viernes, 29 de junio de 2012

Cine y misterio humano

Francisco Javier Bernad Morales

Retomo una recensión que publiqué hace tiempo en Estudio Agustiniano.

MUÑOZ GARCÍA, Juan José, Cine y misterio humano. Rialp, Madrid, 2003, 13,5  x 20, 285 pp.

Parte el autor de la consideración de que en la actualidad nuestro conocimiento del ser humano se forja en gran medida a través del cine. La contemplación de películas tendría, pues, un papel socializador análogo al que en otras épocas desempeñaron el teatro, la novela o el cuento; en suma, los relatos —de los que el cine no es sino una modalidad— por medio de los cuales, los seres humanos hemos aprendido siempre a situarnos en el mundo y a interrogarnos sobre el sentido de nuestra vida. Juan José Muñoz nos conduce a una interesante reflexión sobre la felicidad, el dolor, el sacrificio y la trascendencia, en que, apoyado en ejemplos tomados de gran número de películas, por lo general recientes — escasean las referencias, con destacadas excepciones como Ciudadano Kane, a las que podríamos llamar clásicas—, muestra de una manera sólida y convincente el rechazo a interpretaciones reduccionistas del ser humano, como aquellas que, revestidas de un barniz falsamente científico, pretenden reducirlo a mero producto de una combinación de genes o de influencias sociales, desprovisto, por tanto, de libertad y de responsabilidad.

            El buen cine, al igual que la buena literatura, nos sitúa ante personas reales, capaces de dudar, de sufrir y de amar. Por eso enriquece nuestro conocimiento del ser humano. Las peripecias de Guido en La vida es bella, pueden ser inverosímiles, o cuando menos, muy poco probables, y sin embargo, él es capaz de despertar nuestra admiración y de conmovernos en su heroica lucha por proteger a su hijo de una realidad terrible que, sin su imaginación y voluntad sería totalmente desesperanzadora. Por el contrario, el mal cine nos presenta personajes carentes de profundidad, cuyas reacciones son totalmente previsibles. Rambo o Torrente solo como contraejemplos podrían ilustrar una reflexión sobre la naturaleza humana.

