jueves, 30 de octubre de 2014

miércoles, 29 de octubre de 2014

Contra los académicos (V)

Francisco Javier Bernad Morales

Como ya se indicó, la naturaleza del mal fue uno de los principales obstáculos que Agustín hubo de vencer en el camino hacia el cristianismo. Al imaginarlo como una sustancia, esto es, concederle, al igual que hacían los maniqueos, realidad ontológica, no le quedaba sino rechazar la idea de que hubiera sido creado por un Dios que, por definición, no podía ser más que bueno. Ahora bien, si el mal existe y no ha sido creado por Dios, este no es el autor de todo y no cabe atribuirle la omnipotencia. De estas cavilaciones, que el escepticismo académico no alcanzó a silenciar, le sacaron, de un lado los sermones de Ambrosio, que le mostraron una forma alegórica, inspirada en el filósofo judío Filón de Alejandría, de entender las Escrituras, y de otro, la lectura de algunos libros neoplatónicos, traducidos del griego al latín por Mario Victorino[1]. Ignoramos qué obras fueron estas, así como el nombre del amigo que se las recomendó, aunque cabe conjeturar que se tratara de algunas de Plotino, quizá una parte de las Eneadas, y algún ensayo de Porfirio. En las Confesiones (VII, 9) recuerda, posiblemente de memoria, pues reconoce que las palabras no son las mismas, aunque sí el contenido, algún pasaje, cuya proximidad al comienzo del Evangelio de Juan salta inmediatamente a la vista.

El neoplatonismo le abrió la mente a una nueva visión de lo espiritual. Ya no lo vio como algo mancillado por la proximidad con la materia y se alejó de la burda interpretación del Génesis por los maniqueos, esa en que ridiculizaban la idea de que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Deja, pues, de concebir la Creación como producto de un ser maligno o un simple demiurgo, para reconocer en ella la obra divina. En cuanto al mal, pierde su categoría ontológica, para no ser sino una ausencia o privación del bien. Es la suya una interpretación del neoplatonismo muy contaminada de cristianismo. Quizá debido a que ha llegado a ella a través de Victorino, o a que lo lee con el espíritu predispuesto por las enseñanzas recibidas en la niñez, reavivadas ahora por la presencia de Mónica, su madre, y por las exhortaciones del obispo Ambrosio.

En realidad, la Creación, como tal, no ocupa lugar en el sistema de Plotino. El principio básico es el Uno indescriptible, acerca del cual nada puede ser predicado, ya que, como el Ein Sof de la Cábala, es absoluta trascendencia. De él emana el nous, espíritu o inteligencia pura, el cual, por su parte, dará origen al alma, ligada de un lado al nous y de otro a la realidad sensible. Se trata de una serie de emanaciones en las que no interviene la voluntad divina, ya que, como se ha señalado, no cabe atribuir facultades o potencias al Uno.





[1] Mario Victorino (¿300-¿382), africano como Agustín, tradujo algunas obras de Platón, de Plotino y de Porfirio. En la vejez se convirtió al cristianismo y compuso himnos a la Trinidad y obras polémicas contra Arrio.

martes, 28 de octubre de 2014

Encuentro con Jesús

Zaida C. de Ramón

Nunca olvidaré aquel día
cuando a mi vida llegaste
en tinieblas yo me hallaba,
mas Tú mi senda alumbraste.

Entre multitud de gente
vagaba sin esperanza
como un barco a la deriva
naufragando, iba mi alma.

A inquirir comencé un día
¿qué pasaba? no sabía
entre temores y dudas,
existía mas no vivía.

¿Qué pasa conmigo, Dios?
¿Qué es lo que me está pasando?
Quiero reír y no puedo;
siempre termino llorando."

"Ayúdame mi buen Dios; "
ayúdame, te lo pido
sana ya mi corazón
y llena hoy mi vacío."

Al momento algo ocurrió;
Su Palabra El enviaba
"Soy la luz", dijo el Señor;
por una piedra me hablaba

Mi corazón se alumbró;
comprendí lo que pasaba
Al instante me rendí
pues JESÚS me visitaba.

Desde entonces soy feliz;
tengo paz y tengo gozo
si me persiguen y ofenden,
como JESÚS, yo perdono.

Hoy oro, canto y alabo
a mi Salvador bendito
no me canso de adorar a mi Dios,
pues El lo hizo.

¡Gloria doy a mi Señor!
¡Gloria al Espíritu Santo!
¡Gloria al Padre que me dió
lo que yo estaba anhelando.

¿Quieres tú también lo mismo?
¿Ansías vivir un cambio?
Ven hoy a mi Salvador,
mi JESÚS te está esperando.



lunes, 27 de octubre de 2014

Oración a San Agustín

Pablo VI

Bien cierto es, Agustín,
que tú nos convocas a la vida interior;
 a esa vida que nuestra educación moderna, totalmente proyectada hacia el mundo exterior, deja languidecer, por producirnos hastío. Nosotros ya no sabemos recogernos; no sabemos meditar; no sabemos orar. 
Si conseguimos entrar en nuestro espíritu, 
nos enclaustramos dentro
y perdemos el sentido de la realidad exterior. 
Y, si salimos afuera, 
perdemos el sentido y el gusto de la realidad interior
y de la verdad
que sólo nos descubre la ventana de la vida interior. 
Ya no sabemos mantener
la justa relación entre inmanencia y transcendencia; 
no sabemos encontrar
el sendero de la verdad y de la realidad, 
porque hemos olvidado su punto de partida, 
que es la vida interior, 
y su punto de llegada, que es Dios. 

Agustín: 
espoléanos hacia nosotros mismos; 
enséñanos el valor y la inmensidad del reino interior; 
recuérdanos aquellas palabras tuyas: 
"Subiré por medio del alma.";
implanta, en fin, en nuestras almas
tu mismo apasionamiento: 
"¡Oh verdad, oh verdad, 
qué suspiros tan profundos subían a ti
de lo más íntimo de mi alma!". 

