sábado, 31 de mayo de 2014

Bortniansky. Himno querúbico (nº 7)

Dmitri Bortniansky (1751-1825) nació en Hlukhiv (actualmente Ucrania) y estudió en San Petersburgo. Tras un largo viaje a Italia regresó a la capital, donde fue nombrado director del Coro Imperial de la Capilla.

viernes, 30 de mayo de 2014

Dios nos ha reconciliado por medio de Cristo

San Cirilo de Alejandría

Comentario sobre la segunda carta a los Corintios 5,5 - 6,2

Los que poseen las arras del Espíritu y la esperanza de la resurrección, como si poseyeran ya aquello que esperan, pueden afirmar que desde ahora ya no conocen a nadie según la carne: todos, en efecto, somos espirituales y ajenos a la corrupción de la carne. Porque, desde el momento en que ha amanecido para nosotros la luz del Unigénito, somos transformados en la misma Palabra que da vida a todas las cosas. Y, si bien es verdad que cuando reinaba el pecado estábamos sujetos por los lazos de la muerte, al introducirse en el mundo la justicia de Cristo quedamos libres de la corrupción.
Por tanto, ya nadie vive en la carne, es decir, ya nadie está sujeto a la debilidad de la carne, a la que ciertamente pertenece la corrupción, entre otras cosas; en este sentido, dice el Apóstol: si alguna vez juzgamos a Cristo según la carne, ahora ya no. Es como quien dice: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y, para que nosotros tuviésemos vida, sufrió la muerte según la carne, y así es como conocimos a Cristo; sin embargo, ahora ya no es así como lo conocemos. Pues, aunque retiene su cuerpo humano, ya que resucitó al tercer día y vive en el cielo junto al Padre, no obstante, su existencia es superior a la meramente carnal, puesto que murió de una vez para siempre y ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.

Si tal es la condición de aquel que se convirtió para nosotros en abanderado y precursor de la vida, es necesario que nosotros, siguiendo sus huellas, formemos parte de los que viven por encima de la carne, y no en la carne. Por eso, dice con toda razón san Pablo: El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Hemos sido, en efecto, justificados por la fe en Cristo, y ha cesado el efecto de la maldición, puesto que él ha resucitado para liberarnos, conculcando el poder de la muerte; y, además, hemos conocido al que es por naturaleza propia Dios verdadero, a quien damos culto en espíritu y en verdad, por mediación del Hijo, quien derrama sobre el mundo las bendiciones divinas que proceden del Padre.

Por lo cual, dice acertadamente san Pablo: Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo, ya que el misterio de la encarnación y la renovación consiguiente a la misma se realizaron de acuerdo con el designio del Padre. No hay que olvidar que por Cristo tenemos acceso al Padre, ya que nadie va al Padre, como afirma el mismo Cristo, sino por él. Y, así, todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió y nos encargó el ministerio de la reconciliación.

jueves, 29 de mayo de 2014

Oración por los sacerdotes

Juan Pablo II

Oh María...
Oh  María,
Madre de Jesucristo y Madre de los sacerdotes:
acepta este título con el que hoy te honramos
para exaltar tu maternidad
y contemplar contigo
el Sacerdocio de tu Hijo unigénito y de tus hijos,
oh Santa Madre de Dios.

Madre de Cristo,
que al Mesías Sacerdote diste un cuerpo de carne
por la unción del Espíritu Santo
para salvar a los pobres y contritos de corazón:
custodia en tu seno y en la Iglesia a los sacerdotes,
oh Madre del Salvador.

Madre de la fe,
que acompañaste al templo al Hijo del hombre,
en cumplimiento de las promesas
hechas a nuestros Padres:
presenta a Dios Padre, para su gloria,
a los sacerdotes de tu Hijo,
oh Arca de la Alianza.

Madre de la Iglesia,
que con los discípulos en el Cenáculo
implorabas el Espíritu
para el nuevo Pueblo y sus Pastores:
alcanza para el orden de los presbíteros
la plenitud de los dones,
oh Reina de los Apóstoles.

Madre de Jesucristo,
que estuviste con Él al comienzo de su vida y de su misión,
lo buscaste como Maestro entre la muchedumbre,
lo acompañaste en la cruz,
exhausto por el sacrificio único y eterno,
y tuviste a tu lado a Juan, como hijo tuyo:
acoge desde el principio
a los llamados al sacerdocio,
protégelos en su formación
y acompaña a tus hijos
en su vida y en su ministerio,
oh Madre de los sacerdotes.

Amén

De la exhortación apostólica Pastores dado vobis



domingo, 25 de mayo de 2014

Ideas políticas de Guillermo de Occam (y III)

Francisco Javier Bernad Morales

La autoridad temporal, insiste Occam, es anterior al papado por lo que no obtiene de él la legitimidad. Esta le habría sido conferida por los hombres y refrendada por Dios, lo que muestran tanto las palabras y la actitud de Cristo, recogidas en el Evangelio, como la totalidad de las Escrituras; pues, si bien en estas no se afirma que todos los reinados fueran legítimos, sí se  dice así, explícita o implícitamente, no solo de aquellos, como los Saúl o David, quienes fueron ungidos por mandato divino, sino también de gentiles como Nabucodonosor o Ciro. Cristo no vino a disminuir los derechos temporales de los reyes y emperadores, ni a ocupar su lugar, ya que, como él mismo señaló, su reino no es de este mundo (Jn, 18, 36).

Con esta argumentación, Occam establece la independencia del poder temporal frente al espiritual. La autoridad del papa queda circunscrita a este último ámbito, aunque incluso en él no es absoluta, ya que queda supeditada a lo contenido en la Escritura. De manera tajante afirma, y no olvidemos que escribe en el siglo XIV: “Al oficio del papa no pertenece mezclarse en los negocios seculares” (Breviloquium II, 7).

Marca así un camino que, frente a las aspiraciones teocráticas pontificias, lleva a la separación entre la Iglesia y el Estado, y que acabará conduciendo a la democracia moderna:

A todos los mortales les viene de Dios y de la naturaleza el nacer libres y el no estar sujetos por derecho a ningún otro. Por lo mismo, pueden espontáneamente elegir a quien les gobierna (Breviloquium, IV, 10).