lunes, 25 de junio de 2012

San Juan Bautista


Francisco Javier Bernad Morales

Si bien Juan el Bautista es un personaje familiar para todos los cristianos, a menudo estos lo consideran un mero precursor, cuya tarea se habría limitado a preparar a las gentes para la llegada de Jesús de Nazaret. Sin negar este papel, firmemente expresado en el Evangelio, vale, no obstante, la pena intentar una mayor aproximación a su figura.
Su existencia está atestiguada no solo por las fuentes evangélicas sino, una vez más, por Flavio Josefo, quien le dedica un párrafo en Antigüedades de los judíos:
Algunos judíos creyeron que el ejército de Herodes había perecido por la ira de Dios, sufriendo el condigno castigo por haber muerto a Juan, llamado el Bautista. Herodes lo hizo matar, a pesar de ser un hombre justo que predicaba la práctica de la virtud, incitando a vivir con justicia mutua y con piedad hacia Dios, para así poder recibir el bautismo. Era con esta condición que Dios consideraba agradable el bautismo; se servían de él no para hacerse perdonar ciertas faltas, sino para purificar el cuerpo, con tal que previamente el alma hubiera sido purificada por la rectitud. Hombres de todos lados se habían reunido con él, pues se entusiasmaban al oírlo hablar. Sin embargo, Herodes, temeroso de que su gran autoridad indujera a los súbditos a rebelarse, pues el pueblo parecía estar dispuesto a seguir sus consejos, consideró más seguro, antes de que surgiera alguna novedad, quitarlo de en medio, de lo contrario quizá tendría que arrepentirse más tarde, si se produjera alguna conjuración. Es así como por estas sospechas de Herodes fue encarcelado y enviado a la fortaleza de Maquero, de la que hemos hablado antes, y allí fue muerto. Los judíos creían que en venganza de su muerte, fue derrotado el ejército de Herodes, queriendo Dios castigarlo. (Ant. Jud. XVIII, 5, 2).
El texto se refiere al tetrarca de Galilea, Herodes Antipas, quien para desposar a Herodías, mujer de su medio hermano Herodes Filipo había repudiado a su esposa legítima. El padre de esta, el rey nabateo Aretas, ofendido, atacó el territorio de su exyerno, quien solo pudo conservar el poder gracias a la intervención del gobernador romano de Siria. Es esta la derrota de la que habla Josefo. Precisamente, el Evangelio señala como causa del apresamiento y muerte de Juan su crítica a la relación entre Antipas y Herodías (Mt. 14, 1-12, Mc. 6, 14-29, Lc. 3, 19-20); algo que no es corroborado, pero tampoco desmentido por Josefo.
Ambos testimonios coinciden, de todas maneras, en revestir a Juan con un atributo propio de los antiguos profetas: la denuncia de la iniquidad de los poderosos. Es una actitud similar a la de Natán cuando reprocha a David el asesinato de Urías (II Sam. 12), o a la de Elías y Elíseo ante el linaje de Omrí (I y II Re). En contraposición, Jesús de Nazaret adopta siempre un tono genérico en sus condenas, sin aludir expresamente a hechos o personajes concretos.
El paralelismo con Elías llega incluso a la forma de vivir. Mateo (3, 4) y Marcos (1, 6) nos presentan a Juan como un asceta cubierto con una piel de camello y alimentado con langostas y miel del campo. En cuanto a Elías, así aparece en el relato de la muerte de Ocozías, rey de Israel, hijo de Ajab y nieto de Omrí. Había sufrido este rey una grave caída en Samaria, por lo que envió mensajeros a consultar con Baal-ze-bub[1], dios de Ekron, pero estos regresaaron, tras encontrarse con Elías:
Los mensajeros se volvieron junto a Ocozías, quien les preguntó:
-¿Por qué, pues, os habéis vuelto?
Contestáronle:
-Ha salido a nuestro encuentro un hombre y nos ha dicho: ‘Id, volveos al rey que os ha enviado y decidle: Así dice Yahveh: ¿Es porque no hay Elohim en Israel por lo que tú mandas a consultar a Baal-ze-bub, dios de Ekron? En vista de eso, de la cama a que has subido no has de bajar, sino que morirás de cierto’.
Preguntóles él:
-¿Cuál era el aspecto del hombre que ha salido a vuestro encuentro y os ha hablado estas palabras?
Le contestaron:
-Era un hombre provisto de un manto de pelo y un cinto de cuero ceñido a sus lomos (II Re 1, 6-8).
No extraña que  unos sacerdotes y levitas, ante quienes el Bautista ha negado ser el Mesías, le pregunten si es Elías (Jn, 1, 21).
La conducta de Juan contrasta con la de Jesús, quien, tras los cuarenta días de ayuno en el desierto, acepta con gusto las invitaciones de discípulos y de fariseos, e incluso ciertos lujos de manera que sus mismos seguidores llegan a escandalizarse (Mt. 26, 6-13).
Por otra parte, Juan, al igual que Isaac, José o Samuel ha nacido de una mujer estéril, lo que una vez más  remite a los patriarcas y profetas.
Dejo para otro momento el comentario de la posible vinculación de Juan con los esenios y con la comunidad de Qumrán.


[1] Se trata de Belcebú, el señor de las moscas, una divinidad filistea identificada en la literatura cristiana como el príncipe de los demonios.

domingo, 24 de junio de 2012

TU

M.Teresa de Calcuta

TU
Señor, Tu eres:
El Hambre que debe ser saciada
la Sed que debe ser apagada
el Desnudo que debe ser vestido
el Sin techo que debe ser hospedado
el Enfermo que debe ser curado
el Abandonado que debe ser amado
el No aceptado que debe ser recibido
el Leproso que debe ser lavado
el Mendigo que debe ser socorrido
el Borracho que debe ser escuchado
 el Loco que debe ser protegido
el Insignificante que debe ser abrazado
el ciego que debe ser acompañado
el Sin voz que necesita que alguien hable por él
el cojo que necesita alguien que camine por él
el Drogado al que debe ofrecerse amistad
la Prostituta que debe ser reconducida al camino recto
el Anciano que debe ser servido.

viernes, 22 de junio de 2012

La familia contemporánea

Carmen Sáez

VÁZQUEZ DE PRADA, MERCEDES. Historia de la familia contemporánea. Principales cambios en los siglos XIX y XX. Ed. Rialp. Pamplona,  2008. 24,5 x 16,5, 222 pp.