Agustín: 
sé nuestro maestro de vida interior; 
haz que, recuperándola, 
nos recuperemos a nosotros mismos; 
que, de nuevo en posesión de nuestra alma, 
podamos descubrir dentro de ella
el reflejo, la presencia y la acción de Dios, 
y que, dóciles a la invitación de nuestra verdadera naturaleza
y más dóciles aún al misterio de su gracia, 
podamos alcanzar la sabiduría: 
con el pensamiento, la Verdad; 
con la Verdad, el Amor; 
con el Amor, la plenitud de la Vida que es Dios.


sábado, 25 de octubre de 2014

San Juan Stone

Pietro Bellini (OSA)

San Juan Stone (+1539)

El 3 de noviembre de 1534 el parlamento inglés declaraba que el rey era la cabeza suprema de la iglesia en Inglaterra. Resultaba así oficializado, ejecutado y obligatorio para todos los súbditos de la corona el cisma entre la iglesia anglicana y la católica. A los religiosos les quedaba una de estas tres posibilidades: jurar fidelidad al rey y abandonar la vida religiosa, refugiarse en el extranjero o afrontar la cárcel con gran probabilidad también de muerte.
El Padre John Stone, del convento agustiniano de Canterbury, tomó la decisión  más coherente con su fe. El 14 de diciembre de 1538, un agente regio se presentó a la puerta del convento con la orden de cerrar la casa religiosa y hacer firmar a los miembros de la comunidad el prescrito juramento de fidelidad. Algunos se sometieron por temor. El P. John, no.
Encarcelado, compareció ante el primer ministro Thomas Cromwell. Se intentó persuadirlo pero nada ni nadie consiguió convencerlo. Es más, durante los doce meses de prisión que siguieron a su captura, por su voluntad añadió nuevas penitencias a los sufrimientos que le eran infligidos, para así tener la fuerza de permanecer fiel a Cristo en el momento del testimonio supremo. La sentencia con la que se cerró el proceso era apremiante: el “papista” fue condenado a sufrir la pena capital.
El 27 de diciembre de 1539 una procesión lenta y lúgubre se movió por las calles de Canterbury. El Padre John, atado sobre un enrejado movido por un caballo, fue conducido a través de la ciudad hasta una colina fuera de las murallas, y allí fue ahorcado. A continuación, siguiendo la inhumana costumbre del tiempo, fue despedazado y sus restos cocidos en una caldera.
En el libro contable del camarlengo de Canterbury, aparece la lista de los gastos, a cargo de la caja común, efectuados para pagar la madera utilizada en la construcción del patíbulo y la adquisición de la cuerda: “Pagado por media tonelada de madera para una horca en la cual ajusticiar al fraile Stone: 2s 6d.”
Beatificado por León XIII en 1886, Pablo VI, el 25 de octubre de 1970, lo canonizaba junto con otros treinta y nueve mártires ingleses, sacerdotes, religiosos y laicos, hombres y mujeres, todos ellos sacrificados por la defensa de la verdad y de la unidad de la Iglesia.
Oración
Oh Dios,
que concediste al presbítero san Juan
la fortaleza para sellar con el martirio
su vida consagrada a ti;
Concédenos, por su intercesión,
dar testimonio con la vida, de la fe que profesamos.

Por N.S. JC.

jueves, 23 de octubre de 2014

Catequesis: el camino de la belleza

Papa Francisco

Es bueno que toda catequesis preste una especial atención al "camino de la belleza" (via pulchritudinis). Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en Él y seguirlo no es solo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas. En esta línea, todas las expresiones de verdadera belleza pueden ser reconocidas como un sendero que ayuda a encontrarse con el Señor Jesús. No se trata de fomentar un relativismo estético, que pueda oscurecer el lazo inseparable entre verdad, bondad y belleza, sino de recuperar la estima de la belleza para poder llegar al corazón humano y hacer resplandecer en él la verdad y la bondad del Resucitado. Si, como dice san Agustín, nosotros no amamos sino lo que es bello, el Hijo hecho hombre, revelación de la infinita belleza, es sumamente amable, y nos atrae hacia sí con lazos de amor. Entonces se vuelve necesario que la formación en la via pulchritudinis esté inserta en la transmisión de la fe. Es deseable que cada Iglesia particular aliente el uso de las artes en su tarea evangelizadora, en continuidad con la riqueza del pasado, pero también en la vastedad de sus múltiples expresiones actuales, en orden a transmitir la fe en un nuevo "lenguaje parabólico". Hay que atreverse a encontrar los nuevos signos, los nuevos símbolos, una nueva carne para la transmisión de la Palabra, las formas diversas de belleza que se valoran en diferentes ámbitos culturales, e incuso aquellos modos no convencionales de belleza, que pueden ser poco significativos para los evangelizadores, pero que se han vuelto particularmente atractivos para otros.

