viernes, 17 de julio de 2020

Humanizar la muerte

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer,
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio,
el cual la ponga en el cielo
y en su gloria,
y aunque la vida perdió,
dejonos harto consuelo
su memoria.

Hace más de cinco siglos, Jorge Manrique evocó de esta manera la muerte de su padre, don Rodrigo. Deja la vida en paz rodeado por los suyos y estos, en su dolor, se sienten confortados por el recuerdo. Son, sin embargo, muchos quienes entregan el alma en la más absoluta soledad, lejos de familiares y amigos. Es una realidad triste, desgarradoramente triste, multiplicada en los días más duros de la pandemia. Sobre ella nos ofrecen su testimonio los religiosos agustinos Javier Antolín y José Luis del Castillo.

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