Mercedes Vázquez de Prada, profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Navarra y de Historia de la Familia en el Máster en Matrimonio y Familia en el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra, nos ofrece en este libro un riguroso estudio histórico sobre la evolución de la institución familiar en los siglos XIX y XX en el que analiza los factores de cambio y las consecuencias, determinantes económicos e ideológicos que marcan una situación nueva. Desde la objetividad de la investigación  sobre la transformación de la familia tradicional en nuevas formas de convivencia, aún permaneciendo rasgos de la anterior, que son consideradas también como familia por la sociedad actual, se deriva una crítica que desvela una desazón por la pérdida de valores tales como la estabilidad afectiva que favorece el crecimiento de los hijos o el valor de la vida como bien otorgado por Dios. Se dibuja así una situación en la que la familia convencional es minoritaria frente a otros modelos alternativos. Si bien, al presentar las innovaciones que han ido sucediéndose, destaca rasgos considerados como positivos, así todo lo relacionado con la liberación de la mujer es visto como una aportación que mejora su situación, siempre que no la reduzca  a mero objeto de placer. Algo que critica con fundamento y que sin duda está llevando a diversos desequilibrios personales propios y colaterales es la trivialización de las relaciones sexuales que cosifican a los individuos privándolos de una necesaria e importante humanidad.
Cada capítulo es iniciado con una introducción que sitúa el contenido a tratar y termina con un resumen claro y conciso de los puntos abordados, así como una bibliografía que documenta la exposición.
A pesar de ser un libro científico, el lenguaje es accesible y su contenido es apropiado tanto para el estudio como para la divulgación.

jueves, 21 de junio de 2012

Aleluya

Hoy insertamos un hermoso canto mozárabe.



Tras la conquista musulmana en el siglo VIII, muchos hispanovisigodos, a los que se conoció como muladíes, adoptaron la religión de los vencedores, pero otros, a los que se llamó mozárabes, continuaron fieles al cristianismo y vivieron como dimmíes, bajo dominio islámico. Se trataba de una minoría protegida a la que, a cambio del pago de un tributo, se permitía, al igual que a los judíos, la observancia de su religión con ciertas restricciones. Sin embargo, al endurecerse el trato que recibían, pronto fueron muchos los mozárabes que emigraron a los territorios cristianos del norte, en los que dejaron una profunda impronta cultural.
Hasta el siglo XI, en los reinos cristianos se practicó la liturgia mozárabe, heredera de la visigótica, pero desde ese momento, los monarcas favorecieron la instalación de monjes de la regla de San Benito, que llevaban consigo la nueva liturgia romana, finalmente impuesta en 1080 por Alfonso VI en León y Castilla. Tras la conquista de Toledo (1085), ante la fuerte presencia mozárabe en la ciudad el soberano autorizó a seis parroquias a mantener la antigua liturgia.

miércoles, 20 de junio de 2012

La ética ante las víctimas

Francisco Javier Bernad Morales

Pienso que a pesar del tiempo transcurrido desde que escribí esta recensión para Estudio Agustiniano, su contenido no ha perdido actualidad.

MARDONES, José M., REYES MATE (Ed.), La ética ante las víctimas. Anthropos, Barcelona, 2003, 20 x 13 cm, 271 pp.

Recoge este libro un conjunto de artículos cuyo denominador común es el intento de ofrecer, en una línea inspirada básicamente en Levinas y en Adorno, una fundamentación heterónoma de la ética. Frente a la tradición kantiana, propugnan los autores una ética desarrollada a partir de la experiencia del mal. Un mal cuya expresión arquetípica es el Holocausto, simbolizado en Auschwitz —de donde el imperativo categórico formulado por Adorno: “Que Auschwitz no se repita”—, pero cuya realidad informa toda la historia humana, edificada sin excepción sobre el sufrimiento de las víctimas y sobre su olvido. Los relatos de los supervivientes de los campos coinciden en la dificultad para comunicar su experiencia a los que han permanecido fuera y en la incapacidad de estos para escucharlos. No se trata simplemente de que el horror resulte inasimilable, sino de que, tras la catástrofe, es preciso restaurar el mundo, reintroducir  en él la racionalidad. Para eso basta el castigo de los culpables, pero este no es capaz de reparar el sufrimiento infligido a las víctimas, que continúan, con su mera existencia, poniendo en cuestión la justicia de los vencedores. Sobre aquellas pesa una nueva condena: la de ser borradas de la memoria, la de ser de nuevo sacrificadas, para impedir que su mirada turbe nuestro recobrado sosiego. No es necesario retroceder en el tiempo para comprobar la incomodidad generada por unas víctimas a las que a menudo se intenta responsabilizar de su desgracia o reducir al nivel de efectos secundarios o, en expresión de moda, daños colaterales del proceso histórico.
            Si bien el libro mantiene una gran unidad, al tratarse de una colección de artículos de diferentes autores, son inevitables desniveles en calidad e interés entre las distintas aportaciones. Destacan sobre el conjunto los firmados por Mardones, Reyes Mate, Bárcena y Mèlich, todos ellos dotados de una gran claridad expositiva y una rigurosa fundamentación. Otros, como el de Sirio López Velasco, parecen más cuestionables, por cuanto en ellos se percibe un aliento utópico que no deja de ser inquietante en un mundo en el que sabemos, pues lo hemos experimentado, que nada causa tantas víctimas y tanto sufrimiento como la convicción de que es posible edificar Utopía —no un mundo mejor, anhelo en el que todos coincidimos, sino una sociedad perfecta— y la voluntad de construirla.