Son palabras cuyo eco parece advertirse en el Preámbulo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos:

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados.

sábado, 24 de mayo de 2014

Aperitivo para un almuerzo

Manolo Berjón
Miguel Ángel Cadenas

En agradecimiento a Mons. José Demetrio Jiménez, OSA.
Obispo de la Prelatura de Cafayate, Argentina

En algunos lugares, los días especiales, antes del almuerzo, se toman unos aperitivos mientras se conversa distendidamente, sirven para abrir boca. Es un momento relajante de confraternidad y ensanchar el espíritu. Expandir el espíritu es una forma humana de respirar, de dilatar el horizonte, de tener amplitud de miras. Son momentos de agrandar la capacidad pulmonar. Con todo, su propósito en sí mismo es otro: un periodo de disfrute de algo tan sencillo como airearse, ventilarse, en definitiva, de respirar. Posteriormente llega el momento del almuerzo, la hora de nutrirse. Pero quedémonos en los prolegómenos.

Esta capacidad de respiración, inherente al ser humano, es fundamental. Una buena respiración nos lleva a un mejor disfrute de la vida. Podemos modular mejor nuestra voz y mantener el equilibrio necesario en el cuerpo que somos. En algunas lenguas espíritu tiene que ver, precisamente, con la respiración. Incluso en culturas en que no existe este vínculo, los seres humanos atisban la muerte como un abandono de la respiración, entre otros síntomas. Conocemos otros caminos que no permiten pensar en un espíritu, que lo niegan. Pero no faltan propuestas que, sin ser cristianas ni religiosas, admiten la existencia de un espíritu que configura la vida humana. Algunos materialistas, como Ingold, manifiestan que las cosas no tienen espíritu, ni el espíritu aterriza sobre la materia inerte, sino que el espíritu son los mismos materiales que poseen vida: “los materiales contra la materialidad”. Pero no transitaremos hoy esta senda, llegará su momento.

Del 28 de abril al 1 de mayo de 2014 los agustinos y sacerdotes del Vicariato de Iquitos hemos tenido unos días de retiro espiritual. No han sido muchos, pero nuestro acompañante no disponía de más tiempo. Cuando le propusieron que nos acompañara lo aceptó con toda la delicadeza. Posteriormente le llegó una llamada especial y siguió manteniendo el compromiso adquirido, lo cual agradecemos mucho. El 10 de mayo ha sido ordenado obispo de la Prelatura de Cafayate, en el norte de Argentina.

Nuestro homenaje no va a consistir en reproducir los muchos méritos que tiene, delante de Dios no sirven para nada. Sólo tratamos de señalar unas pocas reflexiones, entre las muchas que nos dejó. No son desarrollos sino bosquejos, aperitivos de un almuerzo. Nuestra costumbre indica que quien dirige los ejercicios reparte algunas perlas para invitar a los participantes a observarlas despacio, maravillarse, meditar y trascenderse. No es un momento de discusiones teológicas, ni de grandes teorías. Es la oportunidad de descansar en Dios y poder percibir la brisa suave de la que habla Elías. No son unos apuntes sino el resultado de lo que nos ha provocado algunas frases que le hemos escuchado. Tal vez no sea lo que él quiso decir, pero es el eco que nosotros recibimos.

“Contemplar lo que nos excede de Dios, porque el amor es excesivo”. Hay muchas imágenes de Dios, no todas le hacen bien. Pero esta es muy buena. Dios no puede ser otra cosa que amor (1 Jn 4, 8). Y un amor excesivo. Por supuesto, no se impone, es una oferta, una invitación. “El amor es un exceso que nos supera a nosotros mismos. No sólo amar lo bueno, sino amarlo bien”. Todos, al menos alguna vez en la vida, tenemos la experiencia de que incluso el amor humano nos excede, es superior a nosotros mismos. Sin embargo, añade: amarlo bien. No de cualquier manera, de forma improvisada, no a escondidas, sino amarlo como se merece el amor: bien, con alegría. Y seguimos: “existe un orden de los amores: amar más lo que tiene que ser amado más”. Es el tema agustiniano del “ordo amoris”. Todo tiene una gradación. Y cada quien en su vida tiene que ver qué amor es primero. ¿Es bueno que una pareja ame sus hijos? Por supuesto, es su obligación. Pero su amor primero son ellos mismos. Amándose ellos, sus hijos serán los primeros beneficiados. El amor a los hijos es su deber, pero un día los hijos se van y se quedan solos, como al principio, para degustar el amor primero.


© P. Toño Lozán Pun Lay

“Merezco ser feliz”. Dios no quiere que me vaya mal en la vida, al menos, no el Dios cristiano. Me quiere feliz. Y aquello que me hace feliz, no aquello que me alegra un rato, sino aquello que me hace feliz, es mi vocación, el plan de Dios en mí. Lo cual no implica que todo me vaya bien, puede aparecer el sufrimiento. Pero “la cruz más complicada es la cotidiana, la de todos los días, la rutinaria, no las grandes cruces”. Merezco ser feliz. Y en mi felicidad puedo atisbar a Dios, mi plenitud.

La gente, “el Pueblo de Dios, nos quiere por lo que somos” [agustinos, sacerdotes diocesanos], pero quiere que seamos lo que somos, no otra cosa. No que engañemos, ni aparentemos, ni seamos simpáticos, ni muy inteligentes. Nos quiere a nosotros, como somos, para ser “transparencia de lo divino”. Su única petición es esa: “ser transparencia de Dios”. Como cuando una abuelita nos regala un huevo de gallina en el Marañón sin decir nada, porque nada hay que decir. Ya se entiende: “reza por mi”.

“No se trata de meter a Dios en nuestra vida, sino de meternos nosotros en el corazón de Dios. No es que yo tengo a Dios en mi corazón, sino que Dios ya nos metió en el suyo”. Y a partir de la idea de encarnación comprender los sacramentos como celebraciones de la vida. Por supuesto, quien ha subido a la montaña y se ha transfigurado ya no baja igual, pero lo importante es que Dios está primero, “nos primerea”, como dice Francisco. Y en este punto se produjo un cruce de ideas muy interesantes, refrescante, entre hermanos, de tú a tú, como discípulos.

“Obedeciencia como “ob audire”, escuchar al que está delante. Nuestra “responsabilidad de escuchar y estar atentos”. Tan necesario en nuestra iglesia.

“El intercambio de lo diferente favorece la comunidad”. “Los conflictos son nuestras grandes oportunidades”. “Lo ideal es una comunidad que acepta las tensiones procurando que nadie quede excluido”. “Acuerdo en lo disímil en un consenso razonable”. “Para que las posibilidades se den hay que administrar positivamente las limitaciones”. “Una comunidad no es la suma de voluntades comunes sino diferentes”. “La primera misión que tenemos es nuestra comunidad”.


