07 enero 2014

Que Dios nos perdone. Música ortodoxa armenia

Armenia adoptó el cristianismo como religión durante el reinado de Tirídates III, en el año 301. Antes, por tanto, de que Constantino y Licinio promulgaran el edicto de Milán (313), por el que se establecía la libertad de culto en el Imperio Romano. Es, pues, el más antiguo país cristiano.

05 enero 2014

Los Tres Reyes Magos

Rubén Darío

Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso. 
Vengo a decir: La vida es pura y bella. 
Existe Dios. El amor es inmenso. 
¡Todo lo sé por la divina Estrella! 

-Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo. 
Existe Dios. Él es la luz del día. 
La blanca flor tiene sus pies en lodo. 
¡Y en el placer hay la melancolía! 

-Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro 
que existe Dios. Él es el grande y fuerte. 
Todo lo sé por el lucero puro 
que brilla en la diadema de la Muerte. 

-Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos. 
Triunfa el amor y a su fiesta os convida. 
¡Cristo resurge, hace la luz del caos 
y tiene la corona de la Vida!



04 enero 2014

El husitismo después de Hus (III)

Francisco Javier Bernad Morales

A lo largo de 1421 se desarrolló una alianza entre Zizka y los utraquistas de Praga, encaminada a eliminar a los radicales, que fueron acusados de adamismo. En las predicaciones contra ellos se sostenía que practicaban la desnudez y se entregaban a orgías y toda clase de excesos sexuales. Se trata claramente de una campaña propagandística de difamación, por lo que es difícil discernir si hay en ella algún elemento de verdad. Sí parece que entre los taboritas se encontraban adeptos de la herejía del Libre Espíritu, un grupo panteísta, que negaba el pecado y, en consecuencia, la Encarnación y, por tanto, rechazaba los sacramentos. Habían sido condenados dos siglos atrás, en el IV concilio de Letrán (1215), pero, pese a la persecución, no habían desaparecido.

Zizka, que se había mostrado clemente cuando combatía contra los gentilhombres cruzados, fue implacable contra estos campesinos y artesanos pobres, que, en su opinión, mancillaban el legado de Hus. En abril, hizo morir a setenta y cinco en la hoguera. Idéntica suerte corrieron en octubre otros cuarenta prisioneros. En tanto, los taboritas perdieron a su dirigente más capacitado. Oldrich Vavak, un noble amigo de Zizka, capturó a Martín Huska y aunque este consiguió escapar con intención de refugiarse en Moravia, donde se habían organizado comunidades similares a Tabor, fue apresado de nuevo y quemado vivo tras ser sometido a tormento.

Los radicales perdieron además sus últimas posiciones en Praga, donde después de que Jakoubek de Stribo acusara a Juan de Zeliv de proteger a los adamitas, este fue asesinado junto a nueve de sus colaboradores, por el utraquista moravo Hasek de Vlastejn, quien más adelante se pasaría a los católicos.

Contra lo que cabría esperar, estos enfrentamientos internos no impidieron nuevas victorias sobre los cruzados del rey Segismundo. Zizka había conseguido formar un ejército entusiasta y disciplinado, al que entrenó en nuevas tácticas con las que consiguió neutralizar a la caballería de los señores. A su frente, cuando ya había quedado ciego[1], a principios de 1422, ocupó la ciudad de Kutna Hora.





[1] En junio de 1421, durante el asedio de Rubi, fue herido por una flecha en el ojo izquierdo, mientras que el derecho lo había perdido tiempo atrás. A pesar de ello continuó ejerciendo el mando de las tropas.

03 enero 2014

A un amigo

Jorge Luis Borges

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti...
En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.
Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos,
sea en la alegría o sea en la serenidad.
En estos días pensé en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré... y le agradecí a Dios por ti.
Gracias por ser mi amigo.



02 enero 2014

47 Jornada Mundial de la Paz

Papa Francisco

...María está desde siempre presente en el corazón, en la devoción y, sobre todo, en el camino de fe del pueblo cristiano. "La Iglesia… camina en el tiempo… Pero en este camino —deseo destacarlo enseguida— procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María" (JUAN PABLO II, Enc. Redentoris Mater, 2). Nuestro itinerario de fe es igual al de María, y por eso la sentimos particularmente cercana a nosotros. Por lo que respecta a la fe, que es el quicio de la vida cristiana, la Madre de Dios ha compartido nuestra condición, ha debido caminar por los mismos caminos que recorremos nosotros, a veces difíciles y oscuros, ha debido avanzar en «la peregrinación de la fe» (CONC. ECUM. VAT. II, Const. Lumen gentium, 58).
Nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre diciendo: "He ahí a tu madre" (Jn 19,27). Estas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre. Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido también en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los discípulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jesús les confió a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaería jamás. Y la «mujer» se convierte en nuestra Madre en el momento en el que pierde al Hijo divino. Y su corazón herido se ensancha para acoger a todos los hombres, buenos y malos, y los ama como los amaba Jesús. La mujer que en las bodas de Caná de Galilea había cooperado con su fe a la manifestación de las maravillas de Dios en el mundo, en el Calvario mantiene encendida la llama de la fe en la resurrección de su Hijo, y la comunica con afecto materno a los demás. María se convierte así en fuente de esperanza y de verdadera alegría.
La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz; y la invocamos todos juntos: ¡Santa Madre de Dios!

Extracto de la homilía del Papa Francisco de la primera misa de 2014







01 enero 2014

Ave María

En la solemnidad de Santa María Madre de Dios, invitamos a escuchar la interpretación por Jessye Norman del Ave María de Schubert. Feliz Año 2014.