martes, 19 de junio de 2012

Misión de jóvenes

Presentamos un vídeo de una misión de jóvenes agustinianos en los valles calchaquíes de Argentina. Una alternativa para acercarse a otra realidad que puede enriquecernos enormemente en la tarea de crecer como personas y constituye una forma clara de dar testimonio de Cristo Resucitado.

lunes, 18 de junio de 2012

Quiero creer

Gerardo Diego

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver
quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé, y,
limpio de culpa vieja,
sin celos te pude ver.
Quiero creer.

Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.
Quiero creer.

Limpia mis ojos cansados
deslumbrados del cimbel,
lastra de plomo mis párpados
y oscurécemelos bien.
Quiero creer.

Ya todo es sombra y olvido
y abandono de mi ser.
Ponme la venda en los ojos.
Ponme tus manos también.
Quiero creer.

Tú que pusiste en las flores
rocío y debajo miel,
filtra en mis secas pupilas
dos gotas frescas de fe.
Quiero creer.

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver,
creo en Ti y quiero creer.


domingo, 17 de junio de 2012

La actividad económico-social y el reino de Cristo


Los cristianos que toman parte activa en el movimiento económico-social de nuestro tiempo y luchan por la justicia y caridad, convénzanse de que pueden contribuir mucho al bienestar de la humanidad y a la paz del mundo. Individual y colectivamente den ejemplo en este campo. Adquirida la competencia profesional y la experiencia, que son absolutamente necesarias, respeten en la acción temporal la justa jerarquía de valores, con fidelidad a Cristo y a su Evangelio, a fin de que toda su vida, así la individual como la social, quede saturada con el espíritu de las bienaventuranzas, y particularmente con el espíritu de la pobreza.
Quien con obediencia a Cristo busca ante todo el reino de Dios, encuentra en éste un amor más fuerte y más puro para ayudar a todos sus hermanos y para realizar la obra de la justicia bajo la inspiración de la caridad.

Constitución Gaudium et spes, Cap. III, Sec. I, 72. Vaticano II

sábado, 16 de junio de 2012

Cantiga 47. Virgen Santa Maria, guarda-nos se te praz

Aunque tradicionalmente se han atribuido la Cantigas de Santa María el rey castellano Alfonso X el Sabio (1221-1284), hoy generalmente se admite que, si bien el monarca intervino en muchas de ellas, no todas proceden de su mano. Se trata de un conjunto de unas cuatrocientas veinte composiciones escritas en galaico-portugués, la mayoría de las cuales relatan milagros de la Virgen en un tono sencillo y hasta ingenuo, testimonio de una fe alegre y confiada.
A continuación insertamos la cantiga 47:



Esta es cómo Santa María guardó al monje que el demonio quiso asustar, para hacerlo perder.

Para arrancar de los corazones la gran perfidia, se muestra Santa María en sus grandes visiones.

Porque él, noche y día, lucha por hacernos caer en yerros, para que perdamos a Dios, tu Hijo, que quiso sufrir, en la cruz, pasión y muerte, para que tuviésemos paz.


Y de esto, amigos míos, quiero referiros un hermoso milagro, del que hice mi cantar, cómo Santa María fue a guardar a un monje de la tentación del demonio, al que el bien desagrada.


Este monje estaba ordenado, y según oí, observaba muy bien sus reglas, como he aprendido, pero el demonio artero lo turbó de manera que hizo que, en la bodega, bebiera demasiado vino.


Cuando estaba bebido, el monje quiso irse en derechura a la iglesia, pero el demonio le salió al encuentro, en forma de toro, y fue a herirlo con sus cuernos, bajos, tal como lo hace el toro.


Cuando esto vio el monje, se llenó de espanto y a Santa María llamó, muy recio; Ella se le apareció enseguida y amenazó al toro, diciendo: "Sigue tu camino, que malos juegos tienes."


Después, en hechura de hombre, se le apareció otra vez, alto, de negro y velludo, negro como la pez; pero le acudió luego la Virgen de buena prez, diciendo: "Huye, malo, que eres peor que un chiquillo."


Después de que Santa María hubo socorrido al monje, como os he dicho, y le quitó el miedo del demonio y el vino, con el que estaba enloquecido, le dijo: "Guárdate, desde hoy, y no seas malvado."

viernes, 15 de junio de 2012

Sagrado Corazón de Jesús

En el día del Sagrado Corazón, queremos recordar estar oración que rezan las Misioneras de la Caridad después de la misa de cada día.