© P. Toño Lozán Pun Lay

Bueno, y muchas cosas más. Pero por hoy es suficiente. Ha sido un aperitivo. Para los cristianos, es el propio Jesús quien nos invita al almuerzo. Y habrá música de la buena. Hasta puede que nos invite a bailar. Tendremos que matricularnos en alguna academia de baile, porque no es lo nuestro.

Nota 1: hemos estado desconectados. Una familia kukama amiga ha enviado, en marzo 2014, a su hija de once años a estudiar a la ciudad de Iquitos. El 29 de abril, a las 12:00 p.m., cuando salía del colegio, fue acosada por tres hombres e intentaron violarla, la manosearon. Una mujer que pasaba por allí la ayudó y a bolsazos huyeron los agresores. Tres jóvenes, uno menor de edad. Llegó a casa, tres cuadras de su colegio, y fueron a poner una denuncia a la policía. Entre la policía y la fiscalía salieron a las 9:30 p.m. ¿Se imaginan?: once años, niña, indígena, recién llegada a la ciudad. Le han metido el miedo en el cuerpo. Más de ocho horas entre policía y fiscalía. ¿Hay derecho? ¡Quién se va a atrever así a denunciar! Al día siguiente sus familiares han venido a buscar consuelo. Rezar no sirve de nada: no da dinero, ni prestigio, ni inteligencia. Por eso es necesario rezar: para limpiar el corazón, para escuchar a Dios. Algunas llamadas de teléfono, abogadas amigas, para que vean el caso. Hemos perdido una meditación…, pero “consuelen a mi pueblo, dice el Señor, consuelen a mi pueblo”.

Nota 2: Este artículo señala algunas líneas de las que nos motivan para ser quienes somos y hacer lo que hacemos.

P. Miguel Angel Cadenas      
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                              
Río Marañón              


jueves, 22 de mayo de 2014

22 de mayo, solemnidad de Santa Rita de Casia


Rita nació en 1381 junto a Casia, en la hermosa Umbría, una tierra de Santos: Benito, Escolástica, Francisco de Asís, Clara, Ángela, Gabriel...etc. Pertenece a esa insigne pléyade de mujeres que pasaron por todos los estados: casadas, viudas y religiosas.
Los antiguos biógrafos adornan su infancia de prodigios sin cuento. Lo cierto es que fue una niña precoz, inclinada a las cosas de Dios, que sabía leer en las criaturas los mensajes del Creador.
Pocos santos han gozado de tanta devoción como Santa Rita, Abogada de imposibles, fue, y es muy invocada por los sufrientes necesitados. Su santuario es meta de continuas peregrinaciones y de profundas manifestaciones de piedad.
Su pasión favorita era meditar la Pasión de Jesús.
Su alma era una cuerda tensa que se deshacía en armonías dedicadas exclusivamente a Jesús. Sentía desde niña una fuerte inclinación a la vida religiosa. Pero la Providencia divina dispuso que pasara por todos los estados, para santificarlos y extender la luz de su ejemplo y el aroma de su virtud. Fue un modelo extraordinario de esposa, de madre, de viuda y de monja.
Por conveniencias familiares se casó con Pablo Fernando, de su aldea natal. La vida conyugal fue un verdadero martirio pues Pablo era caprichoso y violento. Rita acepta su papel: callar, sufrir, rezar. Su bondad y paciencia logran la conversión de su esposo. Nacen dos gemelos que les llenan de alegría. A la paz sigue la tragedia. Su esposo cae asesinado, como secuela de su antigua vida.
Rita perdona y eso mismo inculca a sus hijos. Y sucede ahora una escena incomprensible desde un punto de vista natural. Al ver que no puede conseguir que abandonen la idea de venganza, pide al Señor se los lleve, por evitar un nuevo crimen, y el Señor atiende su súplica.
Vivió años difíciles. Soledad, lágrimas, oraciones. Pone en práctica el deseo de su infancia: ser religiosa. Tres veces intenta entrar en las Agustinas de Casia, y las tres veces es rechazada. Por fin, con un prodigio que parece arrancado de las Florecillas, se le aparecen San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino y en volandas es introducida en el monasterio.
Es admitida, hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años, sólo para Dios. Recorrió con ahínco el camino de la perfección, las tres vías de la vida espiritual, purgativa, iluminativa y unitiva. Ascetismo exigente, humildad, pobreza, caridad, ayunos, cilicio, vigilias. Las religiosas refieren una hermosa Florecilla. La Priora le manda regar un sarmiento seco. Rita cumple la orden rigurosamente durante varios meses y el sarmiento reverdece. Y cuentan los testigos que aún vive la parra milagrosa.
Jesús no ahorra a las almas escogidas la prueba del amor por el dolor. Rita, como Francisco de Asís, se ve sellada con uno de los estigmas de la Pasión: una espina muy dolorosa en la frente. Hay solicitaciones del demonio y de la carne, que ella calmaba aplicando una candela encendida en la mano o en el pie. Pruebas purificadoras, miradas desconfiadas, sonrisas burlonas.
Rita mira al Crucifijo y en aquella escuela aprende su lección. La hora de su muerte nos la relatan también llena de deliciosos prodigios. En el jardín del convento nacen una rosa y dos higos en pleno invierno para satisfacer sus antojos de enferma. Al morir, la celda se ilumina y las campanas tañen solas a gloria.
Su cuerpo continúa aún hoy incorrupto. Cuando Rita murió, en 1457, la llaga de su frente resplandecía en su rostro como una estrella en un rosal. Así premiaba Jesús con dulces consuelos el calvario de tan devota alma.

