ocurrido y, a la vez, mostrar que Roma, a causa de sus vicios y pecados, se había hecho acreedora al castigo divino. Son estas las ideas que Lactancio, trasunto de Valdés, expone en Valladolid a su viejo amigo el arcediano del Viso, recién llegado desde Roma y aún horrorizado por lo vivido.

A los reproches del arcediano contra Carlos V, opone Lactancio el hecho de que ha sido Clemente VII el iniciador de las hostilidades, al urdir una alianza antiimperial, llegando incluso a eximir al rey de Francia, Francisco I, del cumplimiento de los juramentos hechos en el tratado de Madrid. Así, el papa, que debería ser un ejemplo de virtud para los cristianos, se había lanzado a la guerra para ampliar sus dominios territoriales. Preferible hubiera sido que renunciara al señorío temporal para atender mejor a los asuntos espirituales. En cuanto a las atrocidades cometidas por los imperiales, no las disculpa, pero sí recuerda que otras similares o peores habían sido perpetradas poco antes por el ejército papal en tierras de los Colonna. No se trata de responder a las críticas con el  manido recurso del “y tú más” a que nos tienen acostumbrados los políticos y los medios de comunicación actuales, sino de constatar que una vez desencadenado el conflicto bélico, la crueldad se sigue de manera irremediable, por lo que la culpa corresponde al agresor, en este caso el papa.

Toda esta primera parte del diálogo constituye un ataque radical y sistemático a la actuación de Clemente VII, pero la segunda va mucho más allá. No se trata ya de mostrar los errores cometidos por una persona concreta, sino de desvelar el estado de degradación en que ha caído la Iglesia y que la ha hecho merecedora del castigo divino. Frente a la predilección de Cristo por los pobres, insiste Lactancio, los dignatarios eclesiásticos solo persiguen acumular riquezas y darse a una vida disipada. En Roma se venden indulgencias, bulas, cargos y dispensas, convirtiendo los méritos espirituales en objeto de un lucrativo comercio. Nada escapa a la voracidad del papa y de los cardenales. Debido al dinero que producen, se fomenta la veneración de imágenes y reliquias con grave riesgo de que el pueblo incurra en idolatría. Se permite que los santos ocupen en la devoción popular el lugar de los dioses paganos, de tal modo que a muchos fieles, mejor que el nombre de cristianos correspondería el de gentiles. Numerosos sacerdotes viven amancebados, haciendo escarnio del voto de castidad. Mejor sería que se les permitiera casarse, llega a decir, ante el estupor del arcediano.

Pero la crítica aún se endurece más. En vista de que los eclesiásticos no hicieron caso de las advertencias de los profetas, de los evangelistas y de los santos, Dios suscitó a Erasmo de Rotterdam para que denunciara los males de la Iglesia, y como tampoco fue escuchado, envió a Martín Lutero. Tampoco este fue oído, así que finalmente el Señor ha permitido que Roma sea saqueada. La mención de Lutero en este contexto suscita naturalmente la protesta del arcediano, lo que da motivo a Lactancio para afirmar que fue la Iglesia al responder a sus primeras críticas con la excomunión, la que lo empujo a la herejía.

Estamos ante uno los textos capitales del erasmismo español. Una severa crítica a la Iglesia en nombre de una espiritualidad íntima y profunda, alejada de fastos exteriores y de manifestaciones excesivas; también, de un fuerte compromiso con los más necesitados y de una actitud irénica de rechazo a la guerra. Intentaremos ahora acercarnos al autor.

Nacido en Cuenca, posiblemente hacia 1490, hermano quizá gemelo del también humanista Juan de Valdés, ignoramos todo acerca de sus años de formación, excepto que la familia era de origen converso[1] y que su padre fue regidor de la ciudad. Entre 1520 y 1521, gracias a unas cartas dirigidas a Pedro Mártir de Anglería, sabemos que acompaña a la corte imperial en Bruselas, Aquisgrán y Worms. Por entonces cuenta con la protección del gran canciller Mercurino Gattinara, como él ferviente admirador de Erasmo de Rotterdam, y obtiene importantes cargos, entre ellos el de secretario de cartas latinas, que lo sitúan en el entorno inmediato de Carlos V, a cuyo lado permanecerá el resto de su vida. En 1530 asiste a la Dieta de Augsburgo, durante la cual mantiene conversaciones con Melanchthon, favorecidas por el talante conciliador de ambos. Sin embargo, a esas alturas la brecha entre luteranos y católicos era ya demasiado grande como para que pudiera salvarse mediante el sosegado intercambio de opiniones entre dos humanistas bienintencionados y comprensivos. Ambos bandos se encaminaban hacia el triunfo de sus respectivos radicales.