Evangelii Gaudium, IV, 167

miércoles, 22 de octubre de 2014

Mensaje de Joaquín María, obispo de Getafe, en el día del Domund

Joaquín María López de Andújar

Queridos hermanos y amigos:
La Jornada Mundial de las Misiones, que bajo el lema "Renace la alegría" celebraremos., Dios Mediante, el próximo 19 de octubre es "un momento privilegiado en el que los fieles de los diversos continentes, se comprometen con oraciones y gestos concretos de solidaridad para ayudar a las iglesias jóvenes de los territorios de misión" ( Mensaje del Papa. Domind 2014)
La Gran Misión Diocesana, que estamos promoviendo, no debe encerrarnos en nuestros propios problemas, sino que debe abrir nuestra mirada a la Iglesia universal y despertar en nosotros el deseo y la preocupación por lo que llamamos la "misión ad gentes", es decir la misión, fuera de nuestras fronteras, en aquellos lugares donde el evangelio aún no ha llegado o, si ha llegado, los cristianos de estos lugares están viviendo en tales condiciones de debilidad, de persecución y de pobreza, que no pueden sobrevivir sin nuestra ayuda.
En cualquier caso lo que ha de movernos siempre es el anhelo de anunciar y compartir con todos los hombres el gozo de descubrir en Jesucristo el amor inmenso que Dios nos tiene. Jesucristo, enviado del Padre y primer misionero del amor divino, nos llama, como a los primeros discípulos, para estar con Él y para que, siguiendo sus huellas, anunciemos a todos los hombres la Buena Noticia de la salvación.
El evangelista San Mateo, antes de relatarnos la llamada de los doce, describe la actividad de Jesús, a la que después serán asociados los apóstoles, con seis acciones: recorría las ciudades y aldeas, enseñaba en las sinagogas, proclamaba el evangelio del Reino, curaba toda enfermedad y dolencia; se compadecía de las muchedumbres y rogaba al Señor de la mies. Son seis acciones misioneras que Jesús quiere que sigamos realizando hoy en su nombre y que tienen que llegar, no solo a nuestro entorno más inmediato, sino al mundo entero. (cf. Mt 9, 32-38)
"Recorrer las ciudades y aldeas", significa el dinamismo misionero que ha de animarnos a estar siempre atentos a las necesidades de nuestros hermanos, aunque vivan lejos de nosotros. "Fiel al modelo del Maestro es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco, sin miedo" (EG 23)
"Enseñar en las sinagogas", nos revela que Jesús comienza su predicación donde está la gente, allí donde la gente ora y donde el pueblo expresa ante Dios sus deseos y esperanzas. Jesús nos invita a respetar a todos y a caminar con ellos a partir del lugar y la situación vital en que se encuentres. Una Iglesia misionera tiene que salir de sus fronteras para llegar donde la gente esté y ponerse en sintonía con sus alegrías y sus penas.
"Proclamar el evangelio del Reino", manifiesta que Jesús no solo hablaba en os lugares donde se reunía la gente religiosa, sino que hablaba también en la calle y hablaba con voz potente. Su modo de hablar era una proclamación, era el anuncio vigoroso de la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Una iglesia misionera "sabe de esperas largas y de aguante apostólico" (EG, 24)
"Curar toda enfermedad y dolencia", nos hace comprender que el anuncio del Evangelio ha de ir siempre acompañado de las obras de misericordia tanto corporales como espirituales. Las muertes heroicas, a consecuencia del ébola, de los hermanos Miguel Pajares y Manuel García Viejo son un claro testimonio de la vocación misionera, que sale al encuentro de los más pobres y vulnerables, entregando la propia vida.
"Compadecer", nos muestra los sentimientos de Jesús que se conmueve ante aquellas gentes que, como muchos hermanos nuestros, de territorios de misión están "extenuados y abandonados, como ovejas que no tienen pastor" ( Mt 9, 36)
"Rogar al Señor de la mies" nos invita a la oración. La Jornada del Domund ha de ayudarnos a entender la fuerza misteriosa de la intercesión. "Los grandes hombres y mujeres de Dios fueron grandes intercesores. La intercesión es como la "levadura" en el seno de la Trinidad. Es una adentrarse en el corazón del Padre y descubrir nuevas dimensiones que iluminan las situaciones concretas y las cambian (EG, 283)
Que la Virgen María, modelo de evangelización humilde y alegre, nos acompañe y haga de la Iglesia el hogar en el que los hombres de todos los pueblos y culturas se encuentren con Jesucristo, luz del mundo, Señor y Salvador nuestro.
Con mi bendición y afecto
+ Joaquín María. Obispo de Getafe
Getafe, 28 de septiembre de 2014

lunes, 20 de octubre de 2014

Maneras de retratarse

En el diario El País, publica Elvira Lindo el 19 de octubre un artículo sobre la reacción de nuestra sociedad ante los casos de contagio del virus ébola, cuya lectura me parece altamente recomendable. Se puede acceder a él desde el enlace situado más abajo (Francisco Javier Bernad Morales).

Elvira Lindo: Maneras de retratarse.

sábado, 18 de octubre de 2014

Contra los académicos (IV)

Francisco Javier Bernad Morales

Ya antes de abandonar Cartago, Agustín, tras conocer a Fausto, reputado como uno de los más doctos entre los maniqueos, había sentido un profundo desengaño. Como afirmó más tarde (Confesiones V, 3,  3), estimó más probables las explicaciones dadas por los filósofos que las fábulas de quien no hubo sino de parecerle un elocuente charlatán. No carece de interés el que, sumido en las dudas, adopte como criterio de acción el de probabilidad, establecido por Carnéades y defendido por Cicerón. En Contra los Académicos (II, XII), se burla, sin embargo, de quienes dicen guiarse por lo semejante a la verdad en tanto afirman desconocer esta. Al desencanto no le siguió, empero, un inmediato alejamiento. En Roma, donde llegó a finales del 383, se alojó en casa de un maniqueo, para quien probablemente Fausto y otros correligionarios africanos le habían dado cartas de presentación. Aunque la secta no le producía ya ningún entusiasmo, seguía frecuentando a sus partidarios, con quienes aún compartía algunas ideas sobre la naturaleza del mal (Confesiones V, 10,20). Si bien Carnéades y Cicerón, entre otros, le habían ayudado a encontrar las inconsistencias del maniqueísmo, también habían sembrado en él cierta pereza que le dificultaba la búsqueda de una verdad, considerada inalcanzable. Entra así en un período escéptico, del que no sale sino cuando, gracias a la protección del pagano Símaco, obtiene en Milán, a la sazón políticamente más relevante que Roma, un puesto de maestro de retórica. Eso le dio la oportunidad de visitar a Ambrosio y de escuchar sus sermones. Agustín cuenta que quedó impresionado y que de inmediato experimentó una gran admiración y amor por él. Sin embargo, a lo que parece, su entusiasmo no fue correspondido. Quizá se debiera a la diferencia de temperamento entre los dos padres de la Iglesia o quizá, simplemente, el enérgico y atareado obispo, solicitado por mil preocupaciones, no llegó a apreciar cabalmente la valía del profesor africano.