IRRADIANDO A CRISTO

Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir Tu fragancia
por donde quiera que vaya.
Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente,
que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.
Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí,
que cada alma con que me encuentre pueda sentir
Tu presencia en la mía.
¡Permite que no me vean a mí sino solamente a Jesús!
Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú,
a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será mía;
serás Tú quien resplandezca
sobre los demás a través de mí.
Brillando sobre quienes me rodean,
permíteme alabarte como más te gusta.
Permíteme predicarte sin predicar,
no con palabras sino a través de mi ejemplo,
a través de la fuerza atractiva,
de la influencia armoniosa de todo lo que haga,
de la inefable plenitud del amor
que existe en mi corazón por Ti.

jueves, 14 de junio de 2012

El balcón de Sócrates

Francisco Javier Bernad Morales

Hace ya tiempo, publiqué esta recensión en Estudio Agustiniano

BARRIO, José María, El balcón de Sócrates, Rialp, Madrid, 2009, 19 x 12, 136 pp.

Nos encontramos ante una breve, pero intensa reflexión sobre la educación, en torno a un argumento expresado con toda claridad desde la introducción: “es imposible educar desde la actitud del relativismo escéptico” (p. 11). Desarrolla el autor la idea, basada en el modelo socrático, que ve la educación como fruto de un diálogo significativo, que permite un acercamiento a la verdad. En contraposición, las actitudes relativistas, conciben el diálogo como una transacción entre diferentes posturas en que cediendo cada uno en sus posiciones, se puede llegar a determinados compromisos. Es fácil objetar que si no existe una verdad objetiva, si no hay ningún criterio externo con el que determinar que unos conceptos son más correctos que otros, se destruye no solo la posibilidad de una educación en el sentido socrático, sino que incluso el pretendido compromiso resulta imposible, pues este no será otra cosa que la imposición de los prejuicios del más fuerte, del que con mayor firmeza y determinación se aferre a sus ideas. El balcón de Sócrates a que se refiere el título, queda así sustituido por el balcón de Pilato, aquel al que se asomó el procurador de Judea para lavarse las manos tras haberle preguntado a Cristo: “¿Qué es la verdad?”. Si no hay una verdad que descubrir, solo existen opiniones, y no es posible aseverar que la del maestro valga más que la del alumno, ya que ni siquiera cabe imaginar que la vida del justo sea más preciosa que la del criminal: la multitud, con su griterío, queda como único juez.

miércoles, 13 de junio de 2012

El odio no tendrá la última palabra


Carmen Sáez Gutiérrez

MARTIN, Christel. El odio no tendrá la última palabra. Maggy la mujer de 10.000 hijos. Ed. Mundo Negro, Madrid, 2010. 20 x 13, 199.
En Burundi,  un país marcado por las guerras fratricidas entre hutus y tutsis, donde la barbarie y el sinsentido vagan por doquier, Marguerite Barankitse, más conocida por Maggy, es capaz de crear vida y poner esperanza gracias a la fe en Cristo Vivo y Resucitado. Es la fuerza que brota del Amor de Jesús y el convencimiento de que el perdón es una alternativa real al odio que solo genera odio, lo que permite que, en medio de la tragedia, sea posible construir la paz.
Tras presenciar una masacre en la que fueron asesinadas setenta y dos personas, a riesgo de su propia vida, esta mujer salvó a veinticinco niños y creó un hogar para ellos con los medios que disponía: una casa y unos terrenos heredados de su madre. En él se alimenta, se cuida y se educa para el perdón a más de dos mil niños, con la finalidad de ofrecerles no solo un medio de vida sino también la enseñanza de unas actitudes que les permitan terminar con la guerra civil.
La obra es un grito de esperanza, fruto de la fe. No se trata de un ejercicio de generosidad sin más, sino de un amor que brota de unas profundas raíces cristianas.
El libro es un auténtico testimonio de vida entregada al servicio de los más necesitados: huérfanos, enfermos de sida…Sin embargo adolece de errores en la traducción y, en ocasiones también en la ortografía. Sería bueno para todos una edición con un estilo más cuidado, pues de esta forma el contenido de la obra se vería reforzado.


martes, 12 de junio de 2012

La oración para San Juan Crisóstomo

San Juan Crisóstomo


La oración no es el efecto de una actitud exterior, sino que procede del corazón. No se reduce a unas horas o momentos determinados, sino que está en continua actividad, lo mismo de día que
de noche. No hay que contentarse con orientar a Dios el pensamiento cuando se dedica exclusivamente a la oración; sino que, aun cuando se encuentre absorbida por otras preocupaciones (...) hay que sembrarlas del deseo y el recuerdo de Dios.