Alfonso de Valdés no llegó a ver la ruina del erasmismo español, pues la muerte le alcanzó en Viena en 1532. Un año más tarde, el encarcelamiento del también descendiente de conversos y admirador de Erasmo, Juan de Vergara, marcó el inicio del fin de lo que no fue sino una breve primavera.





[1] Un tío materno fue quemado en 1491, acusado de judaizar. También el padre y un hermano mayor fueron procesados más adelante por la Inquisición, aunque solo sufrieron penas menores.

16 febrero 2014

Dura contaminación en la Reserva Nacional Pacaya Samiria

P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón

“¿Es que no van a escribir ustedes?” nos preguntaron. Nos ha invadido la pereza, pero ahí vamos. Como saben, por fin, el Estado Peruano ha reconocido la contaminación en el Marañón y en la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Los datos los pueden encontrar en la siguiente dirección: http://servindi.org/actualidad/99810#more-99810. El trabajo de la organización indígena ACODECOSPAT (Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca) ha sido intenso y en algunos momentos delicado, pero ha dado fruto y les felicitamos desde la cercanía, la comprensión y el apoyo que les podemos brindar.

Durante años el Estado peruano ha negado sistemáticamente la contaminación existente. Funcionarios inescrupulosos han querido tapar el sol con un dedo. ¿No tienen ninguna responsabilidad? Quienes afirmaban concienzudamente que la contaminación existía eran ignorados, calumniados, objeto de burlas, tachados de no tener experiencia, de falta de formación profesional (es curioso cómo lo reducían todo a ser “inginiero”)… Todavía recordamos como si no hubieran pasado los años cómo trabajadores de Pluspetrol insultaron a los comuneros de Santa Isabel de Yumbaturo por no querer limpiar el río después de un derrame, como si ellos hubieran sido los responsables. “Son haraganes”, dijeron los “inginieros”. Y cómo no volver a recordar a un antropólogo, que afirmaba taxativamente que el río estaba limpio después de un derrame de más de 5500 barriles de petróleo (según datos de la petrolera), pero se negó rotundamente a tomar agua del río junto con nosotros. Anécdotas hay mil, hasta un millón.

¿Y AHORA QUÉ?

“Estarán contentos, nos dijo otro amigo, por fin, han dicho la verdad”. Pues qué decir, esperemos que sea toda la verdad. Y contentos, lo que se dice contentos…, no lo podemos estar. Nos ha alegrado que reconozcan la contaminación, es un primer paso, pero muy pequeño todavía. Necesitamos avanzar mucho más. ¿Terminarán declarando en “emergencia ambiental” el bajo Marañón? Dada la experiencia de las otras tres cuencas: Pastaza, Corrientes y Tigre, no parece que sirva de mucho.

“Si tuvieran que aportar a una solución, ¿cuál sería su propuesta?” nos han espetado en más de una oportunidad. Nosotros entendemos que son otros los que tienen que resolver, pero podemos aportar nuestra visión. De todas formas nos insisten: “no se escondan, digan lo que ustedes piensan”. Y aunque es una pregunta incómoda no la queremos rehuir. Deseamos que se cierren los pozos petroleros de la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta que no se remedie la situación ambiental. Deseamos que se explique a la población local la grave situación por la que se atraviesa. Deseamos que se construya una propuesta con la población local de alternativas a esta situación. Deseamos que alguien explique porqué durante tantos años se han obviado las evidencias, se han ocultado, más bien. Deseamos que haya un monitorio ambiental permanente por parte del Estado acompañado de las organizaciones indígenas. Deseamos un monitoreo permanente de peces y análisis de cabello y sangre en personas. Hay más deseos, pero ya son suficientes por hoy.