En cualquier caso, en Milán, donde se le une su madre Mónica, a la que mediante un engaño había abandonado en África, Agustín comienza a desprenderse por completo no ya de los restos de maniqueísmo, sino sobre todo del escepticismo académico, por él sentido como paralizante. Es posible que su reacción contra ellos, a los que por otra parte siempre apreció, encierre un punto de excesivo apasionamiento. Quizá las posiciones de Carnéades y, sobre todo, de Cicerón no sean, salvando el abismo temporal, muy distintas de las de Kant. También este sostiene la imposibilidad de alcanzar el conocimiento del noúmeno, la cosa en sí, quedando al alcance de nuestra razón solo el estudio de los fenómenos; y, sin embargo, eso no le impide fundamentar una ética formal extremadamente rigurosa. Pero la sed de verdad que acuciaba a Agustín no podía saciarse en ese tan razonable como elegante agnosticismo, por más que fuera capaz de vestir los ropajes más austeros.

viernes, 17 de octubre de 2014

Vengan corriendo. Dúo al Santísimo Sacramento

Antonio de Salazar (ca. 1650-1715)



El autor fue maestro de capilla en las catedrales de Puebla (1679-1688) y México (1688-1715).

jueves, 16 de octubre de 2014

Si tú me dices"¡ven!", lo dejo todo

Amado Nervo

Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡como un nardo

de perfume sutil, ante tu altar!

martes, 14 de octubre de 2014

Los indígenas no beben de la tradición griega. A propósito de los disturbios electorales en el distrito de Parinari (Perú)

Manuel M. Berjón
Miguel Ángel Cadenas
Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón


Para Lucho, con todo el respeto. Trabajador de la ONPE en el último proceso electoral en el distrito de Parinari, que pagó injustamente en sus carnes la incomprensión e incompetencia del Estado.



Hace veinticinco años comenzó un proceso de reconocimiento de comunidades nativas en el distrito de Parinari. De entonces para acá ha sido un goteo que ha concluido este 2014 con el reconocimiento de Santa Rita de Castilla, sede distrital, aunque a ésta última y algunas otras les falta oficilializarlo con el Ministerio de Agricultura. Llama la atención que pese a este reconocimiento de las comunidades, el Estado no ha hecho ningún esfuerzo por pensar su actuación en este territorio. En el presente artículo tendremos en cuenta este componente indígena kukama para entender lo sucedido con la quema de ánforas y el disturbio consiguiente. Dejamos los análisis sobre quién paga las campañas electorales, los votos “golondrinos”, la necesidad perentoria de “un trabajito” si gana mi candidato y demás explicaciones plausibles, para navegar por aguas más profundas.


© Parroquia Sta. Rita de Castilla, octubre 2014.

Los griegos inventaron la democracia, el poder del pueblo. En los albores de esta representación política sólo tenían derecho a sufragio los ciudadanos libres. Quedaban exentos, por tanto, esclavos y mujeres. El abolicionismo de la esclavitud y el feminismo de finales del s. XIX y principios del s. XX incluyeron ambos sectores y se pasó al sufragio universal, libre y directo. Y en esas estamos. Pero no todas las tradiciones nacen en Grecia, por floreciente que haya sido. En cambio, para los indígenas amazónicos la norma no es la segregación, sino la “igualdad radical”, con algunos arreglos en torno al género y la edad, que ahora no vamos a desarrollar.

Los pueblos indígenas amazónicos no poseen una jefatura política centralizada, como en los Andes. Su sistema de representación es fuerte en épocas de crisis y débil en tiempos de estabilidad. Solemos pensar la estabilidad como la regla y lo anhelado, pero para los indígenas amazónicos la inestabilidad y la guerra son la norma y lo deseable. El alboroto, la quema de ánforas… no es pensado como algo negativo, sino la expresión de la “voluntad popular”. Acá sirve la distinción entre “multitud” heterogénea y rizomática que no alcanza el estatuto de persona jurídica, ni tiene voluntad inteligible y “pueblo”. El primero trata de arrogarse las competencias del segundo. Y, por mucho que un nutrido grupo de gente haya participado en la revuelta, arrogarse la representación del pueblo es demasiado. Eso de que “la voz del pueblo es la voz de Dios” suena más bien a años setenta, trasnochados ya, muy trasnochados.

La toma de decisiones en la democracia representativa implica una mayoría simple. Basta superar en votos al contrincante(s) para ser el ganador de las elecciones. Es un acuerdo en el menor tiempo posible. Se pueden hacer pequeñas correcciones: si un candidato regional o nacional no logra el 30% de los votos, habrá segunda vuelta. Pero no deja de ser un pequeño correctivo a la misma lógica. Una enmienda que, desde el punto de vista indígena, no sería suficiente. En cambio, la toma de decisiones indígenas implica un juicio diferente. No se busca el ganador por minoría, sino la aprobación “casi” por unanimidad. Razón por la cual se necesita mucha paciencia. A los ojos occidentales pudiera parecer una pérdida de tiempo. Sin embargo, estos consensos, una vez realizados, son firmes y respetados por todos, puesto que ya se ha dedicado el tiempo suficiente para la conversación, la meditación y los acuerdos. Esta es la razón por la que las asambleas indígenas en la toma de decisiones parecen eternizarse. En esta lógica es fácilmente comprensible que, cuando un candidato es el más votado, pero no tiene una amplia mayoría, no es respetado ni aceptado. Por tanto, la fuente de los disturbios no es la falta de respeto a las decisiones, sino que, desde el punto de vista indígena, se han tomado demasiado rápido, antes de alcanzar la unanimidad que obliga. Y eso no puede ser aceptado. Ganar por minoría implica imponer su voluntad a una mayoría, algo inaceptable para los indígenas. Por eso se rebelan ante esta lógica y aceptan la elección cuando el candidato gana por amplia mayoría, aunque no sea mayoría absoluta, aceptando la derrota con tranquilidad. De ahí la importancia del “casi” por unanimidad. Este ganar por minoría conlleva una revancha en las revocatorias, dado que la población no se siente representada. Por tanto, podríamos evitar los gastos de revocatorias en pueblos indígenas, si les diéramos el tiempo y las herramientas oportunas para llegar a amplios consensos.


© Parroquia Sta. Rita de Castilla, octubre 2014.