León XIII la canonizó en 1900. Es una de las santas agustinas más conocidas y populares.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Buscar a Dios

San Agustín

No le reces a Dios mirando al cielo, ¡mira hacia adentro...
No busques a Dios lejos de ti, sino en ti mismo...
No le pidas a Dios lo que te falta: Búscalo tú mismo, y Dios lo buscará contigo, porque ya te lo dio como promesa y como meta para que tú lo alcances...
No reproches a Dios por tu desgracia:  Súfrela con Él y Él sufrirá contigo; y si hay dos para un dolor, se sufre menos...
No le exijas a Dios que te gobierne a golpe de milagros desde afuera; Gobiérnate tú mismo con responsable libertad, amando, y Dios te estará guiando ¡desde adentro y sin que sepas cómo!..
No le pidas a Dios que te responda cuando le hablas; Respóndele tú, porque Él te habló primero; y si quieres seguir oyendo lo que falta escucha lo que ya te dijo...
No le pidas a Dios que te libere, desconociendo la libertad que ya te dio. Anímate a vivir tu libertad y sabrás que sólo fue posible porque tu Dios te quiere libre...
No le pidas a Dios que te ame, mientras tengas miedo de amar y de saberte amado. Ámalo tú y sabrás que si hay calor es porque hubo fuego, y que si tu puedes amar es porque Él te amó primero.

lunes, 19 de mayo de 2014

Extractos de cartas dirigidas al presidente Ollanta Humala por niños kukama del Bajo Marañón

Manolo Berjón
Miguel Ángel Cadenas

“Jesús al ver esto se indignó y les dijo: dejen que los niños se acerquen a mi, no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos” (Mc 10, 14).


ALGUNAS NOTAS PREVIAS

  1. Hemos pedido a los niños de algunas comunidades que escriban y envíen dibujos a nuestras “máximas autoridades” sobre la contaminación del Marañón.
    Agradecemos mucho a los Animadores Cristianos y a quienes aceptaron el reto.

  1. El presente extracto es entera responsabilidad nuestra. Es un resumen de lo más significativo de las cartas de los niños. Hemos privilegiado la fidelidad al texto.

  1. “Sólo se ve bien con el corazón”, decía el Principito. Los análisis sociológicos, antropológicos, lingüísticos, retóricos…, con ser importantes, que lo son, no son suficientes. Si al leer las cartas o mirar los dibujos no percibimos el dolor de los niños, nuestra lectura ha sido demasiado superficial (aunque sea académica).

  1. Solicitamos apoyo “emocional” para los niños. Estamos creando el siguiente correo: kunumikukama@gmail.com (Kunumi = muchacho, en kukama). Quienes deseen escribir, les rogamos que encabecen su correo con la mayor cantidad de datos que nos permita identificar al niño (nombre, apellidos, edad u otros). Nosotros le haremos llegar su correo hasta su comunidad. Se trata de una comunicación personalizada. Los niños cuentan sus sentimientos y las respuestas deben tener presente que son niños. Tal vez ustedes, o sus hijos, si desean, pueden ayudar. No olvidamos que la contaminación perdurará por generaciones. Apoyar a estos niños implica atenderles ahora y reforzar sus derechos. En el futuro, cuando puedan comprender mejor el alcance de lo que les está sucediendo ahora, sentirán que no estaban solos. Ahora es tiempo de acompañar, reforzar, fijar posturas, exigir derechos, sentirse importantes para alguien, saber que les hacen caso. 
Dada la extensión del documento, no lo incluimos directamente en el blog. Para consultar el extracto de las cartas y los dibujos de los niños, debe abrirse el siguiente enlace:


Comentarios finales

  1. “El respeto por uno mismo no se «gana» de la misma manera que el dinero. Una vez más se interpone la desigualdad; hay quienes pueden alcanzar respeto por sí mismos en el escalón más bajo del orden social, pero su conservación es frágil” [R. SENNET (2003), El respeto. Sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad, Editorial Anagrama, Barcelona, p. 14].

  1. “…En el trasfondo de todos estos planteamientos parece encontrarse ese idealismo hegeliano –combinado con una sutil lógica de la evolución– que trascendentalmente da por supuesta la racionalidad de los sujetos y, cuando descubre la desigualdad de estos sujetos en sus mutuas relaciones, trata de compensarla y valorarla reflexivamente: ¡simuluación trascendental de la igualdad de las partes! Estimo que tanto la «pragmática universal» de Habermas como la «comunidad de comunicación» de Apel llevan implícito en el fondo este idealismo, dada su respectiva forma de presuponer el «reconocimiento recíproco» de los sujetos a los que se refieren sus reglas universales. Todas las relaciones apuntadas en estas y similares teorías de la acción comunicativa, tanto la postulada comunidad de comunicación ilimitada como la pretendida solidaridad universal, tienen –tendencialmente– el carácter de una relación de intercambio. Por eso la teología fundamental práctica critica como falsamente solidario ese discurso orientado a la libertad solidaria universal propio de quienes son razonables y tienen igualdad de derechos, en torno al cual parecen girar las más importantes teorías actuales de la ciencia y de la acción… Y lo hace desde la perspectiva de la historia objetiva de sufrimiento de los hombres, historia que ha acompañado desde el principio de la acción solidaria… La teología fundamental práctica pone en juego frente a la solidaridad recíproca, una solidaridad cristiana acompañada de las categorías del recuerdo peligroso y de la narración. En dicha teología, el horizonte y correctivo de la acción y del lenguaje no sería la historia de los vencedores, que es lo que en última instancia se afirma en la idea hegeliana y, sobre todo, en la lógica evolutiva del pensamiento científico actual, sino más bien la historia del sufrimiento de los hombres. En este sentido, la teología fundamental procede como una crítica práctica de la ciencia: trata de romper «el círculo elitista de la competencia argumentativa». Su lógica, resultante de la idea de seguimiento cristológico, consiste en que no es simplemente la racionalidad, sino más bien la  «indigencia, lo que constituye el presupuesto decisivo del reconocimiento de la subjetividad del otro»” [J. B. METZ (1979), La fe en la historia y en la sociedad, Ediciones Cristiandad, p. 240-242].

  1. “La idea de una infancia como una «sustancia psíquica» pre-subjetiva se revela entonces como un mito similar al de un sujeto pre-lingüístico. Infancia y lenguaje parecen así remitirse mutuamente en un círculo donde la infancia es el origen del lenguaje y el lenguaje, el origen de la infancia… El hombre tal como lo conocemos se constituye como hombre a través del lenguaje, y la lingüística, por más que se remonte hacia atrás en el tiempo, nunca llega a un comienzo cronológico del lenguaje, un «antes» del lenguaje” [Giorgio AGAMBEN (2010), Infancia e historia, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aries, 4ª edición, p. 64. 66].

  1. “… Para el cristianismo ese problema inicial no significa: ¿quién habla?, sino ¿quién sufre? Así pregunta la religión cuando pregunta por los sujetos. Y también cuando se pregunta por la lengua del hombre. Pues para ella, la lengua no pertenece primariamente a los que piensan, sino a los que sufren” (J. B. METZ (1999), Por una cultura de la memoria, Anthropos, p. 62).

