21 noviembre 2011

Dios es amor (I)

Ramón Puigventós

En la carta 1ª de Juan, cap. 4º, versículos 8 y 16 se nos dice ‘’… porque Dios es Amor…’’ y Jesús nos dice que también es Padre. Y a petición de los Apóstoles les dice, cuando oréis, diréis, ‘’Abba, papá, que estás en los cielos…’’ Por la mañana cuando empiezo la oración, digo, ‘’Buenos días Abba, papá, Señor mío y Dios mío ’’, y me maravilla y emociona, que Dios siendo el Creador del Universo, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Altísimo, el Tres Veces Santo, el Señor de Señores, el Rey de Reyes, el Alfa y Omega, haya tenido un pensamiento para crearme, soy un pensamiento Suyo, y no solo permite, sino que quiere que le llame Abba, papá. Me parece imposible, y me cuesta comprender, como este Dios, mi Dios, al crear a Adán y Eva por amor, engañados por Satanás, que despertó en ellos, el orgullo, creyeron en la palabra de este y comieron del fruto prohibido, ellos que vivían con Dios, que se paseaba con ellos en el Jardín, que lo veían cara a cara, que no conocían la enfermedad, ni la muerte, ni ninguna necesidad, y menos aún, el mal. Y Dios a pesar de la herida que debió ser para Él, esta traición, no se conforma que el hombre sea el esclavo de Satanás. Y Dios que había entregado al hombre el dominio del Universo, al desobedecer a Dios y obedecer a Satanás, el dominio del Universo, pasa en manos de Satanás. Acordaos cuando Jesús en el desierto, es tentado por Satanás. (Lc.4, 5,  6 y 7) ‘’ Llevándole a un monte alto le mostró en un instante todos los reinos de la tierra, y le dijo el diablo; ‘Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si pues me adoras, será toda tuya’’.

Viendo Dios la situación catastrófica del hombre, le dice a la serpiente, a Satanás, ‘’Enemistad pondré entre ti y la mujer y entre tu linaje y su linaje, él te pisará la cabeza’’. Dicho de otra manera, Dios promete un Mesías, un Libertador, un Salvador, un Redentor, para derribar el muro que nos separaba de Dios, y así restablecer la amistad y la cercanía entre Él y el hombre.

Muchos siglos después, St.Juan, 3, 16-17, dirá, ‘’porque tanto amó Dios al Mundo que dio Su Hijo Único, para que todo el crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a Su Hijo al Mundo para juzgar al Mundo, sino para que el Mundo se salve por Él. Desde esta promesa, hasta el cumplimiento de dicha promesa, todo lo largo del A.T., Dios muestra al hombre el amor que Le tiene, a pesar de las muchas traiciones de Su pueblo. Y Dios le da profetas que hablen en Su Nombre. Y David en el Salmo 103 nos dice; que el amor de Dios es desde siempre para siempre, solo para los que le temen. Dios ama a todos por igual, pero si estos lo rechazan, lo odian, lo desprecian, como no puede violar la libertad del hombre, no puede obligarle a amarlo, el amor de Dios no puede entrar en su corazón, y si en los que Le temen, que no quiere decir miedo, sino que valoran la grandeza de Dios, Su amor y Le dan gracias.

En Is. 54, 10 dice: Los montes se correrán y las colinas se moverán, pero Mi amor de ti no se apartará. En Jer. 31, 3 dice: Con amor eterno Te he amado, por eso he reservado gracia para ti. Y en Is. 49, 15-16, nos dice: ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque esas llegasen a olvidar, Yo no te olvido. Míralo, en las palmas de mis manos te tengo tatuado. (Dios ya había inventado el tatuaje). Es desde luego una imagen, que nos da Dios, para hacernos ver que Él no puede olvidarse de nosotros, que siempre estamos bajo Su mirada, Su pensamiento. Dios no puede librarse de nosotros, porque nunca cortó el cordón umbilical que nos une a Él. Ni lo cortará, porque en Él vivimos nos movemos y existimos.

¿Os acordáis del Hijo Pródigo? A pesar de haber dilapidado toda la herencia, vuelve a casa, pero es el Padre que sale a su encuentro, lo abraza y no le hace ningún reproche, al contrario, Le devuelve la dignidad de hijo que había perdido. Y es que Dios Padre nos ama, no por lo que tenemos, sino por lo que somos, Sus hijos. Dios no pone ninguna condición, porque conoce nuestra miseria, nuestras debilidades, nuestro pecado, nuestras luchas, nuestras tribulaciones, nuestras infidelidades. Dios no nos ama por lo que hacemos, sino porque Él es nuestro Padre. Dios con Su Poder puede hacer lo que quiere, pero hay algo que no puede hacer, dejar de amarnos. No necesitamos aparentar otra cosa distinta de lo que somos, para que Dios nos ame. Nos ama como somos, con nuestras cualidades y nuestros defectos. Dios no nos ama porque seamos buenos, sino porque el bueno es El. Pero hoy, El está a la puerta de nuestro corazón, como un mendigo, y no dice: Yo el Rey de reyes llamo y espero, ámame como eres, como también Os mando, que os améis los unos a los otros, como Yo os amo, o sea sin poner condiciones, como hago Yo con vosotros.

1 comentario:

  1. Solo en sentido figurado podemos decir que el pecado del hombre hiere al Señor. En mi opinión, hemos de ser extremadamente prudentes con este tipo de expresiones, que pueden entenderse como un menoscabo de la trascendencia divina.
    "No obstante que están en Dios todas las cosas que ha creado, no pueden los que pecan mancillarle a él, de cuya sabiduría se dice 'Se extiende y lo penetra todo a causa de su pureza, y en ella nada hay manchado'" (San Agustín, De la naturaleza del bien, cap. XXIX).

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