Los griegos encontraban estimulante un rival con el que polemizar, pero siempre dentro de un contexto de amistad. Era la oportunidad de poder avanzar en el propio pensamiento. Ahí está el método socrático como un posible ejemplo. Sin embargo, para los indígenas amazónicos no se trata de un contexto de amistad, sino al contrario: la norma es el enemigo. No el enemigo al que hay que amar desde la ética cristiana, sino el enemigo como concepto, como ente metafísico, al que hay que “comer”, canibilizar, apropiarse de sus fuerzas vitales, como el matador hace con la víctima. El multi-verso (múltiples universos: en esta tierra, en el cielo, debajo del agua viven diversos seres con los que entramos en contacto en la vida cotidiana, para simplificar) es un “organismo” en constante intercambio de fuerzas. Si me apropio de las fuerzas del enemigo yo me hago fuerte, y él, débil. El enemigo es la posibilidad de redefinir “lo propio”, un enemigo al que hay que pulverizar para ganar sus energías y fuerzas. Con el enemigo no se puede conversar, tan solo matar o domesticar, aunque fuera simbólicamente. Se trata de una guerra. El enemigo merece el respeto necesario para poder devorarlo, aniquilarlo o, en todo caso, domesticarlo (que es una forma de sometimiento).

Bajo el concepto de enemigo desterramos la neutralidad. No es posible una Suiza indígena, es una contradicción in terminis. Nadie es imparcial y pretender serlo es ingenuo. Para los indígenas es una falta de seriedad. Por eso, un organismo como la ONPE o el Jurado Nacional de Elecciones, que tienen como cometido la neutralidad, no son comprendidos por los indígenas. La acusación de “coimeros” y expresiones como “ya les han pagado” es la consecuencia lógica. Sin duda, es más fácil tener a estos dos organismos como “chivos expiatorios” que al resto de partidos contrincantes, porque aglutinan menos personas, están más indefensos y permanecen en el lugar de los hechos, además de no comprender las dinámicas que se desatan, haciéndolos aún más vulnerables. Lo primero que hace un partido político que gana las elecciones es retirarse de las inmediaciones del espacio electoral, no solo para festejar en su propio local, sino para evitar la ira de la población ajena a su partido que se siente defraudada.

Si el enemigo es el concepto más importante, la guerra es su consecuencia. La guerra necesita ser complementada con épocas de calma para reponerse y permitir que el socius se restituya. Una vez conseguido esto se está preparado para la siguiente guerra: sea una batalla electoral, un disturbio en torno al Municipio, como en Nauta, una agria disputa entre comunidades en torno al territorio, o cualquier otro motivo. Una campaña electoral es la oportunidad de sacar a la luz las fisuras al interior del socius. Una familia o una comunidad pueden estar divididas, pero no siempre se pueden mostrar las desavenencias. Las campañas políticas, entre otros, permiten externalizar esas viejas rencillas, de tal manera que nos podemos enemistar incluso dentro de la misma familia. Una vez pasada la contienda electoral volvemos a restañar las heridas. Pero no para dormir apaciblemente, sino para invernar hasta otra oportunidad que permita visibilizar de nuevo las fracturas. En este sentido apelar al diálogo, a la buena voluntad, a la cordura… está muy bien, desde el punto de vista occidental, y hay que hacerlo, pero no sirve de nada desde el punto de vista indígena.

Un Estado, como el peruano, debería hacer algo más que convocar elecciones. Un Estado con un fuerte componente indígena no debe mirar únicamente a Grecia (léase Europa y USA) sino a su propia población para que encontrar un sistema político que represente a sus ciudadanos. A no ser que desee considerar a sus pueblos indígenas como ciudadanos de “segunda categoría” que viven en el pasado y no aceptan la democracia, demostrando, una vez más, su exclusión y discriminación. A continuación pasamos a hacer un sucinto repaso de algunas ideas clave que están detrás de lo sucedido, sustentando las percepciones y dinámicas indígenas, según nuestro humilde parecer.

  1. Personalidad ego-centrada[1]. Todo gira en torno al yo, un yo predominantemente masculino y adulto. En este sentido, la verdad no solo es una construcción social, sino también, y sobre todo, personal. De tal forma que no existe “la” verdad, sino “mi” verdad, que se constituye como “la” única verdad. En kukama verdad y mentira son inherentes al yo. Una persona se convierte en brujo para mí si me ha hecho daño o le tengo miedo; en cambio, para otra persona puede ser un médico reputado que le defiende. La verdad o mentira depende del sujeto que la define. Por tanto, la misma persona es médico para mí y para mi vecino es brujo, y viceversa. Tiene razón lo que dice “mi” personero, y no la ONPE. Los personeros han dicho “mi” verdad como “la única verdad”. La interculturalidad está en suspenso.

  1. El diálogo puede ser una virtud en otras latitudes, pero no en pueblos indígenas. Más importante que el diálogo es la fuerza. La persona que se muestra débil tiene todas las cartas de perdedor. La demostración de fuerza es la posibilidad de existir. El débil o es sometido o es aniquilado. Más importante que el rival es el “enemigo”. Por eso las llamadas al diálogo no prosperan. A no ser que obtenga ventajas. En este sentido, el “enemigo” ha sido domesticado, igual que se domestica una mascota.

  1. Lo habitual es la desconfianza[2]. Cualquier dificultad, atraso, problema, tiene su origen en un “enemigo”. En público hay que mostrarse lo más tranquilo posible, pero no hay que descuidarse nunca. El mal acecha continuamente y me pueden enfermar a mí o a mi familia. Lo habitual es desconfiar de todo y de todos. ¿Cómo agrupar en estas circunstancias? Los chismes son poderosas narraciones que aglutinan las voluntades, también pueden dispersar, y de las cuales no se puede uno desligar. Una vez en circulación un chisme no se puede rebatir, a no ser que se redirija hacia otra persona o lugar[3]. La corrupción imperante avala esta desconfianza básica.

  1. Seguimiento de un líder[4]. El líder al que elijo seguir es intocable, al menos durante el periodo      clímax: la campaña electoral y especialmente el día de las elecciones. La relación del líder con sus seguidores es la misma del padre con sus hijos, de la mascota con su dueño, del patrón con sus peones, del chamán con su protegido, de los objetos (machete, pelota, olla…) con su dueño. El líder tiene que cuidar y ayudar a sus seguidores y mostrarse decidido, valiente y fuerte. Una vez pasada la época electoral se convierte en una persona normal. Igual que el chamán, sólo consigue las adhesiones mientras está en periodo de guerra, una vez pasada la agresión, sus seguidores no le hacen caso e incluso llegan a cuestionar su liderazgo si es que pretende inmiscuirse en su vida personal. Entonces, ¿por qué seguir a un líder político?