“Pero eso no es viable”, nos han cortado en seco. Bueno, no es cierto. Es viable, muy viable. Es cierto que eso produciría mayor desabastecimiento de hidrocarburos. ¿Y qué? ¿Acaso la población local se ha beneficiado de las regalías que ha cobrado el Estado por esos pozos? Pues ahora nosotros deseamos que se paralice la extracción de hidrocarburos en la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta que se remedien los pasivos ambientales. ¿Es preferible ganar dinero a costa de contaminar impunemente el medio ambiente? No, señores, nosotros no estamos de acuerdo.

“En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del ‘derrame’ [chorreo] que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium nº 54).

CUANDO EL AGUA NO ES H2O: A VUELTAS CON LO SAGRADO

Ahora toca explicar de un modo sencillo qué es esto de la contaminación para que la población pueda comprender todos esos datos químicos… de una manera asequible. La tarea es ingente. ¿Hará el Estado algún pequeño esfuerzo por explicarlo? Mucho nos tememos que no. Una reunión en la comunidad nativa de Dos de Mayo, sede de ACODECOSPAT, es muy valiosa y es de agradecer, pero la explicación debería ser comunidad por comunidad, con gente del Estado capacitada. Y, no, no lo harán. Pero tampoco nos parece que sea para aplaudir. Creemos que si no lo hace, como no lo ha hecho en las cuencas del Pastaza, Corrientes y Tigre, comete una falta grave de responsabilidad social.

En el colegio nos enseñaron, y continúan enseñando en los colegios del Marañón, la fórmula química del agua: H2O, como si toda la realidad se redujera a química. Sin embargo, para el pueblo kukama el agua no es cuestión de química. El agua forma parte de su vida diaria. Sus mitos explican la formación de los ríos, el diluvio, las cochas encantadas, las personas que viven dentro del agua… ¿Cómo explicar a una persona que tiene familiares que viven dentro del agua –que no están ahogados, sino que viven dentro– que por una actitud irresponsable, de las diversas empresas petroleras y del Estado peruano que lo ha permitido, el río está contaminado? ¿Cómo explicar a un chamán la contaminación, cuando algunos de los espíritus con los que trabaja, e incluso alguno de sus hijos, vive dentro del agua? Que quede claro, esto que estamos sugiriendo no es otra cosa que religión indígena kukama. Por eso merece un fuerte respeto.

Pero no nos centremos en el agua. Habría que tomar toda el agua del Marañón para contaminarse. ¿Y el pescado? Bueno, pues ya saben eso de la cadena trófica. Hay peje que se alimenta del plancton, fuertemente contaminado, que a su vez es comido por otros peces que acumulan su propia contaminación más la del pez que ha comido con el plancton que ha ingerido… ¿Y se comen todo eso? Pues claro, otra solución es hambrear. Pero en el Marañón tenemos la mala costumbre de comer al menos dos veces al día. La dieta es a base de pescado, rico pescado, pero fuertemente contaminado.

Y para terminar recordamos otra página de Internet donde se hace referencia a la campaña impúdica de Pluspetrol para limpiar su imagen, puesto que la situación es realmente delicada, por no utilizar adjetivos como caótica o cínica: http://servindi.org/actualidad/97677#more-97677


Como se puede comprobar también utilizan el cristianismo para limpiar una imagen por demás sucia. Como si el Señor de los Milagros no estuviera del lado de los que sufren, de los indígenas. Eso de la energía no le pega nada bien al Señor de los Milagros, suena más bien a religión tipo new age. Ha sido en los últimos tiempos, cuando ya se veía que el Estado peruano iba a reconocer la contaminación existente, que han sentido ‘devoción’ por el Señor de los Milagros. ¿No les parece una coincidencia curiosa? En lugar de una campaña de imagen, en las calles de Iquitos, necesitamos transparencia y un trabajo más acorde con la dignidad humana y los derechos de los pueblos indígenas.


P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                 

Río Marañón