 Llegados a este punto volvemos al principio. Quien haya necesitado de estos autores extraños para convencerse de lo importante de la propuesta deben “retorcer” todos estos pensamientos para pasarlos por el tamiz indígena. O como escuchamos de vez en cuando: “bonito habla, palabras extrañas dice”, pues eso.
  
P. Miguel Ángel Cadenas
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                               
Río Marañón                                      

domingo, 18 de mayo de 2014

Ideas políticas de Guillermo de Occam (II)

Francisco Javier Bernad Morales

En el curso de su  enfrentamiento con el emperador Federico II, Inocencio IV había publicado la bula Agni sponsa nobilis (1245), en la que afirmaba el poder supremo de la Iglesia sobre los gobernantes. En esa misma línea se pronunció Bonifacio VIII, en el marco de un conflicto con Felipe IV de Francia, mediante la bula Unam Sanctam (1302), generalmente considerada como la más radical proclamación de la teocracia pontificia. Aunque ya en su tiempo hubo intérpretes que intentaron suavizar su alcance, en ella se establece, a partir de las palabras de Cristo recogidas en Mateo 18, 18, “lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo”, que al Papa corresponde la Plenitudo potestatis, esto es, la totalidad del poder. Por último, se afirma que para alcanzar la salvación es absolutamente necesario someterse a la autoridad del Romano Pontífice, una idea que se ha sintetizado en la expresión Extra Ecclesiam nulla salus.

Contra estas ideas reacciona Guillermo de Occam no solo en el Breviloquium, sino en el resto de sus obras políticas. Niega, por supuesto, la plenitud del poder del Papa, ya que, señala, las palabras de Cristo aducidas por Bonifacio VIII no pueden interpretarse de manera literal y sin restricciones, pues de allí se seguiría el absurdo de que a los Apóstoles se les da autoridad para modificar la ley divina y el derecho natural, o para privar a los reyes o al común de los fieles de sus bienes y retenerlos en su beneficio particular. Por tanto, deben sobreentenderse ciertas limitaciones, entre las que señala, con el apoyo de otros pasajes bíblicos, las libertades concedidas a los hombres por Dios y la naturaleza. Por otro lado, el poder apostólico fue instituido para el bien de los fieles, no para el provecho de Pedro y de sus sucesores, razón por la cual estos no pueden imponer a aquellos obligaciones onerosas e innecesarias. Que al Papa no le corresponde la Plenitudo potestas se prueba también por el hecho de que el mismo Cristo aceptó someterse a las autoridades temporales e incluso afirmó su legitimidad al decir “dad al César lo que es del César”. El Papa no tiene poder absoluto sobre los asuntos temporales, porque Cristo, aunque como Dios tenía potestad sobre todas las cosas, en cuanto hombre mortal careció de él. Así, cuando uno le pidió que dijera a su hermano que repartiera con él la herencia contestó: “Hombre, ¿quién me ha nombrado vuestro juez o repartidor?” Lc 12, 14.

sábado, 17 de mayo de 2014

Misión y objetivos de la ONG Agustiniana Cebú

Nos encontramos en la Semana de las Misiones Agustinianas. Es el momento oportuno para reflexionar acerca de la labor realizada por la ONG Agustiniana Cebú y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a que su misión no solo continúe sino que además se fortalezca, sintiéndonos miembros de la  gran familia que pretende seguir el camino trazado por el Padre Agustín. Podemos realizar nuestra aportación desde distintos ámbitos: la oración, la entrega de nuestro tiempo y también con donativos. Con el fin de conocer un poco mejor las metas de esta organización, presentamos los objetivos que están formulados en su página web (http://www.ongacebu.org/). También invitamos desde aquí a colaborar económicamente en la colecta que se realizará el próximo domingo en la parroquia.

Nuestro principal objetivo es lograr la mejora en todos sus aspectos de la calidad de vida de las personas y grupos humanos más necesitados en nuestras áreas de influencia. Para ello desde la ONG Agustiniana Cebú promovemos acciones enfocadas a:

1. Apoyar la mejora y desarrollo sostenible de las condiciones de vida de los grupos sociales que más lo necesitan. Incidiendo especialmente en el atributo "sostenibilidad" porque el objetivo de la ONG es potenciar la autosuficiencia.
2. Promocionar el voluntariado, permitiendo que aquellas personas con esta vocación puedan colaborar activamente con la ONG, bien en las actividades que se realicen para captar financiación o bien en la propia ejecución de los proyectos.
3.Canalizar de forma eficiente las ayudas ofrecidas por instituciones y personas que colaboren económicamente. El objetivo es que la financiación se materialice en el proyecto sin que se produzcan desperdicios.
4. Prestar apoyo económico en situaciones de catástrofe y emergencia.
5. Concienciar a la opinión pública de los problemas y necesidades a los que se enfrentan las personas de estos países.

6.  Que las personas que colaboren con la ONG disfruten participando en nuestros eventos y proyectos.

viernes, 16 de mayo de 2014

Oración del Evangelizador

San Agustín

Señor Dios mío, escucha mi oración.
Que tu misericordia escuche mi deseo
que no me abrasa en aras de intereses puramente personales,
sino que busca ser útil al amor fraterno.
En mi propio corazón estás viendo que esto es así.

Permíteme ofrecerte el servicio de mi pensamiento y de mi lengua.
Pero dame también la misma ofrenda que voy a presentarte,
porque soy pobre y necesitado,
mientras que tú eres rico con todos los que te invocan.

Tú, que estás libre de preocupaciones,
te preocupas de nosotros.
Purifica mis labios, por dentro y por fuera
de toda temeridad y de toda mentira
Que tus Escrituras constituyan para mí un encanto lleno de pureza.
Que no me engañe en ellas
ni con ellas sirva a otros de engaño.

Señor, escucha y ten piedad.


(Confesiones 11, 2, 3)

jueves, 15 de mayo de 2014

Oración del profeta Jeremías. Canto mozárabe



Oración del profeta Jeremías. Antifonario mozárabe de Silos. Siglo IX

Comienza la oración del profeta Jeremías.