    1. Si gana tu candidato puedes obtener algunas ventajas. No es que el alcalde de trabajo a todos sus seguidores, eso es imposible y la gente lo sabe. Pero si tu candidato es alcalde es más fácil que te apoye en una posible enfermedad. Es una forma de invertir en seguridad.

    1. Los líderes permiten que la gente se alinee. En este sentido es la oportunidad de marcar las discrepancias, como hemos indicado anteriormente.

La imposición externa de la democracia liberal implosiona en la selva. Los pueblos indígenas no beben de la tradición griega. La cuenca del Amazonas proporciona suficiente agua para tomar y las metáforas necesarias para su organización política. Este caudal debe ayudar a configurar un Estado peruano más inclusivo.


© Parroquia Sta. Rita de Castilla, octubre 2014.

Las siglas bajo las que participan los diversos candidatos no configuran ningún pensamiento político ni ideología. Simplemente es la conquista del poder por el poder, nada más. No somos tan ingenuos para echar en falta partidos políticos fuertes, pero la mera mecánica de conseguir el poder nos aburre. Comprender lo sucedido en los disturbios electorales en el distrito de Parinari no significa justificar, al menos en nuestro caso. Pero un Estado inoperante tiene responsabilidad en lo sucedido. Su falta de comprensión de las lógicas indígenas provoca este tipo de situaciones. ¿Quién va a restituir el miedo pasado por los trabajadores de la ONPE, el Jurado Nacional de Elecciones, además de sus objetos personales sustraídos? ¿Quién restituye el tiempo perdido, el dinero gastado…? Las agrupaciones políticas ahora están enfrascadas en ganar, a cualquier precio. El Estado no hace de mediador y terminará por declarar Parinari como un distrito electoral conflictivo. Otra vez una lógica perversa que desconoce a los pueblos indígenas. ¿Servirán estos disturbios para repensar el Estado?

Cada uno de los puntos anteriores merece un mayor desarrollo, pero hemos privilegiado la visión de conjunto que nos permita comprender mejor el contexto en el que se desenvuelven los hechos. Para finalizar indicamos que los alcaldes, de igual modo los candidatos, no hacen política. En el mejor de los casos administran los fondos del Municipio, y ya sabemos que lo hacen bastante mal. Sin embargo, temas como la contaminación del Marañón, reconocida por el Estado peruano, o la hidrovía, por poner únicamente dos ejemplos, no entran en agenda municipal nunca jamás.

Santa Rita de Castilla, 9 de octubre 2014.




[1] Evitamos el término egocéntrico puesto que posee un matiz peyorativo y hace referencia a conductas individuales, mientras que el término ego-centrado, que utilizamos acá, describe una sociedad basada en el ego. No lo utilizamos, por tanto, para designar una conducta negativa, sino para indicar una forma de comportamiento social aceptable y altamente valorada.
[2] Muchas madres cuando viajan no dejan solas a sus hijas ni con su mismo padre, menos si es un padrastro.
[3] La acusación en forma de chisme que la ONPE ha recibido dinero no se puede desmentir porque nadie lo cree, y ni siquiera es fácil de redireccionar, como cuando un acusado de brujería paga a otro brujo más fuerte para devolver la acusación.
[4] Cabe matizar que existe una gradación: no es lo mismo quien participa en el gobierno, a quien es simpatizante o simple elector. Su relación con el líder, evidentemente, varía.



lunes, 13 de octubre de 2014

Saludo del nuevo equipo parroquial

José María Salado
Luis Rodríguez de Lucas
Mario Beato

Queridos hermanos en Cristo, miembros de la Comunidad Parroquial de Nuestra Señora de la Consolación, en nombre del nuevo equipo de sacerdotes, PP. José María Salado, párroco, Luis Rodríguez de Lucas y Mario Beato, vicarios, os saludamos con afecto y os deseamos, ante todo, la Paz de Jesús, el Señor, tanto en el ámbito personal como familiar.

Desde estas líneas, agradecemos al P. José Souto los desvelos y la entrega fiel y diaria a la Parroquia a lo largo de sus catorce años de presencia entre nosotros, especialmente estos cuatro últimos como párroco. También agradecemos al P. Nolasco Msemwa los cuatro años como vicario. Pedimos para ellos las mejores bendiciones en sus nuevos destinos pastorales, uno en Valencia de Don Juan, de momento, y otro, en Valladolid.

Al mismo tiempo que nos ofrecemos, sencilla y sinceramente, como servidores primeros de la Comunidad, os pedimos igualmente a vosotros la cooperación y el compromiso respectivo. Ojalá que con la gracia de Dios, la intercesión de Ntra. Sra, de la Consolación, nuestra santa y querida patrona y la participación de todos, podamos seguir formando cada día más “comunidad de comunidades”.

Oremos mutuamente, especialmente por los más necesitados, por los enfermos, por los niños, por los jóvenes, por los matrimonios y por los hermanos más desfavorecidos.

Que vuestra oración alcance también a vuestros sacerdotes, no solo a los tres de la Parroquia, sino también a los demás colaboradores de la comunidad que os sirven a diario.

                Recibid el abrazo fraterno y pastoral de vuestros sacerdotes.


                                               José María, Luis y Mario


TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO 
P. JOSÉ MARÍA SALADO
El domingo 26 de octubre en la misa de 19:00 horas.
Estáis todos invitados a la ceremonia



domingo, 12 de octubre de 2014

Ya no quiero tener fe

Juan del Enzina (1468-1529)



Ya no quiero tener fe,
Señora, sino con vos,
pues que soys Madre de Dios.

Vos soys hija, vos soys madre
de Aquél mesmo que os crió.
Él es vuestro hijo y padre
y por madre a vos nos dió.
A todos nos redimió
en querer nacer de vos,
¡Bendita Madre de Dios!

Soys Madre de Dios y mía,
soys el fin de mi esperança,
soys mi plazer y alegría,
soys mi bienaventurança.
Mi remedio no se alcança
por otra sino por vos,
¡Virgen y Madre de Dios!