 (Hom. 6 sobre la oración)

lunes, 11 de junio de 2012

Proyecto misionero de 2012


El proyecto misionero que este año propone Iquitanz a nuestra parroquia es el apoyo a la formación de los laicos de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, de la diócesis de San Pedro Sula, Cofradía, Cortés, en  Honduras. Se trata de una parroquia agustiniana con labores pastorales y sociales desde el año 2009.
Se encuentran en una zona rural, con recursos muy limitados, en la que apenas tienen acceso a material impreso y audiovisual, tan necesario para el trabajo de catequistas y delegados de la Palabra. Este es el motivo por el que solicitan una pequeña biblioteca que incluya materiales tales como biblias, libros de homilética, liturgia, catequética, cristología, eclesiología, etc. así como un equipo de Data Show y un ordenador portátil, que les permita el uso de medios audiovisuales. El coste del proyecto asciende a 4.500 dólares.
Nosotros, como parroquia, iremos aportando poco a poco nuestra contribución en el despacho parroquial y, como viene siendo habitual, a final de año, la Escuela de Padres organizará un mercadillo para financiar el total del proyecto. ¡Ánimo a todos!
Para más información, se puede consultar el siguiente enlace: Proyecto misionero

domingo, 10 de junio de 2012

Pange lingua

Canta, lengua, el misterio del cuerpo glorioso y de la sangre preciosa que el Rey de las naciones, fruto de un vientre generoso, derramó como rescate del mundo. 
Nos fue dado, nos nació de una Virgen sin mancilla; y después de pasar su vida en el mundo, una vez esparcida la semilla de su palabra, terminó el tiempo de su destierro dando una admirable disposición.
En la noche de la última cena, recostado a la mesa con los hermanos, después de observar plenamente la ley sobre la comida legal, se da con sus propias manos como alimento para los Doce.
El Verbo hecho carne convierte con su palabra el pan verdadero con su carne, y el vino puro se convierte en la sangre de Cristo. Y aunque fallan los sentidos, basta la sola fe para confirmar al corazón recto en esa verdad.
Veneremos, pues, inclinados tan gran Sacramento; y la antigua figura ceda el puesto al nuevo rito; la fe supla la incapacidad de los sentidos.
Al Padre y al Hijo sean dadas alabanza y júbilo, salud, honor, poder y bendición; una gloria igual sea dada al que de uno y de otro procede. Amén.



sábado, 9 de junio de 2012

Manifiesto de Cáritas 2012

Desde Cáritas, en nombre de la comunidad cristiana, queremos plantear la urgente necesidad de un nuevo modelo económico que gire alrededor del bien del ser humano, y sea respetuoso con el medioambiente. La crisis económica ha puesto al descubierto el callejón sin salida al que nos está llevando este modelo económico basado en el crecimiento sin límite. Los países y los ciudadanos estamos endeudados por encima de lo que producimos o ganamos.
El 20% de la población mundial posee el 90% de la riqueza que hay en el planeta, mientras más de 4.000 millones de personas viven en estado de pobreza. Es decir, este modelo económico basado en el Crecimiento no favorece a toda la humanidad sino sólo a unos pocos.
Por último, esta crisis también ha puesto de manifiesto que el mundo vive por encima de sus posibilidades físicas. Estamos destruyendo el planeta a un ritmo sin precedentes. Ante todo esto no podemos quedarnos de brazos cruzados, indiferentes, mientras tres cuartas partes de la familia humana malvive en la pobreza (ver Mt 25,31-40).
Pedimos a nuestros gobernantes que luchen con todos sus medios para acabar con la pobreza y la exclusión; que no recorten los gastos sociales sino que los incrementen para paliar los efectos de esta crisis en los más vulnerables; que mejoren sus políticas de empleo; que cumplan su compromiso de contribuir con el 0,7% de nuestra riqueza anual a los países empobrecidos, y que cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se marcaron para el año 2015.
Pedimos a los ciudadanos que tengan la convicción cierta de que sí que podemos hacer algo, por pequeños que seamos. Con nuestra manera de vivir, de comportamos, de actuar ética y comprometidamente, podemos influir para bien en nuestro entorno. Lo creamos o no, cada uno de nosotros tiene un trozo de mundo en el que sí que puede hacer algo para hacer posible una sociedad mejor...”Vivamos sencillamente, para que otros, sencillamente, puedan vivir”.  

(Reafirmemos nuestra convicción de que OTRO MUNDO ES POSIBLE Y DESEABLE).