Yavé, acuérdate de lo que nos ha pasado, mira y ve nuestra humillación.
Nuestra herencia pasó a extranjeros, nuestras casas a extraños.
Somos huérfanos, sin padre; nuestras madres, viudas.
A precio de plata bebemos nuestra agua, nuestra leña nos llega por dinero.
Con el yugo al cuello andamos acosados; estamos agotados, no nos dan respiro.
Tendimos a Egipto nuestra mano, y a Asur, para calmar el hambre.
Nuestros padres, que pecaron, ya no existen, y nosotros cargamos con sus culpas.
Esclavos nos dominan y no hay quien nos libre de su poder.
Con riesgo de la vida trajimos nuestro pan, enfrentando los peligros del desierto.
Nuestra piel abrasa como un horno, por el ardor del hambre.
Violaron a las mujeres en Sión; a las jóvenes en las ciudades de Judá.

Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor tu Dios.

martes, 13 de mayo de 2014

Virgen y Madre María

Papa Francisco

Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección,
recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu
para que naciera la Iglesia evangelizadora.

Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
para que llegue a todos
el don de la belleza que no se apaga.

Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.

Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,
del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros.

Amén. Aleluya.

Evangelii Gaudium

domingo, 11 de mayo de 2014

Ideas políticas de Guillermo de Occam (I)

Francisco Javier Bernad Morales

Casi por azar he leído estos últimos días un librito inconcluso de Guillermo de Occam, titulado con bastante acierto por el traductor al castellano Sobre el gobierno tiránico del papa, pues de alguna manera había que abreviar el original latino[1], ya que esta época prosaica no tolera esos derroches de palabras a que tan dados eran nuestros antepasados. Escrita hacia 1340, se trata de una obra polémica en que el autor toma vehementemente partido en el conflicto que durante siglos ha enfrentado en las naciones cristianas[2] a las autoridades temporales con las espirituales. Ambas, desde la conversión de Constantino, han vivido en una tensión continua, que a mediados del siglo XIV se plasmó en el enfrentamiento entre el emperador Luis IV y el papa Juan XXII. Ya tiempo atrás, Gregorio VII en su intento, en gran parte coronado por el éxito, de emancipar al papado de las luchas entre facciones nobiliarias romanas, había proclamado la soberanía universal del pontífice, no solo en lo espiritual, sino también en los asuntos temporales. Algo que, naturalmente, no fue aceptado por reyes y emperadores. Desde entonces, el Sacro Imperio, y especialmente sus territorios italianos, quedó dividido en los bandos de güelfos, partidarios de la supremacía papal, y gibelinos, defensores de la superioridad del emperador. Juan XXII, papa desde 1316 hasta 1334, estimó que la disputa por la corona imperial a la muerte de Enrique VII (1313), entre Luis IV de Baviera y Federico de Habsburgo, le brindaba la oportunidad de afirmar la teocracia pontificia y, en consecuencia, reclamó el derecho a designar al candidato y a gobernar el reino de Italia (la parte de Italia que integrada en el Imperio). Incluso cuando Luis derrotó a su rival y este lo aceptó como soberano, el papa se negó a coronarlo.

En el momento que nos ocupa, a este problema se superpone el desgarramiento de la orden franciscana, a la que Occam pertenecía. En esta había surgido una tendencia extremista, los espirituales, que, aferrados a una interpretación radical de la regla, insistían en que Cristo y los Apóstoles no habían poseído nada ni particular ni comúnmente. Era una proclamación de la pobreza absoluta como ideal cristiano, que fue condenada de plano por Juan XXII en la bula Cum inter nonnullus. La dureza del papa suscitó el rechazo incluso de franciscanos que no pertenecían al grupo de los espirituales, entre ellos el ministro general de la Orden, Miguel de Cesena, el teólogo Bonagracia de Bérgamo y Guillermo de Occam. El 26 de mayo de 1328, los tres huyeron de Aviñón, donde se encontraban arrestados, y se pusieron bajo la protección de Luis IV. Occam habría hecho una propuesta al emperador: Defende me gladio, ego te defendam calamo (Defiéndeme con la espada, que yo te defenderé con la pluma)[3]. A partir de entonces, escribió una amplia serie de obras, entre ellas el Breviloquium, en que niega que el poder papal sea absoluto, tanto en lo temporal o en lo espiritual, pues, argumenta, fue instituido para provecho de los súbditos, no para quitarles la libertad.

En las entregas siguientes, me ocuparé con más detalle de las ideas expuestas en el Breviloquium. Baste por ahora señalar el tono durísimo empleado contra Juan XXII, quien es acusado no solo de herejía, sino de ser el mayor de los criminales.





[1] Breviloquium de principatu tyrannico super divina et humana, specialiter autem super iperium et subjectos imperio a quibusdam vocatis summis pontificibus usurpato.

Occam, Guillermo de, Sobre el gobierno tiránico del papa. Edición de Pedro Rodríguez Santidrián, Madrid, Tecnos, 1992
[2]Como la experiencia me dice que para ciertos lectores no hay nada obvio, aclaro que no utilizo el sintagma “naciones cristianas” con ninguna connotación esencialista. Me refiero únicamente a aquellas, la mayoría de cuyos habitantes han sido cristianos durante siglos.
[3] Op. cit. p. XXI.

Vocaciones, testimonio, verdad

Papa Francisco

"....Queridos hermanos y hermanas, vivir este «“alto grado” de la vida cristiana ordinaria» (cf. Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 31), significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta también encontrarse con obstáculos, fuera y dentro de nosotros. Jesús mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas (cf. Mt 13,19-22). Todas estas dificultades podrían desalentarnos, replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. «Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Id siempre más allá, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales» (Homilía en la misa para los confirmandos, 28 de abril de 2013). A vosotros obispos, sacerdotes, religiosos, comunidades y familias cristianas os pido que orientéis la pastoral vocacional en esta dirección, acompañando a los jóvenes por itinerarios de santidad que, al ser personales, «exigen una auténtica pedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagogía debe integrar las riquezas de la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas más recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia» (Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 31)
Dispongamos por tanto nuestro corazón a ser «terreno bueno» para escuchar, acoger y vivir la Palabra y dar así fruto. Cuanto más nos unamos a Jesús con la oración, la Sagrada Escritura, la Eucaristía, los Sacramentos celebrados y vividos en la Iglesia, con la fraternidad vivida, tanto más crecerá en nosotros la alegría de colaborar con Dios al servicio del Reino de misericordia y de verdad, de justicia y de paz. Y la cosecha será abundante y en la medida de la gracia que sabremos acoger con docilidad en nosotros. Con este deseo, y pidiéndoos que recéis por mí, imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica."