¿Qué mudança me mudó?;
¿Quál amor pudo vencerme?
¿Quando mi fe os olvidó
por en otro amor meterme?
Que estava para perderme
si no fuera ya por vos,
¡Madre y Esposa de Dios!

Mis verdaderos amores
ya con vos tenerlos quiero,
pues que soys de pecadores
el remedio verdadero;
que si bien alguno espero
es por serviros a vos,
¡Huéspeda y Sierva de Dios!

Los que vuestro nombre llaman
son muy presto remediados;
los que con amor os aman
siempre biven consolados.
Nunca son desamparados
los que tienen fe con vos,
¡Sagrado Templo de Dios!

A vos quiero por señora,
en tanto quanto biviere;
sed vos mi procuradora
quando deste mundo fuere,
porque después que muriere
no me aparte yo de vos,
¡Palacio y Casa de Dios!


El Cancionero de Segovia (Segovia, Catedral - Archivo Capitular), también conocido como Cancionero de la Catedral de Segovia, o Cancionero Musical de Segovia (CMS), es un manuscrito que contiene música renacentista de finales del siglo XV y principios del siglo XVI. Contiene un amplio repertorio de obras de compositores españoles, franceses y franco-flamencos principalmente. Se conserva actualmente en el Archivo Capitular de la Catedral de Segovia.

Fue compilado a finales del reinado de Isabel la Católica, entre 1499 y 1503.



Juan del Encina (Encina de San Silvestre, Salamanca 1468 - León 1529), fue un poeta, músico y autor teatral español, de la época de los Reyes Católicos.

viernes, 10 de octubre de 2014

Preguntas de amor

Fray Luis de León

Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,
sin que comiendo dél se nos acabe?
Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?
¿Cómo de solo pan tiene figura?
Si pan, ¿cómo le adora la criatura?
Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?
Si pan, ¿cómo por ciencia no sabe?
Si Dios, ¿cómo le come su hechura?
Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?
Si Dios, ¿cómo puede ser partido?
Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?
Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?
Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?

Si Dios, ¿cómo no muero yo de espanto?

jueves, 9 de octubre de 2014

Credo in Unum Deum

Canto gregoriano. Schola Gregoriana Mediolanensis, Dir. Giovanni Vianini

martes, 7 de octubre de 2014

La montaña del dolor


José Luis Martín Descalzo

     Los medios de comunicación nos hacen comprender mejor el tamaño de esa montaña del dolor. El hombre del siglo XIV conocía el dolor de sus doscientos o de sus diez mil convecinos, pero no tenía ni idea de lo que se sufría en la nación vecina o en otros continentes. Hoy, afortunada o desgraciadamente, nos han abierto los ojos y sabemos el número de muertos o asesinados que hubo ayer. Sabemos que 40 millones de personas mueren de hambre al año. Y hoy se lucha más que nunca contra el dolor y la enfermedad... Pero no parece que la gran montaña del dolor disminuya. Cuando hemos derrotado una enfermedad, aparecen otras nuevas que ni sospechábamos (cómo olvidar el SIDA?) que toman el puesto de las derrotadas. En la España de hoy, y a esta misma hora, hay tres millones de españoles enfermos. Y diez millones pasan cada año por dolencias más o menos graves. Pero el resto de sus compatriotas (y de sus familiares) prefiere vivir como si estos enfermos no existieran. Se dedican a vivir sus vidas y piensan que ya se plantearán el problema cuando «les toque» a ellos.
     Sabemos muy poco del dolor y menos aún de su porqué. ¿Por qué, si Dios es bueno, acepta que un muchacho se mate la víspera de su boda, dejando destruidos a los suyos? ¿Por qué sufren los niños inocentes? Nosotros, cristianos, debemos ser prudentes al responder a estas preguntas que destrozan el alma de media Humanidad. ¿Quién ignora que muchas crisis de fe se producen al encontrarse con el topetazo del dolor o de la muerte? ¿Cuántos millares de personas se vuelven hoy a Dios para gritarle por qué ha tolerado el dolor o la muerte de un ser querido?

     Dar explicaciones a medias es contraproducente y sería preferible que, ante estos porqués, los cristianos empezásemos por confesar lo que decía Juan Pablo II en su encíclica sobre el dolor: El sentido del sufrimiento es un misterio, pues somos conscientes de la insuficiencia e inadecuación de nuestras explicaciones. Algunas respuestas pueden aclarar algo el problema y debemos usarlas, pero sabiendo siempre que nunca explicaremos el dolor de los inocentes.

lunes, 6 de octubre de 2014

Que nuestro deseo de la vida eterna se ejercite en la oración

San Agustín

De la carta de San Agustín, obispo, a Proba
Carta 130,8,15.17- 9,18

¿Por qué en la oración nos preocupamos de tantas cosas y nos preguntamos cómo hemos de orar, temiendo que nuestras plegarias no procedan con rectitud, en lugar de limitarnos a decir con el salmo: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo? En aquella morada, los días no consisten en el empezar y en el pasar uno después de otro ni el comienzo de un día significa el fin del anterior; todos los días se dan simultáneamente, y ninguno se termina allí donde ni la vida ni sus días tienen fin.

Para que lográramos esta vida dichosa, la misma Vida verdadera y dichosa nos enseñó a orar; pero no quiso que lo hiciéramos con muchas palabras, como si nos escuchara mejor cuanto más locuaces nos mostráramos, pues, como el mismo Señor dijo, oramos a aquel que conoce nuestras necesidades aun antes de que se las expongamos.

Puede resultar extraño que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las expongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes, y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Ensanchaos; no os unzáis al mismo yugo con los infieles.

Cuanto más fielmente creemos, más firmemente esperamos y más ardientemente deseamos este don, más capaces somos de recibirlo; se trata de un don realmente inmenso, tanto, que ni el ojo vio, pues no se trata de un color; ni el oído oyó, pues no es ningún sonido; ni vino al pensamiento del hombre, ya que es el pensamiento del hombre el que debe ir a aquel don para alcanzarlo.