Todo lo tenemos en Cristo

San Ambrosio de Milán

Todo lo tenemos en Cristo.
Cristo lo es todo para nosotros.
Si quieres curar tus heridas, él es el médico.
Si ardes de fiebre, él es la fuente.
Si estás oprimido por la iniquidad, él es la justicia.
Si necesitas ayuda, él es el vigor.
Si temes a la muerte, él es vida.
Si deseas el cielo, él es el camino.
Si buscas refugio en las tinieblas, él es la luz.
Si tienes hambre, él es alimento.

viernes, 8 de junio de 2012

Himno Adoro te devote

Santo Tomás de Aquino

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vió Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.
 Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. 

Amén.

jueves, 7 de junio de 2012

Casas descosidas y desplazados en el río Marañón

Hoy queremos llamar la atención sobre la situación que están viviendo las comunidades nativas del distrito de Parinari, provincia de Loreto, río Marañón, en Iquitos (Perú), tras las inundaciones por la crecida del río. Para ello remitimos al artículo publicado por el P. Manolo Berjón y el P. Miguel Ángel Cadenas en el blog de la parroquia Santa Rita de Castilla. En nuestro blog figura el enlace a este espacio en sitios recomendados. No obstante, presentamos a continuación un enlace directo:

Tejiendo redes desde el río Marañón

miércoles, 6 de junio de 2012

Campaña de Cáritas

El próximo domingo, día del Corpus, habrá colecta especial para Cáritas. Presentamos un video de sensibilización.


lunes, 4 de junio de 2012

El testimonio flaviano


Francisco Javier Bernad Morales

Se ha dado este nombre a la primera mención de Jesús de Nazaret en una fuente no cristiana, las Antigüedades judías de Flavio Josefo. La versión más difundida dice:
En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, si verdaderamente se le puede llamar hombre. Porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos de origen judío y a muchos de origen griego. Él era el Mesías. Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. Porque él se les apareció al tercer día vivo otra vez, tal como los divinos profetas habían hablado de estas y otras innumerables cosas acerca de él. Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido (Ant. Jud. 18, 3, 3).
Parece indudable que un texto como este solo puede haberlo escrito un autor cristiano, razón por la cual muchos estudiosos lo han considerado una interpolación realizada por un copista posterior a Josefo. Sin embargo, en los últimos tiempos ha cobrado fuerza una posición que no rechaza la autenticidad de toda  la referencia, sino solo la de determinados incisos.  Pero antes de entrar en el texto, a fin de que el lector pueda formarse una idea cabal del estado de la cuestión en torno al testimonio de Josefo, estimo necesario introducir unas breves consideraciones acerca del autor y de la manera en que se han transmitido hasta nosotros las obras de los autores antiguos.
Flavio Josefo, cuyo nombre judío era Yosef ben Matatiyahu, nació hacia el 37 d.C.  en Judea, según él mismo afirma, de una familia sacerdotal emparentada con los asmoneos[1] (Autobiografía I, 1-6). A los diecinueve años, tras haber mantenido contacto con saduceos y esenios, se habría adherido al grupo fariseo (II, 10-12). Durante la guerra Judía fue comandante de las fuerzas rebeldes en Galilea y, tras ser cercado por los romanos en Jotapata, salvó la vida de una manera bastante oscura. Ocultos en una cisterna, él y cuarenta de sus hombres acordaron darse muerte unos a otros a fin de no ser capturados. Echadas suertes, a Josefo le correspondió morir en último lugar, pero cuando solo quedaban con vida él y otro compañero, decidieron entregarse a los romanos. Fue conducido ante Vespasiano a quien predijo que en breve sería emperador, por lo que este, complacido, le perdonó (La guerra de los judíos, Libro III, cap. XIV-XV). A partir de ese momento, adoptó el nombre de Flavio Josefo, signo de que quedaba integrado como cliente en la gens Flavia, a la que pertenecía el general romano. Adscrito al séquito de Tito, quien había sucedido a su padre en el mando de las tropas al ser este proclamado emperador, asistió a la toma de Jerusalén y a la destrucción del Templo, y luego marchó a Roma, donde escribió en griego toda su obra: Antigüedades judías, Contra Apíón, La guerra de los judíos y Autobiografía. Esta producción literaria obedece a un triple objetivo: dar a conocer la historia de Israel al público gentil, defender al judaísmo de falsas acusaciones y justificar su propia actuación durante la guerra Judía, pues el episodio de Jotapata y su consiguiente proximidad a los flavios le habían convertido en sospechoso de traición. Nada en su vida ni en su obra autoriza a pensar que se hiciera cristiano. Parece que murió ya bajo Trajano hacia el año 101.
En cuanto a la transmisión de los textos antiguos, hemos de considerar dos hechos. Son obviedades, pero no me parece ocioso recordarlas: no existían ni la imprenta ni el concepto de propiedad intelectual. Los distintos ejemplares de una misma obra se copiaban, por tanto, a mano, lo que daba lugar a que los amanuenses  cometieran errores o hicieran correcciones con el propósito de hacer inteligibles pasajes que les parecían oscuros, e incluso que introdujeran añadidos con la finalidad de completar aquello que se les antojaba insuficiente. Estas copias, servían a su vez como modelo para otras posteriores, en las que se reproducía el mismo fenómeno. Actualmente, el manuscrito más antiguo que poseemos de Antigüedades judías se remonta al siglo IX (unos setecientos años posterior a la muerte del autor) y es una copia de una traducción al latín[2]; en griego, disponemos de una copia del siglo XI. Restituir el texto original es, pues, una tarea compleja reservada a especialistas. Meier propone una reconstrucción despojada de adherencias cristianas:
En aquel tiempo apareció Jesús un hombre sabio. Porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los hombres principales de entre nosotros, lo condenó a la cruz, los que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo. Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido[3].
Se observa que, pese a las supresiones, el texto mantiene una redacción coherente y fluida, respetuosa además con el estilo del autor, lo que refuerza la idea de que aquellas corresponden a intercalaciones tardías.
Por otro lado, Shlomo Pines publicó en 1971 la versión del testimonio comprendida en la Historia Universal de Agapio, un cristiano del siglo X que escribía en árabe. Contiene menos elementos cristianos que las conocidas anteriormente y se aproxima mucho a la restitución de Meier[4].
Podemos concluir que, frente al escepticismo imperante en el siglo XIX y a la admisión acrítica de su autenticidad mantenida por algunos autores, se impone una aceptación matizada, que reconoce interpolaciones, pero preserva la autenticidad del testimonio.