Mensaje para la 51 Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, nº 4.Vaticano,15 de enero, 2014.


sábado, 10 de mayo de 2014

El radicalismo de la vida consagrada

Segundo Galilea

El compromiso cristiano que suscita la Iglesia tiene también otra forma de revelar su radical dinamismo: en la manera de entender y realizar la vida consagrada. La vida consagrada, como modalidad profética de vivir el cristianismo a partir de ciertos valores radicalmente asumidos, es presentada por la misma Iglesia como testimonio privilegiado de vida evangélica. Por eso sus características y significación profética las podemos considerar como auténticamente representativas del seguimiento de Cristo. No se trata aquí de agotar el profetismo o el contenido de testimonio eclesial de la vida consagrada. Para el caso que nos ocupa queremos llamar la atención sobre un aspecto característico: su impacto crítico como testimonio del radicalismo cristiano. Creemos que es propio de la vida consagrada el ser un cuestionamiento y eventualmente una santa protesta sobre la Iglesia y la sociedad. Sobre la Iglesia, en la medida que ésta es decadente, o ambigua, o ha perdido su dinamismo radical. Sobre la sociedad, en la medida que se deshumaniza o descristianiza y por lo mismo se hace fuente de opresión e injusticia. En su origen, en los primeros siglos, encontramos ya esta forma de protesta cristiana. Las formas radicales de apartamiento de la sociedad y de las estructuras eclesiásticas imperantes (ya influidas por la decadencia posconstantiniana), propias de los primeros anacoretas y del monaquismo primitivo, son una muda protesta. Son un deseo de afirmar dialécticamente (y a menudo en forma chocante, en forma de ruptura con «lo establecido»), valores e intuiciones evangélicas que entraban en un proceso de «mundanización» y mediocridad. El radicalismo de su modo de vivir, cuestionaba. Esta característica sigue siendo propia de las grandes funciones y reformas carismáticas en torno a la vida consagrada. Implican una crítica santa a la forma de sociedad y de Iglesia en que ellos viven. Si, por ejemplo, tomamos a san Francisco y su movimiento religioso como caso típico, no se puede negar que el estilo radical de vida franciscana implicaba un profundo cuestionamiento a la Iglesia temporalizada y clerical de su época y al estilo de vida de los señores feudales y de los nacientes burgueses cristianos.Esta característica radical de todo movimiento religioso en su origen tiende luego a perderse. La vida consagrada se va haciendo «establecida», se asimila a las formas eclesiásticas «convencionales» y sobre todo a los estilos imperantes de la vida social sin cuestionarlos. En ese caso estamos en plena decadencia. Ese movimiento religioso no será auténtico mientras no vuelva a la raíz de su profetismo. Su radicalismo es signo de vitalidad y de su derecho a continuar existiendo. Su ausencia es un vacío que cuestiona su razón de ser en la Iglesia y en la sociedad. Una de las causas de la actual crisis de la vida consagrada descansa en que muchos de los que se han entregado a ella han descubierto este vacío.
La vida consagrada auténtica implica una santa crítica a una Iglesia «instalada». En la medida en que los cristianos ya no son sal ni luz. En la medida en que hay un clero «establecido». Establecido en formas obvias o sutiles de «carrera eclesiástica». En formas de actuar guiadas por criterios «políticos» o «diplomáticos» y no evangélicos. En acomodación al «mundo» en cuestiones de poder y de recursos. Un clero que tiende a sustituir el radicalismo cristiano por el «equilibrio» del «justo medio» de los «bienpensantes».Tal vez esto último es lo más radical del ideal religioso como forma típica del seguimiento. El equilibrio cristiano no es el justo medio de la ética secular prevalente. El equilibrio cristiano no está  «en el centro», sino en la verdad, como lo entiende el Evangelio. La verdad de Jesús no siempre está «en el medio>>, a menudo está en los extremos, es radical para un criterio «establecido». Ya abundamos anteriormente sobre esto. En el fondo, en su intuición profunda, la vida consagrada quiere testimoniar precisamente eso: el radicalismo del seguimiento frente a la mediocridad de ciertos «justos medios». La vida consagrada es también una crítica radical a la sociedad. Un estilo de vida que rompe con los criterios imperantes no evangélicos. En nuestro caso concreto latinoamericano, esta crítica es a las injusticias de la sociedad capitalista dependiente. En otras áreas, la vida consagrada cuestionará otros vicios de otros tipos de sociedad.La vida consagrada critica la sociedad no «haciendo política» o análisis críticos socioeconómicos. La critica proféticamente, asumiendo un estilo de vida y de organización que en sí es un reproche a los vicios y criterios prácticos no cristianos de la actual sociedad. Los consagrados no son radicales en categorías sociológicas, sino evangélicas. Su crítica brota de la pobreza y no del activismo social. Pobreza como renuncia a la mentalidad de «consumo». Como desinterés por el lucro. Como estilo fraternal de compartir los bienes materiales y espirituales. Como destierro de toda forma de acepción de personas y categorías sutilmente «clasistas», evitando las formas disfrazadas de utilización de los otros. Como compromiso por la liberación de los «pequeños» En fin, la vida consagrada testimonia la contemplación como compendio de la protesta contra las metas puramente materiales de los tipos concretos de sociedad tanto capitalistas como socialistas. La oración y experiencia contemplativa son el cuestionamiento más serio que la vida consagrada dirige al mundo de hoy. Al valorar y exhibir públicamente esta dimensión contemplativa, propia del radicalismo evangélico, la vida consagrada anuncia proféticamente lo que es ya propio de todo compromiso cristiano: el absoluto de Dios, la gratuidad y el amor a Dios por sobre todas las cosas. De hecho, hoy día «la protesta social» a través del estilo radical de vida no es privativo de la vida consagrada o de otras formas de compromiso cristiano. Los diversos grupos, sobre todo jóvenes, que asumen una actitud de «anticultura» (hippies y otros) son en el fondo una caricatura secularizada del radicalismo cristiano. En forma pacífica, y a veces también violenta, las anticulturas actuales cuestionan la sociedad. Sus ambigüedades, que son también grandes (tendencias sectarias, viciosas y evasivas de los compromisos sociopolíticos...), se deben a que este profetismo-secularizado no se nutre explícitamente del evangelio. Sin embargo, quedan como un desafío al conformismo actual de muchas formas de la vida evangélica. Esta está llamada a asumir la protesta social de los «anticultura» en un contexto y una motivación radicalmente cristiana. Ello le permite superar las ambigüedades de los «anticultura» y dar a su estilo de vida una significación verdaderamente profética.

