09 enero 2013

Villancicos

Santa Teresa de Jesús


  Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

  Vivo ya fuera de mí,
después que muero  de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
“Que muero porque no muero”.
  Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.
  ¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
   Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero.
 Véante mis ojos
dulce Jesús bueno;
véante mis ojos,
muérame yo luego.

  Vea quien quisiere
rosas y jazmines,
que si yo te viere
veré mil jardines.
Flor de serafines,
Jesús Nazareno,
véante mis ojos,
muérame yo luego
  No quiero contento,
mi Jesús ausente,
que todo es tormento
a quien esto siente;
Sólo me sustente
tu amor y deseo.
Véante mis ojos,
dulce Jesús bueno;
véante mis ojos,
muérame yo luego.

Obras, BAE, t. LIII, P.510

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