[1] Los asmoneos eran los descendientes de Juan Hircano, hijo de Simón Macabeo y nieto de Matatías. Gobernaron Judea y Galilea, así como Samaria, Idumea y otros territorios próximos hasta que Roma impuso al idumeo Herodes el Grande (47 a.C.), quien para legitimar su posición casó con la princesa asmonea Mariamne, a la que posteriormente hizo ejecutar, así como a tres de sus propios hijos, a su suegra y a su cuñado. A nadie puede extrañar que se le adjudique la matanza de los inocentes, aunque se trate de un hecho no documentado en fuentes extracristianas.
[2] Sobre los manuscritos de Antigüedades judías, MEIER, John P. Un judío marginal, Estella, Verbo Divino, 2009 (primera edición en inglés 1991), p. 99.
[3] MEIER (2009) p. 84.
[4] Puede leerse una traducción española en MARTÍN-MORENO GONZÁLEZ, Juan Manuel, El Jesús judío, http://www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/Jesus/Jesusjud%C3%ADo.htm (página de la universidad de Comillas disponible a 2 de junio de 2012).

domingo, 3 de junio de 2012

Santísima Trinidad

San Agustín

Así, el Espíritu Santo se dice Espíritu del Padre y del Hijo, que lo dieron, y también nuestro, pues lo recibimos. El que da la salud se llama salud del Señor, y es también nuestra salud, porque la recibimos. El Espíritu es Espíritu de Dios, porque lo otorga, y nuestro, porque lo recibimos... Señor y Dios mío, en ti creo, Padre, Hijo y Espíritu Santo. No diría la Verdad: 'Id, bautizad a todas las gentes en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo? Si no fueras Trinidad... Fija mi atención en esta regla de fe, te he buscado según mis fuerzas y en la medida que tú me hiciste poder, y anhelé ver con mi inteligencia lo que creía mi fe, y disputé y me afané en demasía. Señor y Dios mío, mi única esperanza, óyeme para que no sucumba al desaliento y deje de buscarte: ansíe siempre tu rostro con ardor. Dame fuerzas para la búsqueda, tú que hiciste te encontrara y me has dado esperanzas de un conocimiento más perfecto. Ante ti está mi firmeza y mi debilidad; sana ésta, conserva aquélla. Ante ti está mi ciencia y mi ignorancia; si me abres, recibe al que entra; si me cierras, abre al que llama. Haz que me acuerde de Ti, te comprenda y te ame. Acrecienta en mí estos dones hasta mi reforma completa... Señor, Dios uno y Dios Trinidad, cuando con tu auxilio queda dicho en estos mis libros conózcanlo los tuyos; si algo hay en ellos de mi cosecha, perdóname tú, Señor, y perdónenme los tuyos. Así sea. 

S. Agustín, De la Santísima Trinidad; V,14,15; XV,18,51


viernes, 1 de junio de 2012

Anoche cuando dormía


Antonio Machado

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.