Así, pues, constantemente oramos por medio de la fe, de la esperanza y de la caridad, con un deseo ininterrumpido. Pero, además, en determinados días y horas, oramos a Dios también con palabras, para que, amonestándonos a nosotros mismos por medio de estos signos externos, vayamos tomando conciencia de cómo progresamos en nuestro deseo y, de este modo, nos animemos a proseguir en él. Porque, sin duda alguna, el efecto será tanto mayor, cuanto más intenso haya sido el afecto que lo hubiera precedido. Por tanto, aquello que nos dice el Apóstol: Sed constantes en orar, ¿qué otra cosa puede significar sino que debemos desear incesantemente la vida dichosa, que es la vida eterna, la cual nos ha de venir del único que la puede dar?

domingo, 5 de octubre de 2014

Contra los Académicos (III)

Francisco Javier Bernad Morales

En cierto modo, al escribir Contra los Académicos, Agustín lo hace contra sí mismo o, con más exactitud, contra una parte de su pasado. Sabemos, pues así lo cuenta en las Confesiones (III, 4), que fue la lectura de un diálogo de Cicerón, el Hortensio, la que motivó su interés por la filosofía. Aquellas páginas, hoy perdidas y en su tiempo admiradas más por la belleza de su lenguaje que por la profundidad de su contenido, prendieron en el joven estudiante con la fuerza de una revelación. Todos los afanes exteriores, toda ambición de honores o de riqueza, se le mostraron vanos. Simples caminos extraviados que alejan de la verdadera felicidad. Y de esta constatación surgió el apremio por buscar los bienes imperecederos, únicos que pueden saciar el apetito humano y sosegar las inquietudes del alma. Así, un filósofo pagano lo condujo hacia las Sagradas Escrituras. Estas, sin embargo, lo decepcionaron. Formado en la brillante retórica latina, no fue capaz de apreciar la hermosura de un estilo que se le antojó tosco y pobre. Aún debía vivir otras aventuras espirituales antes de abrazar el cristianismo.

Actuaba, sin duda, sobre él la impronta de aquella fascinación juvenil  cuando propuso la lectura del Hortensio a sus compañeros de Casiciaco, en un tiempo en que, con ellos, aguardaba a recibir el bautismo. Ese libro que había despertado la sed por la verdad sin alcanzar a satisfacerla, representaba un hito crucial en la evolución del pensamiento agustiniano. Hoy no podemos juzgar su contenido, aunque está a nuestro alcance reconstruirlo, al menos en parte, gracias a las referencias de Agustín y al conocimiento de otros trabajos de Cicerón. Como muchas veces se ha repetido, el orador romano no fue un filósofo original. Hombre de gran erudición y buen conocedor de las obras griegas, supo, en cambio, bucear en ellas y presentarlas al público romano. Por él, aquel muchacho insatisfecho, de aguda inteligencia y espíritu turbado, supo de las polémicas entre académicos, estoicos y cínicos. Es posible que también por vez primera tuviera allí noticia de la existencia de ese Carnéades, que Licencio mencionará en Contra los Académicos, y a quien Trigecio, sin pudor, casi diríamos que con un punto de orgullo nacional, testimonio del creciente foso de incomprensión abierto entre las dos mitades del Imperio, afirma no conocer. Será precisamente esta ignorancia la que hará que la disputa se centre en Cicerón, considerado un fiel transmisor de las ideas de aquel.

Carnéades, nacido en Cirene, pero ateniense de adopción, había dirigido entre  160 y 137 a C., la Academia fundada por Platón. Aunque, como Sócrates, no dejó ningún escrito, gozó de gran fama e influencia, hasta el punto de que en 155 fue enviado a Roma como integrante de una embajada, con la misión de obtener del Senado una rebaja en la multa impuesta a Atenas por el saqueo de la ciudad de Oropo. Parece que su discurso tuvo una buena acogida, pero aún mayor fue su éxito como conferenciante, ya que sus charlas sobre cuestiones morales fueron seguidas con entusiasmo por numerosos jóvenes romanos de familias distinguidas. Como no podía ser de otra manera, aquello alarmó a los más conservadores, que, encabezados por Catón, consiguieron expulsarlo de la ciudad. Por Cicerón y Sexto Empírico sabemos que sus enseñanzas se desarrollaban en torno a tres ejes fundamentales: la teoría de la certeza, la existencia de los dioses y el bien supremo. Respecto de la primera, sobre la que versa el diálogo de Agustín, sostenía, en consonancia con su predecesor Arcesilao[1], la imposibilidad de alcanzar la verdad por medio de los sentidos o de la razón. Frente a quienes le reprochaban que el escepticismo conduce forzosamente a la suspensión del juicio y, por tanto, a la inacción, aducía que en esta nos guiamos por lo probable o lo verosímil.

Si bien, cuando lo leyó por primera vez a los diecinueve años, el Hortensio le estimuló a la búsqueda de la sabiduría, sin que quizá reparara en que su autor pensaba que no era posible hallarla; más adelante, ya en Italia, desengañado del maniqueísmo, sí sintió por un tiempo la tentación del escepticismo. No se trataba para Agustín de una cuestión erudita, sino de una auténtica tempestad que agitaba su espíritu y le impedía el reposo. De ahí que en los días serenos de Casiciaco quisiera volver sobre ese pasado que tanto le había turbado. Había llegado el momento, cuando se aprestaba a entrar en una nueva vida, de poner orden en el alma.





[1] Arcesilao, fallecido en 240 a C., había sido también director de la Academia.

sábado, 4 de octubre de 2014

Assumpta est María

Esteban Salas (La Habana 1725-Santiago de Cuba 1803)

Además de Música, estudió Filosofía, Teología y Derecho Canónico. Fue maestro de la Capilla de Música de la catedral de Santiago de Cuba y a los sesenta y cuatro años de edad se ordenó sacerdote.

jueves, 2 de octubre de 2014

Fe en movimiento

Patxi Loidi

Yo creo
y quiero moverme:
quiero extender tu evangelio
y levantar la solidaridad.

No llego a todo,
pero quiero hacer cuanto pueda.

Siento la voz del Viento que me dice:
" Si no puedes lo que quieres,
quiere lo que puedes".

Señor,
creo,
quiero
y me pongo a hacerlo.