Mostrando entradas con la etiqueta Thomas Merton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thomas Merton. Mostrar todas las entradas

13 marzo 2014

Letanía

Thomas Merton

Enséñame cómo se va a ese país
que está más allá de toda palabra
y de todo nombre.
Enséñame a orar a este lado de la frontera,
aquí donde se encuentran estos bosques.
Necesito que tú me guíes.
Necesito que tú muevas mi corazón.
Necesito que mi alma se purifique
por medio de tu oración.
Necesito que robustezcas mi voluntad.
Necesito que salves y transformes el mundo.
Te necesito a ti para todos cuantos sufren,
para todos cuantos padecen prisión,
peligro o tribulación.
Te necesito para todos cuantos han enloquecido.
Necesito que tus manos sanadoras
no dejen de actuar en mi vida.
Necesito que hagas de mí,
como hiciste de tu Hijo,
un sanador, un consolador, un salvador.
Necesito que des nombre a los muertos.
Necesito que ayudes a los moribundos a cruzar el río.
Te necesito para mí, tanto si vivo como si muero.

Es preciso. Amén.

12 octubre 2011

La espiritualidad de Thomas Merton

Carmen Sáez Gutiérrez
Recensión publicada en Estudio Agustiniano 46/Fasc 2. 2011

RODENAS, E. Thomas Merton. El hombre y su vida interior. Ed. Narcea. Madrid, 2010. 21x13,5. 195 pp.

Elvira Rodenas, licenciada en Estudios Eclesiásticos y en Teología Espiritual por la Universidad Pontificia de Comillas, nos presenta un interesante trabajo sobre la doctrina espiritual de Thomas Merton, escritor contemplativo y poeta, convertido al catolicismo en su etapa universitaria y luego monje trapense. En él, a través de los escritos del padre Luis, como era conocido en el monasterio cisterciense, además de exponer su perfil biográfico, analiza la esencia de su pensamiento, su idea de hombre como ser que no puede nada sin la presencia de Dios, la necesidad de equilibrar la vida de silencio y oración con la presencia en los problemas de la sociedad actual, tales como la alternativa pacifista y el diálogo interreligioso abierto a la espiritualidad oriental, o la prioridad de aunar contemplación y compasión referida a los “otros”.

De otro lado, presenta la espiritualidad de Merton no como filosofía o constructo puramente mental, sino como fruto de su experiencia de encuentro con Dios en el monasterio trapense de Santa María de Getsemaní en Kentucky, desde donde nos ha llegado transcrita a través de sus cartas, diarios o libros. No oculta las contradicciones de Merton, pues no hay fe sin duda, e invita al lector a resolver sus propios conflictos en Cristo y con Cristo, tal como nos dice el propio Merton.

La autora tuvo la oportunidad de conocer a Thomas Merton en la Universidad Pontificia de Comillas, lo que da viveza y dinamismo al relato.