SEGUNDO GALILEA. Religiosidad Popular y Pastoral.Ed. Cristiandad. Madrid, 1980, 306-15

viernes, 9 de mayo de 2014

Santa Hildegarda de Bingen: O Virga ac diadema

Himno compuesto por Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179).



O virga ac diadema
purpure regis,
que es in clausura tua
sicut lorica:
Tu frondens floruisti
in alia vicissitudine
quam Adam omne genus humanum
produceret.
Ave, ave de tuo ventre
alia vita processit
qua Adam filios suos denudaverat.
O flos, tu non germinasti de rore
nec de guttis pluvie,
nec aer desuper to volavit,
sed divina claritas
in nobilissima virga te produxit.

jueves, 8 de mayo de 2014

A la Virgen María: Plegaria

Gertrudis Gómez de Avellaneda

(Fragmento)
  
Vos, entre mil escogida,
de luceros coronada,
Vos, de escollos preservada
en los mares de la vida,
Vos, radiante de hermosura,
Virgen Pura!
De toda virtud modelo;
Flor trasplantada del suelo
para brillar en la altura.

Vos, que ocupais regio asiento
en la patria eterna y santa,
y teneis de vuestra planta
por alfombra el firmamento..
Volved, Señora los ojos
sin enojos, a esta mujer solitaria,
que os dirige su plegaria
de su destierro entre abrojos.

Vos, en la noche sombria
pura luz, celeste faro,
de los debiles amparo,
de los tristes alegria...
Mirad mi senda enlutada,
!Madre amada!
Mi juventud--sin amores--
debil planta a los rigores
de ardiente sol marchitada.


miércoles, 7 de mayo de 2014

No debemos juzgar al prójimo

San Doroteo de Gaza

Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos ser difícil pecar, nos ser difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves. Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacer en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror? Los Padres han dicho: "No existe nada peor que el juzgar”  Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: " ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? ". Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo. De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.

VI Conferencia, 69

lunes, 5 de mayo de 2014

A la Purísima Concepción de Nuestra Señora

Luis de Góngora y Argote

"Virgen pura, si el sol, luna y estrellas"

Si ociosa no, asistió naturaleza
Incapaz a la tuya, oh gran Señora,
Concepción limpia, donde ciega ignora
Lo que muda admiró de tu pureza.

Díganlo, oh Virgen, la mayor belleza
Del día, cuya luz tu manto dora,
La que calzas nocturna brilladora,
Los que ciñen carbunclos tu cabeza.

Pura la Iglesia ya, pura te llama
La Escuela, y todo pío afecto sabio
Cultas en tu favor da plumas bellas

¿Qué mucho, pues, si aún hoy sellado el labio,
Si la naturaleza aun hoy te aclama
Virgen pura, si el sol, luna y estrellas?


domingo, 4 de mayo de 2014

Miguel de Molinos

Francisco Javier Bernad Morales

Muy próximas a las creencias de los alumbrados, examinadas en anteriores artículos, se hallaban las de Miguel de Molinos, en la actualidad conocidas con los nombres de quietismo y de molinosismo[1]. Había nacido aquel en 1628 en la localidad turolense de Minuesa y estudiado teología con los jesuitas en Valencia, ciudad en la que se ordenó sacerdote. Su vida se desarrolló de manera que cabe suponer apacible, hasta que en el año 1665, la Diputación del reino de Valencia acordó enviarlo a Italia, con la misión de postular la beatificación de Francisco Jerónimo Simó.

En Roma entabló amistad con el cardenal Odescalchi, futuro papa Inocencio XI, y mantuvo correspondencia con la reina Cristina de Suecia, quien en 1654 había renunciado al trono tras convertirse al catolicismo. Al parecer las familias aristocráticas le apreciaban como un sabio director espiritual, pese a que era de dominio público su escaso apego a las prácticas exteriores de devoción. Sus ideas quedaron expuestas en la Guía espiritual, publicada en italiano (1678). Sostiene que hay dos maneras de llegar a Dios. La meditación y la contemplación. Ambas difieren en que la primera es obra de la inteligencia y la segunda del amor. También en que la meditación, como fruto del raciocinio, solo conduce a verdades parciales, en tanto que la contemplación lleva a la verdad universal. Esta se alcanza cuando el alma se desprende de todos los objetos creados y se pone en manos de Dios. Para ello es preciso que abandone todo razonamiento y se entregue, como una hoja en blanco, a la voluntad del Señor. Debe permanecer inactiva, sin pensar, abismada en la nada.

Fueron numerosos los dignatarios de la Iglesia, entre ellos varios cardenales y obispos, que se declararon seguidores de Molinos, pero pronto este chocó con la oposición de jesuitas y dominicos. El padre Couplet, traductor de Confucio, fue el primero en señalar las coincidencias entre el quietismo y las concepciones budistas[2]. Por fin, en mayo de 1685, el Santo Oficio decretó la prisión de Molinos y poco después la de setenta de sus discípulos. Algo más adelante, la cifra de encarcelados llegó a doscientos. En el proceso resultó que Miguel de Molinos había enseñado el desprecio a imágenes y crucifijos, así como, cuando menos, disculpado las relaciones sexuales desordenadas, esto es, extramatrimoniales, a las que él mismo se habría entregado. Este extremo lo habría confirmado personalmente durante los interrogatorios, aunque, dado que estos se realizaron bajo tormento, cabe poner en duda la veracidad de la confesión. El 2 de septiembre de 1687 fue declarado hereje y condenado a reclusión perpetua y el 20 de noviembre su viejo amigo, Inocencio XI, ratificó la sentencia. A partir de ahí no tenemos más noticias que la de su fallecimiento el 28 de diciembre de 1696.

En España las ideas de Molinos no parece que suscitaran gran interés. Sin embargo sí tuvieron una amplia repercusión en Francia, donde influyeron grandemente en madame Guyon y en François Fénelon.





[1] Nada tiene que ver este con el molinismo, nombre dado a las ideas de otro teólogo español, Luis de Molina.
[2] Poco después, desde una concepción muy alejada del catolicismo romano, Pierre Bayle (1647-1706) insistió en lo apuntado por Couplet.